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Portugal: Controversia por Eurocopa de Futbol

Nov 25 2003

Euro Copa será un gol en contra según activistas
por Mario de Queiroz

LISBOA, nov (IPS) Contra la opinión de muchos economistas y
ambientalistas, Portugal decidió ser anfitrión de la Euro Copa de Fútbol
en junio y julio de 2004, con 10 estadios, siete nuevos y tres renovados, que
costarán unos 1.000 millones de dólares.

Esa decisión se mantuvo pese a que el país es el único de la Unión
Europea (UE) que registró en 2003 un descenso del producto interno bruto y
un aumento del desempleo, y a que está en el último lugar de ese bloque en
términos de desarrollo industrial, productividad, alfabetización y riqueza
por habitante, desde que fue sobrepasado hace dos meses por Grecia.

El anterior campeonato europeo se jugó en 2000 en Bélgica y Holanda,
países que están entre los más ricas del mundo en términos de ingreso
nacional bruto por habitante, y fue posible realizarlo en sólo ocho
estadios.

Portugal, con 10 millones de habitantes en 89.000 kilómetros
cuadrados, está en el último lugar de la UE por sus indicadores económicos, pero es
el campeón europeo de consumo de cemento, y la construcción o renovación de
estadios confirma la tendencia a la especulación de las grandes empresas
constructoras.

Grandes inmobiliarias ligadas a clubes de fútbol ya construyen centros
comerciales, pequeños negocios y miles de apartamentos para su uso durante
el campeonato, y anuncian precios de venta muy superiores a los de
espacios idénticos en grandes ciudades españolas como Madrid o la nororiental de
Barcelona.

«Las empresas constructoras se han convertido en potentadas que tienen
al Estado y a los municipios como rehenes», comentó en un editorial José
Manuel Fernandes, director del diario Público de Lisboa, el principal del
país.

Como en todo «proyecto megalómano y de nuevos ricos», la política y el
fútbol, «caminan tomados de la mano, las constructoras parecen tener más
poder que los representantes democráticamente elegidos, y no hay
antecedentes de una obra terminada en el plazo y con el presupuesto
previstos», alegó.

«Nadie en su sano juicio piensa que el dinero empleado en la
construcción de esos estadios constituya una prioridad para un país que
tiene monumentos nacionales que se están derrumbando, un déficit público
disparatado, carencias graves en la salud y en la educación y donde hasta
faltan líneas férreas decentes», sostuvo Fernandes.

El sociólogo Manuel Vilaverde Cabral, vicerrector de la Universidad de
Lisboa, comentó a IPS que en el Portugal de hoy «la política se reduce al
fútbol y a las obras públicas», dado que los altos dirigentes del país,
empezando por el presidente Jorge Sampaio, califican a la Euro Copa de
«designio nacional».

Los gobernantes «no dudan en endeudar al país por no se sabe cuántas
generaciones, en nombre de esta falsa prioridad, puramente
propagandística, que además envía a la población un mensaje erróneo, no sólo sobre la
situación del país, sino también, sobre todo, acerca de las tareas que nos
esperan en las próximas décadas», añadió.

Todo lo contrario sostienen la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) y
el Instituto de Comercio Exterior de Portugal (ICEP), que representa al
gobierno del primer ministro conservador José Manuel Durão Barroso en el
proyecto deportivo.

La FPF reconoce que el campeonato «va a costar muchos millones de
euros», pero añade que «dotará al país de infraestructuras deportivas del
mejor nivel existente en Europa y hasta en el mundo», y destaca que los
estadios permitirán practicar otras actividades además del fútbol».

Para Madalena Torres, vicepresidente del ICEP, lo fundamental es
aprovechar la oportunidad de la Euro Copa para presentar a Portugal «como
un país moderno, acogedor, con buen clima, excelentes hoteles e
inmejorable culinaria, un óptimo destino de vacaciones».

En un encuentro esta semana con corresponsales extranjeros, Torres
presentó cifras que, según dijo, muestran «grandes ventajas» para el país.

La inversión en los estadios es 936 millones de dólares, de los cuales
el Estado aportará 188 millones de dólares según el ICEP, y 300 millones
de
acuerdo con cálculos de Leonor Matias y de Hugo Bordeira, analistas de
economía de «Diario de Noticias» de Lisboa.

Se espera que el certamen atraiga de 350.000 a medio millón de
turistas adicionales, que dejarían en el país unos 305 millones de dólares y se
sumarían al promedio anual de 9,5 millones de visitantes extranjeros.

Torres aseguró que eso tendrá un efecto multiplicador, porque los
nuevos visitantes recomendarán Portugal a sus amigos como destino
turístico, y ellos mismos desearán regresar, todo lo cual generaría un
ingreso turístico adicional anual de 210 millones a 420 millones de
dólares tras el campeonato, y pronosticó ingresos de unos 340 millones de dólares
por concepto de publicidad.

Los 10 estadios se distribuyen de norte a sur del país, en las
ciudades de Braga, Guimarães, Oporto, Aveiro, Coimbra, Leiria, Lisboa (con dos
estadios), Loule y Faro, que según se prevé recibirán a 1,1 millones de
espectadores en los 31 juegos programados.

Además del anfitrión, participarán en la competencia los seleccionados
nacionales de Alemania, Bulgaria, Croacia, Dinamarca, España, Francia,
Grecia, Holanda, Inglaterra, Italia, Letonia, República Checa, Rusia,
Suecia y Suiza.

Para el ICEP, empeñado en lograr una buena imagen del país, es también
importante que llegarán de 7.000 a 9.000 periodistas para cubrir el
campeonato, que implicará transmisiones internacionales de televisión en
directo durante 11.000 horas.

Pero nada de eso convence a los ambientalistas que denuncian el
impacto urbano negativo en las nueve ciudades, y en especial la capital.

El impacto directo «será enorme sobre el tejido de las ciudades»,
sostuvo el ambientalista Carlos Meira, presidente de la asociación de
residentes en Telheiras, el barrio de Lisboa donde se construyeron los
estadios de los clubes Benfica y Sporting, que podrán recibir a unas
60.000 personas cada uno.

«Como si no bastase autorizar la construcción de estos dos estadios en
el corazón de la ciudad, se les está financiando mediante la venta de
licencias de construcción, negociando compromisos para la revisión de la
ley del plan directivo municipal y vendiendo concesiones de explotación de
gasolineras», aseguró.

Según el activista, tras el breve periodo en que se realizará la Euro
Copa, «quedará un tejido urbano caótico de ciudades heridas para siempre».
(FIN/IPS/

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