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Especial Medio Ambiente y Desarrollo Sostenido en Latinoamerica

Nov 27 2003

Sigue una serie de tres artículos relacionados con temas del medio ambiente, mas específicamente con las actividades que tuvieron recientemente lugar en la capital panameña, donde en reuniones de ministros y organizaciones no gubernamentales latinoamericanas se trataron los delicados temas del medio ambiente y del desarrollo sostenido.

Lanzan red no gubernamental
por Humberto Márquez, enviado especial

PANAMA, nov (IPS) Los planes de gobiernos para proteger el ambiente y
mitigar la pobreza en América Latina y el Caribe serán seguidos paso a
paso por la «Plataforma de la sociedad civil», creada por las organizaciones
ambientalistas reunidas en Panamá en víspera del foro ministerial.

«Vamos también a construir alternativas y propuestas a los acuerdos
gubernamentales y multisectoriales en relación con la Iniciativa
Latinoamericana y Caribeña (de los gobiernos), explicó el relator Mateo
Castillo, de la organización no gubernamental mexicana Carta de la Tierra.

Se trata de «contar con una figura estable, sustentable en el tiempo y
financieramente, capaz de construir indicadores y mecanismos de
fiscalización nacional e internacional de los acuerdos sobre ambiente
pactados entre gobiernos y con entes multilaterales», dijo a IPS Luis
Ghigi, de la uruguaya Organización para el Desarrollo Sustentable.

Por su parte, Sandro Chávez, del Foro Ecológico de Perú, puntualizó la
necesidad de contar con una «sociedad civil como aliado estratégico, de
doble vía, para articular trabajos más que como mecanismo simple de
fiscalización, porque en materia ambiental persiste la brecha entre el
discurso y la práctica».

Los portavoces de los grupos no gubernamentales congregados en la
capital panameña apuntaron que esa red no es para reemplazar las
existentes sino para fortalecerlas, además de incorporarlas al Plan de Acción que se
adoptará en la XIV Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de
América Latina y el Caribe.

Ello es doblemente necesario, dijeron, porque los gobiernos «han
avanzado muy lentamente» en la implementación de los compromisos en
materia ambiental, a pesar de los esfuerzos realizados por distintos Estados, y
los aportes de convenciones, acuerdos y organismos multilaterales.

En la propuesta que entregaron al foro de ministros, las
organizaciones asentaron que «todavía es escasa la voluntad política para pasar de una
visión extractivista de los recursos a un uso sustentable de los mismos»,
al tiempo que «se profundiza la inequidad social y aumenta la pobreza».

El texto proclama que los pactos ambientales internacionales deben
asumirse como una «carta de navegación» para modificar el modelo de
desarrollo imperante en el continente «basado en patrones de producción y
consumo insustentables».

Por ello, instaron a los gobiernos a «dejar de subordinar los
criterios de protección al ambiente, superación de la pobreza, inequidad social y
participación de la sociedad civil, a los criterios impuestos por las
agendas y los acuerdos comerciales».

También piden que se reconozca el aporte que desde la primera hora han
hecho las organizaciones de la sociedad civil, y piden una participación
para cuando se concreten los compromisos adquiridos.

El énfasis debe dirigirse a los grupos o sectores prioritarios: las
mujeres, los campesinos, los jóvenes, los trabajadores y los pueblos
originarios, agregaron.

«Deben reconocer a la sociedad civil como un aliado estratégico»,
subrayó a IPS María Paz Aedo, de la organización Chile Sustentable.

Como tema prioritario, las organizaciones no gubernamentales de la
región colocan «el derecho universal e inalienable a los recursos
hídricos». El agua «es un derecho humano», resumió Ghigi.

También abogaron por erradicar la pobreza y achicar la brecha social,
en una región como América Latina y el Caribe considerada la más desigual
del planeta.

Igualmente, por el resguardo de la biodiversidad, la promoción de
energías renovables y el fortalecimiento de los indicadores ambientales
para la sustentabilidad.

Los activistas propusieron, además, que los gobiernos fijen metas y
plazos para que se concreten los acuerdos y mecanismos, y se señalen
siempre los fondos con los cuales es posible avanzar hacia la consecución
de los objetivos.

