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ISRAEL: UN EXTRAÑO CONCEPTO DE LA JUSTICIA

Jul 28 2004

Por Fredrik Heffermehl (*) (908 palabras)

SERVICIO DE COLUMNISTAS DE IPS, JULIO 2004

JERUSALEN, Jul (IPS) – Tres meses después de su excarcelación tras 18 años en prisión en Israel, Mordechai Vanunu, el denunciante del armamentismo nuclear israelí, está de nuevo ante el sistema judicial de su país, esta vez para reclamar su libertad absoluta.

Vanunu exige el levantamiento de las restricciones que le impusieron las
autoridades locales, entre ellas la prohibición de hablar con extranjeros,
particularmente con periodistas, y de dejar el país.

En realidad, Vanunu nunca propaló secretos y nunca conspiró con potencias
extranjeras. Simplemente hizo público el peligro existente para Israel de
sufrir un holocausto autoprovocado. Cuando en 1986 dio al «Sunday Times»
fotografías de su lugar de trabajo, el reactor Dimona, lo que hizo fue
revelar al público lo que ya era de conocimiento común en círculos militares
y diplomáticos internacionales. Lo peor de lo que se le podía acusar era de
desvelar la política israelí de ambigüedad nuclear y de romper un tabú y una
estricta exigencia tribal de lealtad por parte del estado judío.

Hablamos con él después de la audiencia ante la Suprema Corte de Justicia de
Israel.

«Este estado tiene un extraño concepto de la justicia dijo-, ya que la corte
sesionó durante 12 minutos al comienzo y 15 minutos al final, pero en el
intermedio de casi dos horas y media los tres jueces escucharon la
exposición de los representantes del estado en sesión totalmente secreta,
tan secreta que ni a mí ni a mi abogado se nos permitió asistir.»

En una sesión cerrada de 15 minutos con la participación única de Vanunu y
sus abogados el foco estuvo puesto en un cuaderno que él escribió en prisión
en 1991 y que contenía precisos recuerdos del reactor Dimona. «Esas
anotaciones explicó Vanunu- eran sólo un entrenamiento mental para proteger
mi mente durante años de aislamiento total. Pero el estado aduce que yo
puedo reproducir información sobre el programa de bombas nucleares cuando
quiera. No quieren admitir que lo que yo puedo reproducir no es secreto y no
puede dañar la seguridad nacional de Israel. Por lo tanto no puede ser la
base de restricciones permanentes.»

«Si los jueces aceptan este razonamiento del estado, la consecuencia será
que no se me concederá plena libertad antes de que yo pierda la razón y la
memoria, lo que representaría una absurda idea de la justicia. También sería
una decisión sin sentido, porque ahora estoy viendo a mucha gente y podría
revelar secretos si tuviera alguno- cuando quisiera. Al contrario, el estado
ha podido ver quien soy y en lo que creo. Fueron mis estudios de temas
morales y filosóficos los que me llevaron a proceder de acuerdo con mi
conciencia. Ellos han leído todas mis cartas durante 17 años y medio. Quizás
no he tenido una lealtad ciega hacia mis superiores, pero mi acción estuvo
motivada en proteger a Israel y al mundo de un inmenso daño, de su potencial
destrucción total.»

Bajo la ley internacional Israel está obligado a devolver a Vanunu sus
plenos derechos como ciudadano normal. La única excepción a esta norma es la
motivada por razones de «seguridad nacional». Los jueces, en su primera
sesión en la Corte señalaron correctamente que la cuestión del secreto es un
factor clave en el caso.

Tanto los expertos extranjeros como los israelíes sostienen que Vanunu no
tiene actualmente en su poder, si es que alguna vez los tuvo, secretos de
interés. Si un estado desea invocar consideraciones de seguridad nacional,
el precedente internacional requiere que se especifique y aclare sus
razones. Para que Israel prevalezca en el caso, los secretos que afirma
están en poder de Vanunu deben constituir materiales que no estén
disponibles ya en el dominio público. Mucha más información sobre armas
nucleares que la que Vanunu tuvo jamás está actualmente a disposición de
todos en Internet.

Si los jueves continúan privando a Vanunu de sus derechos sobre la base de
que tiene una buena memoria, esta situación será siendo la misma dentro de
dos semanas, dos años o dos décadas. De modo que la decisión es ahora
crucial para su futuro. Afortunadamente, la Corte anunció que dará pronto su
dictamen sobre la cuestión.

Vanunu se siente orgulloso de haber dado un ejemplo que muchos parecen ya
estar siguiendo: «recientemente, han estado apareciendo en varios países
mucho más rápidamente que antes algunos denunciantes, que no han esperado
décadas para revelar lo que saben. La guerra de Irak, por ejemplo, está
llena de ejemplos de personas cuyas denuncias produjeron considerable
embarazo al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y al primer
ministro británico, Tony Blair».

Cuando le preguntamos a Vanunu qué es lo que lo había inspirado para hacer
su denuncia, su respuesta fue sorprendente:

«¡Hollywood! Es que he visto películas sobre devastación nuclear como «The
China Syndrome» y «The Day After» y un ejemplo de integridad moral
representado por Meryl Streep en el filme sobre Karen Silkwood. En 1986
también tuvimos el desastre de Chernobyl. Todos esos estímulos, junto con
mis búsquedas académicas en filosofía y ética, se convirtieron para mí en
una cuestión de conciencia que me impulsó a advertir al pueblo y a tratar de
producir un debate público y democrático sobre el peligro nuclear».

Y por cierto que el debate nuclear se está acelerando en Israel desde los
meses posteriores a la excarcelación de Vanunu. Este «soplón» piensa que ya
es hora de que el estado de Israel le agradezca lo que hizo en lugar de
tratar de castigarlo de por vida. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Fredrik Heffermehl, abogado noruego, vicepresidente del International
Peace Bureau y miembro del Comité Internacional para la liberación de
Mordechai Vanunu.

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