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Pronunciamiento Social de Guadalajara: Frente a la Cumbre Unión Europea-América Latina y el Caribe

May 31 2004

«LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS EST?N PRIMERO»

Convocadas con motivo de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, organizaciones sociales y civiles de ambos continentes dirigimos desde Guadalajara, Xalisco, el presente pronunciamiento a nuestros pueblos, a la opinión pública internacional, a los medios de comunicación y a los Jefes de Estado y de Gobierno reunidos aquí.

La cumbre gubernamental se da en un contexto de graves
retrocesos y amenazas para la autodeterminación de las
naciones, los derechos humanos integrales y la paz, tanto en
Europa como en América, y en el mundo entero.

Después de dos décadas de padecer las políticas
neoliberales, América Latina sigue siendo la región del
mundo con el mayor nivel de desigualdad. La extrema
concentración de la riqueza y de la tierra se ve agravada
por el costo de la deuda externa, los recursos dedicados al
militarismo, la corrupción y la impunidad. Por si esto fuera
poco, América Latina y el Caribe se ven sembrados hoy de
tratados de «libre comercio» con Estados Unidos que no
consiguen sino imponer un proceso de integración subordinada
a la hegemonía norteamericana que pretende ser culminada en
el ?rea de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Simultáneamente, los acuerdos bilaterales empujan tanto en
Europa como en América Latina los mismos modelos que
exacerban el desempleo y la precariedad laboral,
transformando en mercancías la salud, la educación, los
servicios públicos, la cultura y la seguridad social, entre
otros, además de provocar la desaparición de la agricultura
familiar a través de la Política Agrícola Común (PAC). La
Constitución que la UE se prepara a aprobar rescata este
enfoque. Eso sucede sin que los pueblos de la UE hayan sido
consultados. Ese es el modelo de «cohesión social» que la UE
pretende promover en América Latina y el Caribe.

Desde que se diera la última cumbre de la Unión Europea-
América Latina y el Caribe en Mayo del 2002 en Madrid, los
problemas económicos y sociales que supuestamente se buscaba
enfrentar con el incremento de las relaciones entre ambas
regiones siguen sin visos de solución; por el contrario, se
han agravado las difíciles condiciones de vida y de trabajo
de millones de personas.

La imagen de que América Latina y el Caribe pueden encontrar
relaciones más benéficas con la Unión Europea que con
Estados Unidos a partir de la liberalización de los
mercados, se contradice con la realidad. Esto es así porque
detrás de sus «buenas intenciones», lo que busca la Unión
Europea es la ampliación de mercados para sus grandes
corporaciones en servicios y compras gubernamentales, y
garantías para sus grandes inversionistas. Acuerdos como los
que viene firmando o negociando con países o regiones de AL,
que en lo económico y comercial no se diferencian de los que
se tienen con Estados Unidos, consolidarían para las décadas
futuras las prerrogativas que las trasnacionales europeas ya
gozan, o nuevas, en detrimento de los intereses de los
países en desarrollo. Las actuales propuestas neoliberales
de la UE hacia América Latina no representan una alternativa
al ALCA. Más bien se apegan estrechamente a las medidas
económicas recetadas por el FMI, el BM, el BID y la OMC. La
Unión Europea utiliza las políticas de cooperación como
instrumento para la penetración de sus empresas. Por otro
lado, los acuerdos de cooperación en materia de seguridad
contribuyen a la militarización del continente.

Nos resulta alarmante, pero no nos toma por sorpresa, que
otro requisito exigido por la UE a los países
latinoamericanos sea resolver de manera satisfactoria lo
referido a las negociaciones caducas de la Agenda de Doha de
la OMC. Se trata de la vieja estrategia de lograr más de lo
mismo mediante una negociación interregional, pasando por
encima de los desacuerdos e impasse planteados en el marco
multilateral. Hemos alertado tanto en el caso del ALCA como
de la OMC, y lo hacemos ahora en relación a los acuerdos con
la UE, que la inclusión de temas tales como inversiones,
compras gubernamentales, políticas de competencia y
privatización de recursos naturales y servicios, limitan la
soberanía y condicionan el desarrollo económico y social de
los países de América Latina y el Caribe. Por lo cual deben
ser definitivamente abandonados en las negociaciones.
Además, el acceso a los mercados agrícolas europeos se nota
beneficioso principalmente para los grandes productores, y
no necesariamente para los pequeños campesinos que producen
para el mercado interno y que carecen de protección.