También requirieron que un fondo específico apoye la participación de
«sectores de menores recursos y problemas específicos», lo cual se refiere
a los casos de Haití, abatido por la pobreza, y Cuba, sometida a distintas
formas de bloqueo.

En el encuentro se acordó enviar representaciones de cada región
latinoamericana al foro paralelo a la reunión del Consejo de
Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, a realizarse
en marzo en Jeju, Corea del Sur. (FIN/IPS/

Ministros preparan plan de acción
por Humberto Márquez, enviado especial

PANAMA, nov (IPS) Los ministros de Ambiente latinoamericanos y
caribeños barajan en la capital panameña ocho puntos para un plan de
acción, que incluyen avanzar en el uso de fuentes de energía alternativas.

El primer acuerdo de la XIV Reunión del Foro de Ministros de Medio
Ambiente de América Latina y el Caribe, que comenzó este lunes y terminará
este martes, ha sido reafirmar la voluntad política de trabajar en forma
conjunta para «mitigar la degradación ambiental y la pobreza de nuestros
pueblos», y comprometer con esa meta a las demás autoridades de la región.

En la «Declaración de Panamá», cuyos borradores conoció IPS, se aboga
para que las negociaciones en curso del Area de Libre Comercio de las
Américas (ALCA) establezcan un sistema «compatible con el desarrollo
sostenible» de la región.

También se propone un programa que impulse estándares de calidad
ambiental y logre que la región y sus productos sean más atractivos para
inversores y consumidores de países industrializados en el resto del
mundo.

«Es indispensable que el tema ambiental esté presente en el ALCA,
pero no como una mera imposición proteccionista, sino para ayudar a la
competitividad empresarial» con ôjuego limpio», dijo a IPS el viceministro
colombiano Juan Pablo Bonilla, jefe de la delegación de su país.

Puso como ejemplo el caso de pequeños y medianos empresarios de
Colombia que obtuvieron de Suiza una línea de crédito de cinco millones de
dólares para nuevos proyectos, con 40 por ciento del monto condonable si
determinan mejoras ambientales, con menor consumo de agua y energía.

Organizaciones no gubernamentales (ONG) ambientalistas, reunidas días
antes del comienzo del foro ministerial, cuestionaron la vinculación entre
el tema ambiental y los acuerdos comerciales de la región.

En una declaración, instaron a los gobiernos a «dejar de subordinar
los criterios de protección al ambiente, superación de la pobreza e inequidad
social a los criterios impuestos por las agendas y los acuerdos
comerciales».

Esos acuerdos de comercio «han demostrado ser parte de los principales
obstáculos para el logro de los objetivos de sustentabilidad», dijo a IPS
Luis Ghigi, de la ONG uruguaya Organización para el Desarrollo Sustentable
y portavoz del grupo del Cono Sur.

Los países más pequeños ven con simpatía la adopción de tablas de
indicadores que les permitan mostrar al mundo no sólo sus necesidades
específicas, sino también su condición de «avanzados de la clase» en la
conservación de un ambiente más puro y sano, dijeron a IPS los jefes de
delegación de Bahamas, Suriname y Trinidad y Tobago.

«De 80 a 90 por ciento de nuestro territorio son bosques deshabitados
y fuentes de aire limpio y agua prístina, que estamos deseosos de mostrar y
deberían favorecernos a la hora de canalizar inversiones y recursos para
la sustentabilidad ambiental», dijo a IPS el ministro surinamés, Clifford
Marica.

Los ministros también dan prioridad a impulsar el uso de fuentes de
energía renovables y limpias como la solar, la eólica, la de biomasa y la
de pequeñas plantas hidroeléctricas, para disminuir el uso de combustibles
fósiles y porque pueden ser las únicas accesibles a comunidades campesinas
e indígenas aisladas.

El año próximo se realizará en Bonn una conferencia internacional
sobre energías renovables, y los ministros impulsarán que en esa ocasión se
establezca un fondo de cooperación técnica y financiera para que los
países industrializados apoyen proyectos de esa índole en América Latina y el
Caribe.

