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Un mundo más justo, sin el G-8

May 30 2003

por Julio Godoy

EVIAN, Francia, 30 may (IPS) Un mundo más justo es posible, pero
sin el Grupo de los Ocho países más poderosos del mundo (G-8),
según activistas de todo el mundo reunidos a 40 kilómetros de
Evian, la oriental ciudad francesa donde los jefes de gobierno de
esa institución se reunirán a partir de este domingo

Dirigentes de varias organizaciones no gubernamentales se
reúnen en la localidad francesa de Annemasse para protestar contra
el encuentro que mantendrán hasta el martes los jefes de Estado y
de gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran
Bretaña, Italia, Japón y Rusia.

La cumbre del G-8 también contará con la presencia en esta
ocasión de jefes de gobierno de otros 12 países de América Latina,
Africa y Asia, invitados por el presidente francés Jacques Chirac.

La llamada «contracumbre» de los grupos civiles en Annemasse,
40 kilómetros al sudoeste de Evian, es centro de debates sobre
asuntos como la interacción entre comercio y desarrollo, los
efectos de la globalización, la responsabilidad del sector privado
en el ambiente y el sida (síndrome de inmunodeficiencia humana).

El terrorismo, la exportación de armas, los derechos humanos y
la propuesta de aplicar la llamada tasa Tobin (un impuesto a las
transacciones financieras en todo el mundo) son otros asuntos que
también están presentes en los debates.

El principal objetivo de los activistas es subrayar la falta de
legitimidad que tienen los miembros del G-8 para decidir sobre
asuntos que tienen impacto en todo el mundo.

«El G-8 es antidemocrático. Los jefes de Estado de esos países
no representan al mundo, y por lo tanto no deberían hablar de los
asuntos mundiales de la forma en que lo hacen», dijo el dirigente
de los agricultores franceses José Bové.

El activista señaló que el gobierno de Estados Unidos, con su
invasión a Iraq, deblitó a la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), «el verdadero foro democrático mundial».

«¿Cómo puede el presidente George W. Bush venir a la reunión
del G-8 y hablar de democracia luego de haber socavado el papel de
la ONU durante la crisis iraquí», preguntó Bové.

Esta semana, varias organizaciones no gubernamentales señalaron
que la cumbre del G-8 está formulada de tal manera que sólo
beneficiará los intereses del sector privado en asuntos como
salud, agua, y desarrollo en América Latina, Africa y Asia.

El director de la oficina francesa de la organización ambiental
Greenpeace, Bruno Rebelle, dijo en una conferencia de prensa que
«hay tres indicadores económicos que demuestran la absurda
situación del mundo actual».

«Un tercio de la población mundial, esto es, más de 2.000
millones de personas, debe sobrevivir con un dólar por día. En
contraste, la Unión Europea destina, a través de sus subsidios a
la agricultura, dos dólares por día a cada vaca», señaló.

Por otra parte, indicó que «cada ciudadano de Estados Unidos
paga tres dólares por día para financiar la maquinaria bélica de
Washington».

Otros activistas que participan de la contracumbre condenaron
la gran carga de la deuda externa que llevan los países pobres.

La activista senegalesa Moussa Dembele, que integra una campaña
para la cancelación de la deuda, acusó a los gobiernos del G-8 de
estafar a los pueblos y a los gobiernos del Sur.

«Ya pasaron ocho años desde que el G-8 comenzó a fingir que se
interesa en las discusiones sobre la cancelación de la deuda de
los países en desarrollo. Los países más ricos del mundo sólo nos
quieren embaucar», dijo Moussa a IPS.

Los activistas también dirigieron sus dardos contra la Nueva
Asociación para el Desarrollo Africano (NEPAD).

La NEPAD es un programa destinado a promover el desarrollo
político y económico del continente, que promete mejores acuerdos
comerciales y de ayuda para el desarrollo de Africa a cambio de
gobernanza política y económica.

Los países africanos esperan recibir 65.000 millones de
dólares.

Pero los activistas dicen que no se ha alcanzado ninguno de
estos objetivos.

El periódico izquierdista francés Liberation señaló este
viernes que el programa «no cumplió con ninguna de sus promesas»,
y destacó que sólo Canadá colocó unos 290 millones de dólares en
el llamado Fondo para Africa.

Ningún otro país miembro del G-8 hizo esfuerzos similares a
pesar de sus promesas, señaló la publicación.

Nicholas Guihard, de la organización no gubernamental francesa
Agir Ici, dijo a IPS que «sólo seis por ciento de las inversiones
extranjeras van para Africa, y de esa pequeña suma, 80 por ciento
se concentran en tres países, sobre todo en Sudáfrica».

Otros indicadores económicos también sugieren que el objetivo
de la NEPAD de reducir la pobreza en Africa a la mitad para 2015
son meras ilusiones.

Para lograr esa meta, Africa debe alcanzar un crecimiento
económico anual sostenido de siete por ciento. Sin embargo, el
Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que el producto
interno bruto del continente crecerá cuatro por ciento en 2003 y
disminuirá en los próximos años.

Por otra parte, las exportaciones africanas sólo podrán
aumentar si los países del G-8 eliminan sus subsidios agrícolas.

El FMI señala que la abolición de estos subsidios en Europa y
en América del Norte permitiría un crecimiento de 0,6 por ciento
al año del producto africano.

Chirac prometió eliminar los subsidios cuando presentó
oficialmente el NEPAD en París en febrero de 2002, pero luego
defendió públicamente la asistencia financiera que brindan los
países europeos a sus productores agrícolas. (FIN/IPS)

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