Por esto, en lugar de acuerdos que sigan priorizando al
«libre comercio» por sobre el dialogo político y la
cooperación, los pueblos de Europa y de América Latina y el
Caribe deseamos una relación justa y equitativa, sustentada
en el pleno respeto de los derechos humanos, económicos,
sociales, culturales y ambientales

Las organizaciones sociales y civiles de Europa, América
Latina y el Caribe presentes en Guadalajara nos pronunciamos
y demandamos:

– un pronunciamiento claro y enérgico de los gobiernos
participantes de esta Cumbre contra las acciones bélicas y
políticas unilaterales en Oriente Medio por parte de las
potencias centrales, en un proceso que atenta contra la
totalidad de las convenciones y derechos internacionales
alcanzados hasta el presente por la colectividad
internacional y que han permitido una guerra ilegal e
inmoral. Exigimos la firme condena a la tortura criminal
perpetrada por Estados Unidos y sus aliados a los
prisioneros de guerra en Irak, el fin del secuestro y
tortura de los presos en Guantánamo, el empeño para la
resolución de todos los conflictos bélicos y la promoción
efectiva de la paz en el mundo. Exigimos el retiro de las
tropas extranjeras de Iraq.

– impedir el proceso creciente de ocupación militar en
América Latina y el Caribe donde constatamos cómo la
frustración a cualquier vía de desarrollo y la sistemática
violación de los derechos humanos se suma a la injerencia
política y militar externa contra las aspiraciones de los
castigados pueblos de Haití, Colombia y Bolivia, en
especial.

– Que se realice un esfuerzo efectivo por parte de los
gobiernos de América Latina, el Caribe y la Unión Europea
para que los derechos civiles, políticos, económicos,
sociales, ambientales y culturales de los pueblos y de sus
organizaciones, tengan primacía sobre la liberalización
comercial.

– se ponga fin al Plan Colombia y al Plan Puebla Panamá.

-Exigimos a la UE y a los gobiernos de América Latina y el
Caribe la promoción de un modelo de cooperación solidario en
un marco de respeto a los derechos de los pueblos y
comunidades indígenas, afrodescendientes, de género y de
pleno cumplimiento de los derechos humanos.

– Los países desarrollados deben cumplir el compromiso
adquirido de destinar al menos el 0.7 % del PIB a la
cooperación para el desarrollo y buscar nuevas formas de
redistribución de los ingresos en el ámbito nacional e
internacional orientadas efectivamente a la lucha contra la
pobreza, en apoyo al desarrollo sustentable y la justicia
social, tales como fondos de compensación social, impuestos
sobre transferencias de capitales especulativos. La UE debe
impulsar medidas para detener las transferencias de
capitales y recursos de los países en desarrollo hacia los
países industrializados.

– en particular, siendo la Unión Europea la primera
acreedora externa de América Latina debe cancelar la deuda
«odiosa» y renegociar la deuda externa pública bajo
criterios de verdadero desarrollo sustentable de los países
subdesarrollados..

– Toda acción de cooperación al desarrollo financiado por la
UE debe definirse bajo la obligada consulta y participación
plena de las poblaciones afectadas tal y como dice el
Convenio 169 de la OIT y los DESC, librándolas de la
creciente condicionalidad externa que subordina la
cooperación al desarrollo a una agenda comercial basada en
programas de ajuste estructural que históricamente han
mostrado su fracaso. La consulta a los pueblos de Europa
(Constitución Europea) como a los de América Latina y el
Caribe debe ser un requisito indispensable de la cooperación
entre las naciones.

-Exigimos el reconocimiento legal y económico de la
agricultura familiar campesina e indígena basado en el
derecho, como sector productivo que no solamente garantiza
la soberanía alimentaria sino también la preservación
ambiental, la cohesión social, política y cultural de
naciones y regiones. Utilizar libremente las semillas
nativas y no permitir la coexistencia con organismos
genéticamente modificados. Exigimos la exclusión del proceso
de liberalización comercial de los productos estratégicos
para la alimentación de los países en desarrollo y para
garantizar su soberanía alimentaria. Exigimos la eliminación
de prácticas desleales de comercio a través de subsidios que
respaldan precios de importación por debajo de los costos de
producción.

