General

Ambigüedad del Norte hacia inmigrantes

Dic 19 2003

por Jim Lobe

WASHINGTON, dic (IPS) Ninguno de los países del Norte industrial, la
mayoría de los cuales se benefician de la presencia de inmigrantes,
ratificó el tratado mundial aprobado en 1990 para proteger a esos
trabajadores y a sus familias.

Pero la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de
todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, en vigencia desde
el 1 de julio, fue ratificada sólo por 31 países, todos ellos emisores de
emigrantes, agregaron.

«Debe hacerse más para garantizar el respeto de los derechos humanos de
los trabajadores migrantes y de sus familias, sean regulares o irregulares,
documentados o indocumentados», dijo este jueves el secretario general de
la ONU, Kofi Annan, en ocasión del Día Internacional de los Inmigrantes.

«Por eso exhorto a los países a convertirse en partes de la
Convención», la cual es «vital en los esfuerzos por combatir la
explotación» de estas personas, agregó Annan.

La Red Nacional para los Derechos de Inmigrantes y Refugiados de
Estados Unidos (NNIRR, por sus siglas en inglés) y la británica
Anti-Slavery International hicieron eco al llamado de Annan

La NNIRR sostuvo que el respeto universal de la Convención es hoy más
necesaria que nunca.

«Con el continuo uso de los inmigrantes como chivos expiatorios y la
apelación a leyes de seguridad en la guerra contra el terrorismo, hemos
sido testigos del devastador efecto del temor, el racismo y la xenofobia en
nuestras comunidades de inmigrantes y de refugiados», indicó la organización.

En el último año, agregó, «la criminalización de los inmigrantes se ha
profundizado, a medida que el gobierno asignó el cumplimiento de las normas
migratorias al Departamento de Seguridad Interna, agencia que da pocas
posibilidades al respeto de la equidad o del debido proceso».

La ONU (Organización de las Naciones Unidas) calculó que cerca de tres
por ciento de los habitantes del mundo viven hoy fuera de sus países de origen.

Muchos de ellos son refugiados que huyen de la violencia, de la
persecución o de los desastres naturales, pero la mayoría buscan mejores
oportunidades económicas.

El flujo anual neto de migrantes es de 2,3 millones de personas. Entre
los principales países emisores figuran –y previsiblemente, seguirán
figurando por el próximo medio siglo– China, México, India, Filipinas e
Indonesia.

Mientras, los principales receptores son Estados Unidos, Alemania,
Canadá, Gran Bretaña y Australia.

Sesenta por ciento de los inmigrantes viven en los países más
industrializados, y casi uno de cada 10 habitantes de esas naciones son
inmigrantes. En los países en desarrollo, son apenas uno de cada 70.

Los países con más inmigrantes en términos absolutos son Estados Unidos
(35 millones), Rusia (13 millones), Alemania y Ucrania (siete millones cada
uno) y Francia, (seis millones).

Los países con mayor proporción de inmigrantes en su población son
Emiratos Arabes Unidos (74 por ciento), Kuwait (58 por ciento), Jordania
(40 por ciento), Singapur (34 por ciento) e Israel (27 por ciento).

Muchos inmigrantes y sus familias sufren discriminación laboral y en el
acceso a los servicios sociales. En algunos casos, por ejemplo, no pueden
recibir algunos beneficios, inclusive educación escolar, a pesar de que con
frecuencia pagan tantos impuestos como los ciudadanos naturales.

Los inmigrantes toman empleos que los ciudadanos de los países ricos
suelen rechazar, en especial en sectores económicos clave como la
agricultura, la construcción y el servicio doméstico.

Al mismo tiempo, son víctimas de racismo, abusos y hasta ataques
violentos. Los indocumentados son particularmente vulnerables a la
explotación y también al chantaje de empleadores inescrupulosos, policías y
funcionarios de migración.

Kalayaan, una organización humanitaria británica, informó el año pasado
que el pasaporte de la mitad de las trabajadoras domésticas inmigrantes en
ese país está en poder de sus empleadores.

La Convención de la ONU ofrece un marco para la protección de los
inmigrantes, sin importar su condición legal, de la discriminación y de
otros abusos, sean cometidos por sus países de origen, los de destino o los
de tránsito.

Defensores del tratado como la organización December 18, con sede en
Ginebra, consideran que se subestima el sufrimiento de los inmigrantes, en
particular en países del Norte cuya población los percibe como una
competencia en el mercado de empleo y una sangría al fisco.

«La migración es un fenómeno, no un problema», según una carta firmada
por 290 organizaciones no gubernamentales, entre ellas Amnistía
Internacional, AntiSlavery International y December 18.

«Sin esfuerzos para compartir la riqueza con más justicia, la migración
solo aumentará. No existen al respecto soluciones obvias ni de corto
plazo», agregó.

Annan consideró que la migración es un subproducto inevitable de la
globalización. «La vasta mayoría de los inmigrantes dan una gran
contribución a sus nuevas sociedades, y muchos envían remesas para sostener
la economía de sus países de origen», sostuvo.

Los países firmantes de la Convención son Azerbaiyán, Bangladesh,
Belice, Bolivia, Bosnia-Herzegovina, Burkina Faso, Cabo Verde, Chile,
Colombia, Comoras, Ecuador, Egipto, El Salvador, Filipinas, Ghana,
Guatemala, Guinea, Guinea-Bissau, Marruecos, México, Paraguay, Santo Tomé y
Príncipe, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Sri Lanka, Tayikistán, Togo,
Turquía, Uganda y Uruguay.

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+December 18
(http://www.december18.net/web/general/start.php?menuID=36&lang=ES)

(FIN/IPS/

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