Es un tema impulsado por el gigante regional, Brasil, importador de
energéticos de sus vecinos. La meta regional es lograr en 2010 que 10 por
ciento de la energía usada en América Latina y el Caribe provenga de esas
fuentes alternativas.

En los borradores de la Declaración de Panamá también se aboga por
medidas que fortalezcan a los pequeños Estados insulares del Caribe, y se
proclama una apertura a la sociedad civil para el diálogo y el trabajo
conjunto sobre la agenda ambiental de la región.

También se reclama la pronta entrada en vigor del Protocolo de Kyoto
(1997) sobre cambio climático, que requiere ratificaciones por parte de
países que son grandes emisores de gases causantes de efecto invernadero,
y deberían reducir esas emisiones.

El Plan de Acción que también sancionará la cita de Panamá incluye
cooperación legislativa, para el diálogo con las comunidades y en
negociaciones con terceros, por ejemplo empresas transnacionales, sobre
acceso a recursos genéticos y distribución equitativa de los beneficios
por la explotación de la biodiversidad regional.

En relación con el manejo de recursos hídricos, se adoptará un
compromiso de mayor cooperación entre Estados, sobre la base del objetivo
de que la población mundial sin acceso a agua potable y al saneamiento
básico sea en 2015 la mitad que en 1990.

Ese objetivo, que una de las llamadas Metas del Milenio de la
Organización de las Naciones Unidas, fue fijada en la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Sostenible, que se llevó a cabo en Johannesburgo en agosto de
2002.

La región quiere tener planes de manejo de sus aguas para el año 2005,
y lograr en 2012 la eliminación de prácticas nocivas para su ambiente
marino y costero, como la pesca destructiva.

Con apoyo de organismos multilaterales, los latinoamericanos y
caribeños buscan planes de evaluación ambiental integrada en al menos 20
de sus principales ciudades.

Sobre el cambio climático, se reiteraron los compromisos de mayor
monitoreo de la contaminación del aire, y de búsqueda de soluciones para
la vulnerabilidad de muchos Estados caribeños ante los desastres naturales.

El programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
aporta servicios de secretaría, mecanismos de coordinación y espacio para
la elaboración técnica de los trabajos requeridos por el plan
latinoamericano y caribeño que se pondrá a punto este martes.
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+Oficina regional del PNUMA http://www.rolac.unep.mx/FIN/IPS/
Nueva hoja de ruta
por Humberto Márquez, enviado especial
PANAMA, nov (IPS) ¿Qué área de bosque tienen? ¿Cuánta agua ganan o
pierden? Los países latinoamericanos y caribeños decidieron este martes,
en la capital panameña, usar indicadores comunes para medir sus recursos
naturales y evaluar su manejo.

El acuerdo final de la XIV Reunión del Foro de Ministros de Medio
Ambiente de la región también incluye generar electricidad para áreas
rurales y urbanas a partir de la fuerza del viento, la energía solar, la
descomposición de residuos o pequeñas represas.

La meta para 2010 es que 10 por ciento de la energía que consuma la
región provenga de fuentes alternativas y renovables.

El Plan de Acción aprobado cubre ocho temas y fue adoptado por
consenso del Foro, que traduce a términos regionales los lineamientos de protección
ambiental fijados en 1992 por la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, y
actualizados el año pasado por la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible, en Johannesburgo.

América Latina y el Caribe es la primera región del Sur en desarrollo
que decide adoptar un sistema común para medir cuantía y manejo del
patrimonio ambiental, como lo hace desde hace décadas la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económico, entre cuyos miembros están todos
los países industrializados.

El director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(Pnuma), Klaus Toepfel, se confesó feliz con la iniciativa, «que demuestra
la madurez alcanzada por América Latina y el Caribe» en la búsqueda de
logros ambientales.

Contar con indicadores comunes «dará a los países latinoamericanos más
capacidad para administrar sus inventarios ambientales y para atraer
inversores que consideran la variable ambiental», dijo a IPS el
especialista Edgar Gutiérrez, director del Observatorio del Desarrollo de
la Universidad de Costa Rica.