– el respeto a los derechos de las y los trabajadores
ratificando y cumpliendo los convenios de la OIT, sobre
libertad sindical, derecho de negociación colectiva,
estabilidad en el empleo, prohibición de trabajo forzoso,
prohibición de trabajo infantil y de no discriminación, en
particular los contenidos en la Declaración de principios y
Derechos Fundamentales de 1998, y que especialmente se
controle su fiel cumplimiento por las corporaciones
trasnacionales. Exigimos se detenga la tendencia a extender
la jornada laboral y la precariedad en el empleo.

– Rechazamos el modelo patriarcal que profundiza la
inequidad hacia las mujeres, agudizando la violencia a
niveles dolorosos como el feminicidio en América Latina y
Europa. Exigimos compromiso real a la Unión Europea y
América Latina para alcanzar la equidad de género.

– revertir los procesos de exclusión ancestral de los
pueblos originarios y afro- descendientes promoviendo el
respeto a su autonomía, cultura y organización tradicional
en el marco del Convenio 169 de la OIT y con el cumplimiento
de los Acuerdos de San Andrés.

– Rechazamos las patentes, y los derechos de propiedad
intelectual sobre los conocimientos ancestrales, los
medicamentos y la diversidad biológica ya que son los
pueblos y las comunidades quienes conservan y promueven la
biodiversidad, dentro del marco del derecho a su territorio.

– el compromiso de respetar, irrestrictamente, los recursos
naturales y la biodiversidad de América Latina y el Caribe e
impedir cualquier tipo de mecanismo que permita el saqueo de
agua, la explotación de la tierra, la contaminación de los
mantos acuíferos, la extracción de minerales y la
expropiación de áreas verdes, con los graves riesgos
ambientales inherentes

– promover un nuevo sistema de seguridad social público,
universal, integral y solidario, y en particular que se
detengan los ataques a las jubilaciones y pensiones.

– revertir la nueva onda de privatizaciones, orientadas a
mercantilizar derechos y servicios básicos, tales como
educación, energía, agua y salud, afectando a los más
pobres. Los bienes y servicios públicos (agua, tierra,
biodiversidad, educación, salud, cultura, etc.) no son
negociables.

– que se tomen las medidas necesarias para acabar la
discriminación, el racismo y la xenofobia hacia los
inmigrantes y otras minorías, y a favor del reconocimiento
de sus derechos humanos y civiles; que los países receptores
de inmigrantes reconozcan a plenitud sus derechos
individuales y colectivos, se respete su dignidad y
aportación cultural.

– Denunciamos la actitud de la Unión Europea de no admitir
la condena a la ley Helms-Burton. Por el contrario, la
cumbre debe demandar a los Estados Unidos el levantamiento
del bloqueo que mantiene contra Cuba, que daña gravemente su
autodeterminación, su economía y las condiciones de vida de
sus habitantes; reanimar los acuerdos de cooperación entre
los países de AL y la UE con Cuba, y en particular rechazar
los nuevos planes de agresión contra Cuba anunciados por
Bush, que representan el mayor y más grave riesgo para la
estabilidad y la paz en el continente americano.

Los participantes de este encuentro social reconocemos el
derecho del ser humano a la libre expresión de sus ideas y
el derecho de expresarlas públicamente. En el marco de las
manifestaciones pacificas que estamos realizando, reprobamos
actos de acoso, intimidación y provocación a que nos vemos
sometidos por parte de instituciones públicas o privadas de
seguridad en el marco de esta III Cumbre Unión Europea –
América Latina y el Caribe.

Finalmente, desde la sociedad civil de América Latina, el
Caribe y Europa estamos alertas y movilizados, a la par que
empeñados y empeñadas en la construcción de espacios reales
de concertación social, desde donde queremos democratizar
los procesos bi-regionales. Frente a la demagogia, las
omisiones y amenazas vertidas en cumbres gubernamentales
como la que ha tenido lugar aquí decimos: es en la lucha de
nuestros pueblos en que confiamos para la construcción de
sociedades justas, y de otro mundo mejor y posible.

¡LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS EST?N PRIMERO!

Guadalajara, México, 28 de mayo 2004

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«Sí a la vida, No al ALCA.
Otra América es posible.»

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