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EEUU prepara nueva generación de armas nucleares

Ene 22 2004

Por Cristina Hernández (Tierramérica)*

SAN FRANCISCO, Estados Unidos, ene (Tierramérica) El diseño en Estados
Unidos de una nueva generación de armas nucleares de baja potencia,
aprobado en el presupuesto de defensa para 2004, es injustificable
política, técnica y militarmente, alegan críticos.

Las llamadas «mini-bombas» nucleares tienen una potencia menor a cinco
kilotones de TNT, un tercio del poder contenido en la bomba que Estados
Unidos arrojó a la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945, a finales de la
segunda guerra mundial.

«Si quienes hacen la guerra consideran que un arma nuclear es lo
suficientemente ‘pequeña’ como para ‘contener’ los daños colaterales, es
más probable que la usen, lo que se traduciría en un desastre ambiental y
humanitario no visto desde la segunda guerra mundial», dijo a Tierramérica
el especialista Robert K. Musil.

«Por eso podemos decir que no existe tal cosa como mini-bombas
nucleares», argumentó Musil, director de la no gubernamental Physicians for
Social Responsibility, PSR (Médicos por la Responsabilidad Social),
ganadora del premio Nobel de la Paz 1985 por su labor contra las pruebas
nucleares.

La investigación, diseño y estudio económico de las mini-bombas fueron
aprobados en el presupuesto de defensa 2004, tras la derogación en mayo de
2003 por parte del Senado de la enmienda Spratt-Furse, promulgada diez años
atrás para restringirlos.

El desarrollo de ingeniería, la producción y las pruebas siguen
prohibidos.

Según expertos, la iniciativa de la Casa Blanca no viola el Tratado de
no Proliferación Nuclear, el acuerdo internacional para eliminar las armas
nucleares, ya que éste no prohíbe el desarrollo de nuevos tipos de armas.

Sin embargo, para Wolfgang K. H. Panofsky, ex director del Stanford
Linear Accelerator Center en la estadounidense Universidad de Stanford,
existe un considerable impacto negativo de carácter político de esta
estrategia armamentista.

«Estados Unidos debe ser el líder en disminuir el énfasis en la
dependencia de armas nucleares. Estas son las que proveen equidad entre
estados relativamente débiles y estados fuertes y por tanto Estados Unidos
tiene más que perder de una proliferación nuclear», expresó a Tierramérica.

Los defensores de este armamento -una pequeña carga nuclear en la parte
posterior de un misil- afirman que algunos objetivos militares sólo pueden
ser destruidos con energía atómica

Entre las ventajas de las pequeñas cargas nucleares, sus impulsores
señalan menores daños colaterales (léase muertos y heridos civiles y
contaminación radioactiva), mejor control y costos de mantenimiento más bajos.

El Departamento (ministerio) de Defensa tiene interés específico en
estudiar el uso de pequeñas bombas nucleares para destruir refugios
subterráneos utilizados por potenciales enemigos para almacenar armas
químicas y biológicas, consideradas las mayores amenazas del nuevo siglo.

Estas instalaciones estarían cubiertas por docenas o cientos de metros
de roca sólida, concreto u otros materiales, que les permiten soportar
ataques externos con armas convencionales.

N De acuerdo a un reporte presentado al Congreso legislativo, la Agencia
de Inteligencia de Defensa cree que hay más de 1.400 objetivos subterráneos
estratégicos en todo el mundo.

«Todas las armas nucleares en reserva ya han sido probadas con bajos
niveles de kilotones», consideró por su parte David Wright, codirector del
Programa de Seguridad Global de la no gubernamental Union of Concerned
Scientists (Unión de Científicos Preocupados).

A su juicio, hay dos motivos probables detrás de la iniciativa bélica
estadounidense. «Existe un fuerte deseo de los laboratorios de armas
nucleares, como Lawrence Livermore National Laboratory y Los Alamos
National Laboratory, de diseñar nuevos arsenales, de embarcarse en una
nueva misión», explicó a Tierramérica.

Además, afirma el físico Wright, el gobierno de George W. Bush cree que
las armas nucleares que posee el país son demasiado grandes para ser
utilizadas en el campo de batalla, lo que resta credibilidad a un ataque
nuclear de Estados Unidos.

Según este argumento, un armamento menos potente tendría un efecto
disuasorio mucho mayor en terroristas y países enemigos.

«Existe en el Congreso la creencia de que necesitamos estas armas para
destruir arsenales químicos y biológicos enterrados bajo tierra. Sin
embargo, estudios demuestran la incapacidad de las bombas pequeñas para
destruir estos agentes en instalaciones subterráneas. Al contrario,
ayudarían a su dispersión», añadió Wright.

Una de las preocupaciones de los expertos es que las mini-bombas deben
alcanzar un grado de penetración profundo en la tierra, suficiente para
explotar, destruir su objetivo y sellar los escombros producidos en el
punto de explosión.

Wright estima que un arma con un kilotón de potencia requiere
adentrarse por lo menos 60 metros bajo tierra para que su explosión sea
contenida. Pero con la tecnología con que se cuenta, de momento sólo
tendría capacidad para penetrar 10 metros.

A una profundidad de 15 metros, una explosión de un kilotón derrumbaría
viviendas ubicadas hasta un kilómetro de distancia, matando a la mayoría de
sus habitantes, afirma un estudio de Physicians for Social Responsibility.

Los sobrevivientes absorberían entre cientos y miles de rems de
radiación, dosis probadamente fatales. El rem es una unidad de medida
utilizada para cuantificar los efectos biológicos de la radiación.

Un contacto aun limitado con la radiación puede afectar la habilidad
del cerebro de regular la distribución de la sangre, disminuir la
fertilidad e incrementar la incidencia de cáncer.

Además, los daños en el ADN pueden dar pie a mutaciones genéticas en la
descendencia.

Para los sobrevivientes, la discriminación y la negación del derecho a
la atención médica y al trabajo pueden forzarlos a mantener su experiencia
en secreto, como sucedió con 280 mil japoneses que salvaron su vida en la
hecatombe de Hiroshima en 1945.

Por ser un tema polémico, las próximas elecciones de noviembre en las
que Bush aspira a obtener un nuevo mandato, podrían poner un paréntesis al
asunto.

«A la administración Bush le interesa retomar las pruebas nucleares,
pero no las promoverá hasta pasadas las elecciones», vaticinó Wright.

* Publicado originalmente el 17 de enero por la red latinoamericana de
diarios de Tierramérica. (FIN/

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