La información sobre recursos ambientales «es fundamental para tomar
decisiones. Y no se puede decidir con propiedad sobre algo que, por
ejemplo, no se sabe cuánto dura o cuándo se acaba», abundó.

Una de las hojas metodológicas servirá, por ejemplo, para medir la
supeficie boscosa. Se considerará así toda parcela de más de media
hectárea, con 10 por ciento o más de su espacio ocupado por árboles que de
adultos alcancen al menos cinco metros de altura.

Se previeron en el Plan de Acción hasta 25 categorías de registro,
entre ellas territorio de áreas protegidas, diversidad marina, suministro
de agua, manejo de costas, disponibilidad de agua por habitante,
extracción de peces, riesgos ambientales para la salud y porcentaje de municipios con
planes de ordenamiento.

Los indicadores «pueden ayudar a países pequeños cuya economía depende
del manejo ambiental a mejorar los planes de protección del entorno»,
comentó a IPS el ministro bahameño de Salud, a cargo de las cuestiones de
ambiente, Marcus Bethel.

Eso debe hacer, para aprovechar en forma óptima su atractivo
turístico, Bahamas, un país de 700 islas, añadió.

Gutiérrez admitió que un «lado pesimista» de la cuestión se relaciona
con eventuales perjuicios para países que, además de ser pobres,
presenten rezago en el inventario y manejo del patrimonio ambiental.

«Pero la propuesta está bajo el paraguas del sistema de cooperación
que implican el Foro de Ministros, la actividad del Pnuma y los acuerdos de
integración regional», alegó.

En materia de energías renovables, están en marcha en la región unos
40 proyectos, y los ministros se comprometieron a impulsar la iniciativa
aprobada en Panamá, empezando por los gobiernos que integran, y también en
los sectores industriales y la sociedad civil de sus respectivos países.

Los latinoamericanos quisieran «que se modifiquen las actuales
matrices energéticas, con sistemas de generaración y distribución de energía no
riesgosos, que sean más limpios y nos resguarden de la emisión de gases de
efecto invernadero», dijo a IPS Mitzi da Costa, responsable de Ambiente en
la cancillería brasileña.

Sin embargo, tanto Bethel como Anthony Bartholomew, secretario
permanente del Ministerio de Ambiente de Trinidad y Tobago, dijeron a IPS
que para pequeños Estados como los caribeños, «todavía el desarrolllo de
instalaciones para generación de electricidad con fuentes alternativas
acarrea proyectos costosos».

Sobre el acceso a recursos genéticos y la distribución equitativa de
los beneficios que generen, el Foro acordó aumentar la capacidad
negociadora de los países mediante compilación de legislaciones,
intercambio de experiencias y estudio de los regímenes más favorables para
las comunidades indígenas y locales que han usado ese patrimonio.

La cooperación entre gobiernos e instituciones públicas, empresariales
y de la sociedad civil es la principal previsión del plan para manejo de
recursos hídricos, asentamientos urbanos, monitoreo del cambio climático y
relaciones de la cuestión ambiental con las políticas fiscales y los temas
comerciales.

En relación con el comercio, hasta ahora el foro ministerial de
Ambiente ha planteado capacitar sobre la cuestión ambiental a los equipos
nacionales de negociación comercial, pero se abstiene de proponer que el
tema se integre, por ejemplo, a las discusiones del Area de Libre comercio
de las Américas (ALCA).

«Hasta ahora ha sido mejor así. El tema ambiental podría abrir una
nueva brecha o causar más demoras en las negociaciones del ALCA, por las
divergencias entre países del norte y del sur del hemisferio», según Da
Costa.

Entre las divergencias reales o previsibles, mencionó las vinculadas
con el Protocolo de Kioto (de 1997, para reducir la emisión de gases que
retienen calor en la atmósfera, como el dióxido de carbono), que Estados
Unidos rehúsa ratificar, o sobre el acceso y distribución de beneficios
por el uso de recursos genéticos.

El Foro, finalmente, instó a continuar con estudios e iniciativas que
le fueron presentadas por distintos gobiernos sobre educación ambiental
(Venezuela), producción y consumo sustentables (Nicaragua) y situación de
los pequeños Estados insulares (Trinidad y Tobago). (FIN/IPS/

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