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EL FUTURO DE LOS AUTOMÓVILES.Y DE LA TIERRA

Oct 27 2004

Por Mark Sommer (*)

BERKELEY, Oct (IPS) – Si bien el petróleo actúa como lubricante de la economía global, su creciente escasez está impulsando el desarrollo de nuevas tecnologías. Con los precios del crudo que ya han sobrepasado el hito histórico de 50 dólares por barril, las crecientes agitaciones políticas en las regiones ricas en petróleo que van desde el Oriente Medio hasta Nigeria y Venezuela -y el aumento de la dependencia de los suministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)- y las terribles
tormentas que azotan al Caribe y a la Florida como si fueran los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, las tecnologías de transición como los vehículos híbridos a electricidad y gasolina están comenzando a parecer un precio barato a pagar por la salvación del ambiente terrestre.

Al frente de la carrera para llevar a esos híbridos a las autopistas está
Toyota, cuyo Prius vio duplicada su venta en Estados Unidos ya en la primera
mitad del 2004. Aunque los primeros modelos, de Honda y Toyota, aparecieron
en el mercado estadounidense en 1997 no se pusieron inmediatamente de moda.
Sólo 120.000 Prius fueron vendidos en los últimos seis años, pero este año
Toyota espera vender 130.000 y confía en colocar 300.000 por año desde 2006.
Toyota tiene actualmente una sola fábrica de automóviles Prius, pero espera
abrir pronto una segunda en Japón y quizás otra en Estados Unidos.
Entretanto, Ford está tratando de «subirse al carro» con su Escape, el
primer modelo de bajo consumo de combustible de sus series «E» de SUV,
potentes vehículos de tracción en las cuatro ruedas, lujosos herederos del
viejo «jeep» a los que se suele denominar Ford Excess.

Bajo la presión de normas estrictas sobre la contaminación ambiental y la
eficiencia en el consumo de combustible, Detroit ha sido lento para invertir
en los gastos iniciales de investigación y desarrollo de nuevas tecnologías,
mientras que los fabricantes japoneses se pusieron rápidamente al frente en
el sector. Hasta fechas recientes, los Tres Grandes de Detroit han hecho
poco en cuanto al mercadeo de híbridos japoneses en Estados Unidos porque
ganan menos con ellos que con sus muchísimo más redituables SUV. Empeñados
en producir potentes camionetas parecidas a un modificado vehículo militar
de asalto, el «Hummer», los fabricantes de Detroit parecen no advertir que
los tiempos han cambiado. Parecen destinados a repetir el costoso error
cometido como consecuencia del embargo petrolero árabe de 1973, cuando los
consumidores estadounidenses pasaron en masa de los grandes carros «alados»
de Detroit a los coches compactos japoneses de bajo consumo de combustible

Pero no todos los híbridos son iguales. El Toyota Prius y el Ford Escape son
híbridos «completos» que sacan total ventaja de la tecnología al por lo
menos duplicar la eficiencia en el consumo de combustible (rinden 23,38
kilómetros cada litro de gasolina) . Además, reducen la contaminación del
aire y las emisiones de gas invernadero en más del 90%. Otros vehículos
vendidos como híbridos, como el Honda Civic, en cambio son incapaces de
circular exclusivamente con electricidad, como lo hace el Prius, mientras
que algunos son apodados de «potencia híbrida» porque usan tecnología
híbrida pero no para reducir el consumo sino únicamente para lograr el
máximo rendimiento.

Los híbridos no son el punto final del cambio tecnológico en los automóviles
sino una transición en el largo camino hacia el reemplazo del «infernal»
motor a combustión. Se considera que, a largo plazo, la energía derivada del
hidrógeno será la mejor apuesta dado que con ella se eliminan totalmente los
motores que funcionan con petróleo. Pero harán falta de 10 a 20 años para
que esta alternativa alcance la producción en masa.

Pese a sus limitaciones, las tecnologías híbridas, de ser rápidamente
adoptadas, podrían traer a corto plazo un alivio en los problemas del
consumo excesivo de combustibles y de la contaminación ambiental. Dado que
sus motores eléctricos comparten muchas características con las tecnologías
para el aprovechamiento del hidrógeno, el desarrollo de los híbridos
adelantará la investigación a largo plazo. Pero aunque su actual demanda se
está incrementando rápidamente bien podría derrumbarse si su anticipada
promesa de bajo consumo y menor contaminación ambiental no es también
ofrecida por los grandes fabricantes de autos con mayor capacidad productiva
a fin de dar satisfacción a esa creciente demanda, de ampliar la
investigación para mejorar las tecnologías y de poner a disposición del
público una más amplia serie de modelos para satisfacer las diferentes
necesidades de los usuarios.
Es de esperar, además, que los gobiernos hagan más amplias compras
institucionales de híbridos para sus propias flotas y que ofrezcan
beneficios impositivos a los adquirentes privados.

En el caso de los híbridos, el cliente está literalmente en el asiento del
conductor. Si nosotros insistimos en comprar vehículos eficientes en cuanto
al consumo y si en forma convincente dirigimos nuestras demandas tanto a los
fabricantes de automóviles como a los gobiernos, los tendremos más temprano
que tarde.

Y mediante el incremento del volumen de las ventas llevaremos los precios
hacia abajo para hacerlos más asequibles en el mercado de masas. En el
camino ahorraremos bastante más que dinero. Nos salvaremos a nosotros
mismos. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Mark Sommer dirige el Mainstream Media Project, con sede en Estados
Unidos, y es el anfitrión del galardonado programa de radio «A World of
Possibilities».

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