General

A la paz de la mano de los ejércitos

Jul 22 2003

por Anthony Stoppard

JOHANNESBURGO, 22 jul (IPS) La mayoría de los gobernantes de
Africa parecen haberse hartado de golpes de Estado, rebeliones y
malas administraciones que frenan el camino hacia el desarrollo, y
ven la solución de los conflictos en el despliegue de fuerzas
militares continentales de paz.

El gobierno civil de Santo Tomé y Príncipe fue depuesto por un
golpe militar el miércoles 16, cuatro días después de finalizada
en Maputo, Mozambique, la cumbre de la Unión Africana (UA), bloque
que reúne a los 53 países del continente.

La ruptura institucional en el archipiélago africano «subraya
el desafío que el continente continúa afrontando respecto de un
asunto crítico como lo es la defensa y fortalecimiento de la
democracia», dijo el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, en su
declaración semanal.

La cumbre de la UA exhortó a los parlamentos a acelerar la
ratificación del Protocolo de Paz y Seguridad que mejorará la
capacidad del bloque para desplegar operaciones de mantenimiento
de la paz.

El Protocolo prevé la creación de una Fuerza Africana de
Contingencia (ASF) capaz de desarrollar misiones de paz. Sólo 14
de los 53 países de la UA ratificaron el convenio, que debe contar
con la aprobación parlamentaria de 23 miembros para entrar en
vigor.

El proceso de ratificación se ha enlentecido porque los
gobiernos están analizando de qué modo incidirá el tratado en la
soberanía y en las leyes nacionales.

La retórica de los líderes africanos parece dirigida a
respaldar los esfuerzos diplomáticos con la fuerza militar,
mediante el envío a las zonas de conflicto de misiones
pacificadoras y, donde corresponda, de mantenimiento de la paz.

El flamante presidente de la UA, el mandatario mozambiqueño
Joachim Chissano, viajó a Nigeria, la potencia de Africa
occidental, para considerar con el gobierno de Olusegun Obasanjo
una posible intervención militar dirigida a deponer a los
golpistas de Santo Tomé y Príncipe.

Mientras, los cabecillas del golpe, al frente de una fuerza no
mayor a 200 efectivos, han insistido en que la UA se mantengan al
margen del conflicto. Pero Mbeki, al igual que Chissano, dejó de
lado esas exhortaciones.

«Fue la peor falta de respeto hacia las decisiones y políticas
de la UA. Africa no puede aceptar estos acontecimientos y
condenarlos para luego considerarlos un ‘problema de familia’ con
el que deba aprender a convivir. La democracia en Santo Tomé y
Príncipe debe restaurarse con urgencia», dijo Mbeki.

Los mediadores internacionales prevén que en los próximos días
comience el diálogo en Santo Tomé y Príncipe en procura de una
salida a la crisis.

La democracia en Santo Tomé y Príncipe se vio truncada en la
madrugada del miércoles 16, cuando militares arrestaron a la
primera ministra, María das Neves, y a otros altos funcionarios de
la más pobre ex colonia portuguesa en Africa.

El mayor del ejército Fernando Pereira aparece como líder del
pronunciamiento, que pretende interrumpir 12 años de democracia
parlamentaria, inaugurada al finalizar el sistema de partido único
en 1991.

Mientras se desarrollaba el golpe de Estado en Santo Tomé y
Príncipe, se renovaba la actividad de las organizaciones armadas
insurgentes africanas como las Fuerzas para la Liberación Nacional
(FNL) de Burundi.

Unas 170 personas, incluidos niños soldados, murieron durante
las operaciones en Bujumbura, la capital de Burundi. El ataque
puso en peligro el proceso de paz en curso para poner fin a la
guerra civil, que ya lleva 10 años.

Al mismo tiempo, la organización rebelde Liberianos Unidos por
la Reconciliación y la Democracia (LURD) continúa asediando
Monrovia, aun cuando está en desarrollo una mediación
internacional para asegurar la partida del presidente Charles
Taylor, cuya renuncia exige el grupo armado.

Y éstos son solo algunos de los 11 conflictos armados en Africa
analizados en la cumbre de la UA por los gobernantes, que
endurecieron su resolución de combatir a los malos gobiernos, las
organizaciones insurgentes armadas y a los golpistas.

Mientras, los golpistas liberaron a altos funcionarios y a
ministros del gobierno democrático, al parecer con el fin de
demostrar su voluntad negociadora.

Los gobernantes de la UA también consideran el despliegue de
una fuerza regional para poner fin a los combates en Burundi y
fortalecer el proceso de paz y la frágil tregua en ese país, una
iniciativa del presidente de la vecina Uganda, Yoweri Museveni.

Los esfuerzos en ese sentido han fracasado hasta ahora. Etiopía
y Mozambique carecen de la capacidad de desplegar en Burundi los
soldados que comprometieron para integrar la fuerza de paz, y
Estados Unidos y Gran Bretaña no cumplieron aún con sus promesas
de ayuda logística.

Como consecuencia, la fuerza regional de paz consta por ahora
solo de 900 soldados procedentes de Sudáfrica. Su mandato se
limita a proteger a los dirigentes políticos, sin que se les
permita intervenir en los combates entre las fuerzas regulares y
los rebeldes.

Mientras, un contingente de 5.000 soldados de los 15 países de
la Comunidad Económica de Africa Occidental (Ecowas) espera para
desplegarse en Liberia en los próximos días, con la misión de
separar al resquebrajado gobierno de Taylor de los combatientes de
LURD.

El inicio de la operación, previsto originalmente para el
domingo, debió postergarse por carencias logísticas y financieras.
Los gobiernos de Ecowas confían en que Estados Unidos suministre
tropas y apoyo, pero exigirán mantenerse al mando. (FIN/IPS)
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