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Rumbo al Estado vigilante universal

Jul 7 2003

por Gabriel Packard*

NUEVA YORK, jul (IPS) El gobierno de Estados Unidos pretende
emular al trío de poderosos videntes del filme «Minority Report»,
del cineasta Steven Spielberg, que en un mundo futuro predicen
delitos para castigar a los sospechosos antes de que los cometan.

Para eso, la administración de George W. Bush dispuso el
desarrollo de un sistema informático de avanzada para predecir
atentados terroristas e identificar a los que pretenden
perpetrarlos: el programa Terrorism Information Awareness (acceso
a información sobre terrorismo, o TIA, por sus siglas en inglés).

Ese programa aplicará tecnología de punta en la búsqueda
automática de patrones de conducta sospechosos en el uso de la red
informática mundial Internet, del teléfono y de las tarjetas de
crédito, así como registros médicos, judiciales y de viajes, entre
otras muchas fuentes de datos.

TIA es desarrollado por la Oficina de Acceso a la Información
de la Agencia de Proyectos de Investigación de Defensa Avanzada
(DARPA), repartición del Departamento (ministerio) de Defensa que
desarrolla, junto con el sector privado, herramientas tecnológicas
para uso militar.

Encabeza esa oficina el almirante retirado John Poindexter,
quien debió abandonar el Consejo de Seguridad Nacional en la
presidencia de Ronald Reagan (1981-1989) tras participar en un
sistema ilegal de venta clandestina de armas a Irán aplicado para
financiar a la oposición armada al gobierno entonces izquierdista
de Nicaragua.

El gobierno de Bush asegura que TIA se concentrará en los no
estadounidenses. Pero eso no significa que ése sea el único canal
por el cual Washington procurará acceder a datos de extranjeros.

La prensa informó en abril que la empresa estadounidense
ChoicePoint había comprado datos de millones de ciudadanos de ocho
países latinoamericanos, que a su vez vendió a más de una docena
de agencias del gobierno, como el Departamento de Seguridad
Interna creado tras los atentados de septiembre de 2001.

A comienzos de este mes, ChoicePoint acordó devolver los
archivos mexicanos al gobierno de Vicente Fox luego de un
escándalo público y de una larga negociación entre representantes
de la empresa y de los dos países.

Varios gobiernos de países en los que ChoicePoint obtuvo bancos
de datos iniciaron investigaciones para determinar la legalidad de
las actividades de la firma, que continúa entregando a Washington
información sobre ciudadanos de Argentina, Colombia, El Salvador,
Guatemala, Honduras, Nicaragua y Venezuela.

«El tráfico de datos es una violación de la privacidad, que es
un derecho humano fundamental», dijo el coordinador de la no
gubernamental Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos en
América Central (Codehuca), Daniel Camacho.

«Algunos países ya incorporaron este derecho a su legislación,
por ejemplo, Estados Unidos. Por esa razón, el clan de Bush trata
de hacer en otras partes lo que no puede hacer en su propio país»,
sostuvo Camacho.

Y, al contrario que los estadounidenses, los extranjeros no
tienen representantes en el Congreso legislativo en Washington
para proteger sus intereses, lamentó Mahir Ksirsagar, del no
gubernamental Centro de Información sobre Privacidad Electrónica
(EPIC), organización que detectó las actividades de ChoicePoint en
América Latina.

Las lagunas legales permiten el funcionamiento de esquemas como
los de TIA y ChoicePoint, aunque este último se dedica
principalmente a información básica procedente de registros
electorales.

De hecho, TIA es por lejos el proyecto de procesamiento de
datos de mayor alcance jamás planificado, según coinciden muchos
expertos.

El programa contará con el sistema Identificación Humana a
Distancia, cuyos datos procederán de videocámaras y que permitirá
reconocer a individuos a más de 200 metros de distancia mediante
tecnología que reconoce rostros, iris, posturas y gestos, incluso
en ambientes oscuros y en todas las condiciones de clima.

Otro sistema, denominado Charla-Texto Efectivo, Disponible y
Reutilizable (EARS), transcribirá automáticamente conversaciones
telefónicas y radiofónicas así como reuniones, incluso cuando
intervengan más de dos personas, según un informe presentado por
DARPA al Congreso.

«Con EARS, Estados Unidos tendrá 1.000 veces más oídos (‘ears’,
en inglés) de los que tiene ahora trabajando en la explotación de
comunicaciones orales», indica el informe.

Identificación Humana a Distancia y EARS son dos pequeñas
partes de un masivo proyecto de recolección de datos, que tendrá
muchos sistemas en patrulla constante sobre casi toda fuente
disponible de información, vigilando cada patrón de conducta que
pueda servir para detectar actividad terrorista.

Uno de esos programas es el Análisis Escalable de Redes
Sociales, diseñado para examinar las relaciones de un individuo,
los grupos a los que éste pertenece y sus relaciones personales,
con parámetros que incluyen a los amigos de los amigos y a los
vínculos de los vínculos de los vínculos.

Ya hay varias pruebas en curso para estimar la eficacia de TIA.
Ocho de las nueve agencias que participan en ellas son unidades
del Departamento de Defensa. La novena es la Agencia Central de
Inteligencia (CIA). DARPA indicó que aún no hay resultados
destacables.

De todos modos, DARPA pronosticó que TIA estará operativo en
2004.

Mientras el gobierno cumple con el sueño de hacer realidad la
película «Minority Report», aumenta la oposición al programa TIA.
Cada vez más ciudadanos tratan de asegurarse de que, en este caso,
la vida no imite al arte.

«Nuestro país debe combatir el terrorismo, pero no debería
lanzar sabuesos virtuales a husmear en los registros financieros,
educativos, médicos y de viaje de millones de estadounidenses»,
dijo el senador Ron Wyden, del opositor Partido Demócrata.

Wyden, Russ Feingold y Jon Corzine son tres senadores
demócratas que se oponen a TIA, junto con una amplia gama de
organizaciones liberales –como EPIC y la Unión Americana para las
Libertades Civiles– y conservadoras, entre las que figura
Estadounidenses para la Reforma Impositiva.

EPIC ha enfatizado ante el Congreso que TIA «examina crímenes
que no han sido cometidos por gente que no cometió crímenes». La
organización preguntó si el proyecto es compatible con los valores
nacionales estadounidenses.

Corzine advirtió que TIA se basa sobre un «enfoque orwelliano».
El legislador se refería al escritor George Orwell, autor de
«1984», novela que trazaba un futuro en que un gobierno
omnisciente vigila a todos los ciudadanos a través de diversas
tecnologías.

En mayo, TIA cambió su nombre de Total Information Awareness
(conocimiento o acceso total a la información, en inglés) a la
actual denominación, que alude solo al terrorismo. El cambio
responde a la finalidad de que nadie creyera que TIA se dedicaría
a realizar informes secretos sobre los ciudadanos, sostuvo DARPA.

Pero Mahir Kshirsagar, de EPIC, mantiene el escepticismo. «El
Pentágono (Departamento de Defensa) hace un gran esfuerzo por
hacer de cuenta de que esto es apenas un problema de relaciones
públicas. Pero el problema, en realidad, es de sustancia. El
nombre original de TIA reflejaba adecuadamente lo que era el
programa».

* Con aportes de Néfer Muñoz, desde San José.
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+ TIA, en inglés (http://www.darpa.mil/iao/TIASystems.htm)
+ EPIC sobre TIA, en inglés
(http://www.epic.org/privacy/profiling
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