General

Biopiratería de las transnacionales

Mar 26 2004

Por Vandana Shiva (*)
NUEVA DELHI, Mar (IPS) – La India está siendo afectada por una epidemia
de biopiratería de la cual son responsables las corporaciones
transnacionales, que patentan indebidamente la biodiversidad local y los
conocimientos tradicionales de los campesinos.

Primero fue la planta neem y luego el arroz
basmati. Después le tocó el turno de ser patentado por
las agrocorporaciones a nuestro trigo, a nuestra ?atta?
(harina de trigo integral) y a nuestro ?chapati?
(pan ázimo).

A Conagra, la empresa estadounidense, le fue otorgada una patente por la
atta en agosto del 2000. En 1996, se le concedió otra
patente a Unilever/Monsanto, que afirmó haber ?inventado? el uso de
harina para hacer unos tipos tradicionales de pan indio como el chapati.
En mayo del 2003, la Oficina Europea de Patentes otorgó una patente con
el simple título de ?plantas? a Monsanto, el mayor comerciante del mundo
en plantas modificadas genéticamente. La patente incluye un trigo que
presenta una cualidad especial de baja elasticidad para la cocción al
horno. Un trigo con esas características fue desarrollado originalmente
en la India, pero ahora Monsanto tiene el monopolio para cultivarlo,
reproducirlo y procesarlo.

La biopiratería es inicua, tanto legal como moralmente. Al permitir que
las innovaciones indígenas sean tratadas como ?invenciones? del
?propietario? de la patente, la biopiratería constituye un robo abierto
de los logros científicos, intelectuales y creativos de países como la
India y debe ser contrastada.

Las consecuencias económicas de la biopiratería son serias. A corto
plazo, roba los mercados exteriores a nuestros productos especiales. A la
larga, si esas tendencias no son enfrentadas y si los sistemas de
derechos de propiedad intelectual no son cambiados de modo de impedir la
biopiratería terminaremos por pagar cánones por lo que nos pertenece y
necesitamos para la supervivencia.

Si hubiera sólo uno o dos casos de esas falsas reivindicaciones, se
podría pensar que se trata de meros errores de las agroempresas. Pero
lejos de ser sólo una aberración de la legislación sobre patentes, la
promoción de la piratería es intrínseca en ella. Los regímenes de
derechos de propiedad intelectual en el contexto de la liberalización
comercial se convierten en instrumentos de la piratería a tres niveles:

* En la piratería de recursos biológicos y naturales de las comunidades
que son tomados libremente, sin permiso alguno, y son usados para
desarrollar las economías globales. Por ejemplo, la utilización de las
variedades del arroz basmati de India en beneficio de
corporaciones de Estados Unidos como la Rice Tec.

* En la piratería intelectual y cultural, a través de la cual el
patrimonio de las comunidades es tomado sin permiso alguno, y es usado
para reclamar derechos de propiedad intelectual tales como patentes y
marcas registradas incluso cuando las innovaciones y la creatividad
iniciales no tuvieron lugar gracias a las inversiones de las
corporaciones. Por ejemplo, el uso del nombre comercial basmati o el uso
por parte de la compañía Pepsi del nombre comercial Bikaneri bhujia.

* En la piratería económica, por medio de la cual los mercados domésticos
e internacionales son usurpados a través del uso indebido de nombres
comerciales y de derechos de propiedad intelectual, con lo cual se afecta
a las economías locales y nacionales donde tuvieron lugar las
innovaciones originales, se eliminan medios de vida y se impide la
supervivencia económica de millones de personas. Por ejemplo, los
comerciantes estadounidenses de arroz basmati usurpan los mercados
europeos y la empresa Grace usurpa el mercado de Estados Unidos a los
pequeños productores indios de biopesticidas basados en el neem.

Una patente es concedida como un derecho exclusivo para las invenciones
que cumplen con los requisitos de ser novedosas, no obvias
y útiles. La sabiduría tradicional y sus innovaciones colectivas
y acumulativas claramente no reúnen el requisito de ?novedosas?. Las
modificaciones triviales y obvias efectuadas por personas hábiles en el
campo de la innovación violan el requisito de no obviedad y por lo tanto
no deberían ser patentables.

Las patentes biopiratescas obtenidas por Rice Tec para el basmati y por
Monsanto para el trigo fueron en ambos casos logradas mediante la
realización de modificaciones triviales y obvias a variedades de un
cultivo indio con características únicas para luego reclamar derechos
generales sobre las características, las propiedades y los rasgos en
plantas y productos derivados de ellas.

En el caso del trigo indio la patente significa, de hecho, el monopolio
de las características genéticas de las plantas y la harina hecha con ese
trigo, así como ?la pasta producida con esa harina y los bizcochos o
similares?.

En lugar de enfrentar a la biopiratería, el Parlamento de la India y los
tribunales han sostenido y defendido la biopiratería de Monsanto.

De este modo la India está perdiendo su soberanía sobre las semillas, la
biodiversidad y la innovación colectiva personificada en ellas. También
está perdiendo acceso a los mercados europeos para sus productos de trigo
con cualidades únicas proporcionadas por nuestras variedades
tradicionales, que cuentan con una gran demanda pues no causan alergias y
evitan el uso de sustancias químicas.

Si sigue incontestada, la biopiratería sobre el trigo hará que la
plegaria ?Danos el pan de cada día? sea una súplica a Monsanto.
(FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Vandana Shiva es una escritora y militante internacional en campañas
por los derechos de la mujer y por el ambiente.
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