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IRAQ: Los muertos que no cuentan

Oct 21 2003

por Jim Lobe

WASHINGTON, 21 oct (IPS) Estados Unidos debería investigar la
muerte de decenas de civiles iraquíes a manos de sus soldados,
pero ni siquiera lleva registro del número de muertos, denunció
este martes la organización Human Rights Watch (HRW).

El grupo de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva
York y Washington recabó lo que considera informes creíbles sobre
94 muertes de civiles en Iraq por las fuerzas de ocupación
estadounidenses, entre el 1 de mayo (fecha en que Estados Unidos
dio por finalizada la guerra) y el 1 de octubre.

Todos los casos ameritan una investigación oficial, dice el
informe de HRW, titulado «Mentes y corazones: Víctimas civiles de
posguerra en Bagdad a manos de las fuerzas de Estados Unidos».

El informe deplora que el ejército estadounidense ni siquiera
lleve estadísticas de las muertes de civiles. «Tal actitud sugiere
que las víctimas civiles no son motivo de preocupación», señaló el
grupo.

Hasta la fecha, los militares investigaron sólo cinco muertes
de civiles. En cuatro de ellas, concluyeron que los soldados
actuaron «de acuerdo con las normas».

Una sexta investigación sobre la muerte de ocho policías
iraquíes y un guardia jordano en la ciudad de Al-Faluja, el mes
pasado, todavía está en curso.

«Es una tragedia que soldados estadounidenses hayan matado
tantos civiles en Bagdad, pero es increíble que ni siquiera
cuenten los muertos», opinó Joe Stork, director interino de HRW en
Medio Oriente y el norte de Africa.

«Siempre que las fuerzas estadounidenses maten a un civil
iraquí en circunstancias dudosas, deben investigar el incidente»,
exhortó.

El informe de 56 páginas está basado en más de 60 entrevistas a
testigos, familiares de víctimas, observadores locales e
internacionales y militares estadounidenses, además de registros
policiales y artículos de prensa.

La presentación del informe este martes en Washington se
realizó en momentos de creciente preocupación pública por la
muerte casi diaria de soldados desde que el presidente George W.
Bush dio por finalizados los combates, el 1 de mayo.

El número de soldados estadounidenses muertos en Iraq desde esa
fecha asciende a 103. Fuentes militares dijeron que los ataques
contra las fuerzas estadounidenses y británicas son cada vez más y
mejor planificados.

Las fuerzas de ocupación están especialmente preocupadas por la
propagación de la resistencia iraquí desde el llamado «triángulo
sunita», en el centro de Iraq hasta áreas de mayoría chiita en el
sur.

También les preocupa que la oposición se deba cada vez más al
enojo por los abusos cometidos por los invasores y no a una
supuesta lealtad al derrocado régimen de Saddam Hussein.

HRW concluyó que los militares estadounidenses responsables de
la seguridad en Bagdad no atacan a civiles en forma deliberada,
pero «tampoco se esfuerzan por minimizar el daño a la población
civil, como lo exige el derecho internacional».

«Iraq es claramente un ambiente hostil para las tropas
estadounidenses, que son blanco de ataques diarios», pero esto «no
absuelve a los militares de su obligación de usar la fuerza de
manera moderada, proporcionada y discriminada, y sólo cuando es
estrictamente necesario», subrayó la organización.

En cambio, la investigación reveló «un modelo de tácticas
demasiado agresivas, disparos indiscriminados en zonas
residenciales y un rápido recurso a la fuerza letal».

Las muertes de civiles tuvieron lugar en tres tipos de
incidentes, según HRW.

Muchos civiles murieron en registros domiciliarios en busca de
armas o miembros de la oposición. En casos de resistencia de los
ocupantes de la casa, los soldados recurrieron a un uso excesivo
de la fuerza y mataron a miembros de la familia, vecinos o simples
peatones.

Los militares también mataron a numerosos civiles que se
negaron a detenerse en puestos de control. Estos son cambiados de
lugar constantemente y en algunos casos no están bien
identificados, señaló HRW.

«La escasez de intérpretes árabes y la escasa comprensión de
los gestos de los iraquíes causan confusión, con resultados a
veces fatales», dice el informe, y agrega que a veces los soldados
gritan órdenes en inglés que los iraquíes no entienden, con sus
armas en alto.

Asimismo, luego de ataques contra las fuerzas de ocupación o la
explosión de bombas en algún camino, los soldados han disparado
armas de grueso calibre en múltiples direcciones, provocando la
muerte o heridas a civiles que pasaban cerca.

En cualquiera de las tres situaciones, muchos soldados se han
comportado de manera arrogante y abusiva. Los iraquíes consideran
especialmente insultante que los soldados cacheen a las mujeres y
que pongan sus pies sobre la cabeza de los detenidos, acostados en
el suelo.

Por otra parte, destacó HRW, muchos militares estadounidenses
tratan con respeto a la población y se esfuerzan por entrenar a la
policía iraquí, custodiar instalaciones y perseguir a los
criminales.

Algunos expresaron frustración por el comportamiento arrogante
de sus colegas. «Lleva tiempo erradicar la cultura de Rambo», dijo
un oficial a HRW.

Los investigadores también concluyeron que la policía militar
está mucho mejor entrenada para tareas de vigilancia y seguridad
que unidades de combate como la 82 División Aerotransportada y la
primera División Blindada.

«Los soldados deben sentir que deberán rendir cuentas si hacen
un el uso indebido de la fuerza. Ahora, creen que pueden jalar el
gatillo impunemente», dijo Stork.
*****
+Informe de HRW, en inglés
(http://www.hrw.org/press/2003/10/iraq102103.htm)
+Iraq en transición – Cobertura especial de IPS
(http://ipslatam.net/iraq/index.asp)

(FIN/IPS
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