General

Diversidad Cultural

Oct 23 2003

Unesco al rescate de la diversidad, pese a EEUU
por Julio Godoy

PARIS, oct (IPS) El director general de la Unesco, Koichiro
Matsuura, seguirá impulsando una convención mundial para proteger
la diversidad cultural, pese a la oposición inicial que había
mostrado Estados Unidos al proyecto.

Esta convención le dará a todos los países el derecho a
establecer una política propia de preservación y promoción
nacional de bienes culturales como películas, grabaciones de
música y libros.

Matsuura tiene dos años para elaborar el borrador, para lo que
deberá consultar a la Organización Mundial del Comercio, la
Organización Mundial de Propiedad Intelectual y la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

Esta convención, de carácter obligatorio, es un proyecto de
larga data en la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para
la Ciencia, la Educación y la Cultura), que ya había adoptado una
resolución no obligatoria al respecto en 2001.

La resolución considera la diversidad cultural «patrimonio
común de la humanidad» y subraya que protegerla es un imperativo
ético «inseparable de la dignidad humana».

El proyecto de la convención se vio envuelto en una polémica
luego de que Estados Unidos volvió a integrarse a la Unesco este
año y anunció desde un principio su desaprobación.

Estados Unidos se había retirado de la Unesco en 1984. Con su
reingreso y la entrada también de Timor Oriental, la organización
ahora cuenta con 190 países, que acordaron fijar las pautas del
borrador en la conferencia realizada en París entre el 29 de
septiembre y el 17 de octubre.

Un número sin precedentes de 3.580 delegados, entre ellos cinco
jefes de Estado y cerca de 300 ministros, asistieron a la reunión
en la capital francesa.

El gobierno estadounidense se reincorporó en esa conferencia a
la agencia especializada de la ONU (Organización de las Naciones
Unidas), de la que se había retirado en 1984 tras acusarla de mal
manejo de recursos.

Los principales debates procesados en la Unesco se referían en
los años 80 al Nuevo Orden Mundial de la Información y al Nuevo
Orden Económico Mundial, propuestas del mundo en desarrollo para
contrarrestar la hegemonía del Norte industrial en los mercados de
las comunicaciones y en el comercio.

El gobierno estadounidense se opuso a ambos programas y se
retiró de la Unesco.

La idea de una convención obligatoria para preservar la
diversidad cultural fue ampliamente apoyada en las discusiones.

«El mundo necesita una convención para darle a cada estado el
derecho a adoptar políticas públicas necesarias para preservar y
desarrollar su patrimonio cultural y lingüístico. Una convención
de estas características apoyaría la singularidad de la creación
cultural», dijo el presidente de Francia, Jacques Chirac.

El mandatario rechazó el argumento estadounidense de que la
convención obstaculizaría la libre circulación de bienes
culturales. «La libertad florece dentro de las leyes y las reglas,
y se ve estrangulada con la anarquía», señaló.

Muchos diplomáticos condenaron la oposición estadounidense a la
convención.

«A los ojos del gobierno de Estados Unidos, la cultura es otro
tipo de comercio, y por eso no puede haber una política cultural»,
dijo a IPS un representante latinoamericano que no quiso dar su
nombre.

Finalmente, Estados Unidos cedió y todos los delegados
aprobaron una resolución señalando que «la protección de los
contenidos y las expresiones artísticas de la diversidad cultural
deben ser sujeto de una convención internacional».

La resolución le pide al director general que envíe un primer
borrador de la convención para la próxima conferencia general, en
2005.

Matsuura aplaudió la reincorporación de Estados Unidos, en
especial porque mejorará las finanzas de la organización. «Cada
año, nuestro presupuesto se reduce cinco por ciento. Gracias al
retorno de Estados Unidos, nuestra agencia puede afrontar el
futuro con menos austeridad», dijo.

El presupuesto de la Unesco para el año fiscal 2004-2005 es de
610 millones de dólares. El gobierno de Estados Unidos pagará
desde ahora 53 millones de dólares por año, y también un tributo
por su reingreso de 5,3 millones.

Pero, entre otras condiciones, Estados Unidos exigió un escaño
para el país en el Consejo Ejecutivo de la organización. El
gobierno de Bush también declaró que no aceptaría la aprobación de
la convención de protección de la diversidad cultural.

Por otra parte, la conferencia en París aprobó varias
convenciones sobre protección del patrimonio cultural, de la
información genética humana y contra el uso de drogas en el
deporte.

La Unesco adoptó también la Convención Internacional sobre la
Preservación del Patrimonio Cultural Intangible, como complemento
de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural y
Natural, de 1972, referido a monumentos y lugares naturales.

Esta nueva convención pretende preservar las tradiciones y
expresiones orales, como el lenguaje, así como las artes de la
interpretación, prácticas sociales, rituales, festividades y
conocimientos populares.

La convención, que debe ser aprobada por al menos 30 países
para entrar en vigor, prevé la creación de inventarios a nivel
nacional y un Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del
Patrimonio Cultural Intangible.

Además, propone crear la Lista Representativa del Patrimonio
Intangible de la Humanidad y la Lista de Patrimonios Culturales
Intangibles en Riesgo.

La primera ya fue conformada en parte durante la conferencia de
París.

Incluye, entre otras manifestaciones culturales, las danzas
típicas de las comunidades africanas de Belice, Honduras y
Nicaragua, el carnaval de Bolivia, la ópera china, el canto
gregoriano, el teatro tradicional de India y el teatro de
marionetas de Sicilia, Italia.

La conferencia también adoptó la Declaración sobre la
Destrucción Internacional de Patrimonio Cultural, en la que se
recuerda la «trágica destrucción de los Budas de Bamiyan» por el
hoy depuesto movimiento radical islámico afgano Talibán.

La Unesco expresó su «seria preocupación sobre el creciente
número de actos de destrucción intencional de patrimonio
cultural».

La Declaración Internacional sobre Información Genética Humana
aprobada en París establece los principios éticos que deben regir
la recolección, el procesamiento, el almacenamiento y el uso de
los datos genéticos de las personas.

«La privacidad de una persona que participa en un estudio sobre
información genética humana debe ser protegida y toda la
inforamción debe ser confidencial», señala la declaración.
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+Unesco, en inglés y en francés (www.unesco.org)

(FIN/IPS/

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