General

Doha-OMC: Hay que solucionar cuestión agrícola

Ene 23 2004

Agricultura, vara para medir la liberalización

Gustavo Capdevila

DAVOS, Suiza, ene (IPS) – El director general de la Organización Mundial del
Comercio (OMC), Supachai Panitchpakdi, rechazó la
idea de separar la agricultura de los demás temas de la Ronda de Doha para
desbloquear el estancamiento de las negociaciones.

El ex primer ministro tailandés arguyó que la mayoría de los 147 países que
integran la OMC descartan una conclusión de las
negociaciones que no abarque una solución a la espinosa cuestión de la
agricultura.

Supachai dijo a IPS que la agricultura es «un patrón, una medida» del
resultado de la Ronda de Doha, como se denomina el proceso
de profundización de la liberalización comercial establecido por la conferencia
ministerial que la OMC realizó en la capital de
Qatar, en noviembre de 2001.

La ronda incluye, además de agricultura, negociaciones sobre servicios,
aranceles industriales, tratamiento preferencial para
países pobres, aplicación de aspectos pendientes que favorecen al Sur, y los
denominados temas de Singapur: inversiones,
competencia, compras gubernamentales y facilitación del comercio.

En un debate sobre los desafíos de la ronda de negociaciones, organizado por
el Foro Económico Mundial (FEM) durante su actual
reunión en este centro turístico suizo, se lanzó la sugerencia de aislar el tema
de la agricultura del resto de los puntos en
discusión.

Banqueros, ejecutivos y economistas de orientación neoliberal asisten a las
conferencias del FEM desde el miércoles hasta este
domingo.

El presidente de la compañía estadounidense de alimentos Tyson Foods, John H.
Tyson, arguyó que de esa manera se podrían lograr
progresos en otros temas de la ronda.

El académico estadounidense Dani Rodrik, de la escuela de gobierno John F.
Kennedy de la Universidad de Harvard, opinó que se
hace demasiado énfasis en el problema de las subvenciones a la agricultura.

La mayoría de las naciones industrializadas, con la Unión Europea, Estados
Unidos y Japón a la cabeza, destinan en conjunto casi
1.000 millones de dólares diarios a sostener producciones y exportaciones
agrícolas sin rentabilidad alguna.

Los subsidios expulsan del mercado a cientos de millones de campesinos
radicados en gran parte en regiones marginales de los
países en desarrollo y agravan los problemas de la subsistencia y del hambre en
el mundo.

El presidente de Suiza, Joseph Deiss, recordó esta semana en Davos que suman
1.200 millones las personas forzadas en todo el
mundo a vivir con ingresos de apenas un dólar por día.

Rodrik, un economista habitualmente escuchado con interés por los
especialistas de los países en desarrollo, opinó que el enfoque
de una verdadera ronda de desarrollo no debería concentrarse del todo en la
agricultura.

Las negociaciones lanzadas en Qatar fueron llamadas Ronda de Desarrollo de
Doha por los ministros de Comercio de las naciones
industrializadas. Muchos de los ministros de los países del Sur aclararon que
preferían verificar sus resultados antes de aceptar
esa denominación.

Según Rodrik, hay otras áreas también sometidas a una ardua discusión que
pueden aportar a los países en desarrollo beneficios
inmediatos mayores que la agricultura.

Por ejemplo, la negociación de servicios comprende la modalidad de la
prestación a través del movimiento transfronterizo de
personas. Un acuerdo en ese rubro permitiría el desplazamiento temporal de la
fuerza de trabajo de los países pobres hacia las
naciones ricas.

Un acuerdo aun modesto en ese tema podría representar ingresos adicionales
por 200.000 millones de dólares anuales para los
países en desarrollo, en gran parte provenientes de remesas de los inmigrantes
temporarios, explicó el académico.

Pero Supachai sostuvo que la mayoría de los países piensan que a pesar de la
posibilidad de avanzar en otros temas, «no debemos
detenernos ni concluir la ronda sin la agricultura».

Esos países pretenden saber hasta dónde podemos llegar en la cuestión de
agricultura antes de negociar en otras áreas, dijo.

El director de la OMC aceptó que las negociaciones de otros temas, como una
mayor apertura de los mercados para los productos
industriales, son menos complicadas. Pero los países insisten en seguir con la
agricultura, refirió.

Las negociaciones de la Ronda de Doha, que se arrastran desde enero de 2002,
sufrieron un serio traspié durante la conferencia
ministerial de septiembre pasado en el balneario mexicano de Cancún.

Aunque el fracaso fue atribuido a las divergencias en torno a los temas de
Singapur, la conferencia de Cancún acentuó los
desencuentros entre países pobres y ricos sobre la cuestión agrícola.

Dos semanas antes de Cancún y en respuesta a una alianza agrícola entre
Estados Unidos y la Unión Europea, nació un nuevo bloque
en la OMC, el G-20, liderado por Brasil y con participación activa de Argentina,
China, India y Sudáfrica.

Rodrik reflexionó que el resultado positivo de Cancún fue el surgimiento del
G-20 y el hecho de que sus países miembros hayan
resistido a las presiones que soportaron después de la conferencia. Tal vez fue
la mejor noticia para el futuro del sistema mundial
de comercio, dijo.

El economista estadounidense criticó el sistema de concertación vigente en la
OMC que exige un acuerdo global sobre todos los
temas, denominado «único entendimiento» (en inglés, «single undertaking»), para
que adquieran validez los convenios particulares.

Ese sistema era razonable en el pasado, cuando las rondas comerciales
negociaban aranceles y otras cuestiones fronterizas. Pero
se vuelve ineficaz para negociar asuntos que tienen consecuencias en las
políticas fiscales y financieras internas de los países,
sostuvo.

La marcha de las negociaciones de Doha será analizada esta semana en Davos
por un grupo de ministros de Comercio, convocados por
Deiss, quien también ocupa la cartera de Economía de Suiza.

El director de política y economía internacionales de la Academia de Ciencias
Sociales de China, Yu Yongding, juzgó que el
proceso de liberalización comercial en el mundo ha llegado a un «momento
dialéctico» en que las naciones industrializadas tienen que
hacer sacrificios y aplicar ajustes internos impopulares.

Esos cambios se deberán introducir en las subvenciones agrícolas, pero «si
alguien está preocupado por las cuestiones electorales
internas, nunca hará las reformas», opinó Yu.
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+ Foro Económico Mundial, en inglés (http://www.weforum.org)

+ OMC (http://www.wto.org/indexsp.htm) (FIN/IPS

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