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ENTREVISTA CON ANTONIO GUTERRES: \»ES IMPRESCINDIBLE UN PLAN MARSHALL PARA AFRICA\»

Feb 25 2005

Por Mario de Queiroz

LISBOA, Feb (IPS) – Cuando el joven Antonio Manuel de Oliveira Guterres recibió su diploma en la Universidad de Lisboa con nota máxima, tenía un futuro promisor como ingeniero. Se iniciaba la década de 1970, Portugal vivía la fiesta de los capitanes de ejército que habían depuesto la más vieja dictadura europea y desmantelaban un arcaico imperio colonial de cinco siglos. Eran los años de la Revolución de los claveles. El no vaciló. Cambió la ingenería por la política. Después de haber sido primer ministro de Portugal (1995-2002), Guterres se sienta ahora el sillón que en la década de 1970 ocupaba Willy Brandt, como Presidente de la Internacional Socialista (IS), organización que congrega a los partidos socialistas, socialdemócratas y laboristas de 162 países. En entrevista con IPS, Guterres defendió la urgencia de un Plan Marshall para ?frica y criticó la política de «dos pesos y dos medidas» de las grandes potencias.

Durante la presidencia portuguesa de la Unión Europea usted defendió la necesidad de realizar una cumbre ?frica-Europa, lo que hasta hoy no ha sido posible pese a los esfuerzos posteriores de Portugal. Pasados cinco años ¿seguirá insistiendo, ahora como presidente de la IS?

Si, porque es imprescindible un Plan Marshall para ?frica, que no sea paternalista, ni dictado por las organizaciones internacionales y por los países más ricos. Lo importante es aprovechar la dinámica integradora que está despuntando en ese continente con la Unión Africana y con las experiencias –infelizmente todavía no generalizadas– de los esfuerzos por los derechos humanos , por la democracia y por la buena gobernabilidad. Lamentablemente, aun hay países africanos que viven una situación terrible, de guerra civil, con Estados casi en bancarrota o en situaciones en que la corrupción impera. Todo esto funciona como un obstáculo al desarrollo. Pero ya existen muchos Estados africanos que viven una evolución extremadamente positiva, como Mozambique, que necesita y merece una movilización de la comunidad internacional para integrarlo en la globalización. El problema es de tal dimensión, que gran parte de los africanos están fuera de la economía global, en la que participan solo con materias primas.

Sin embargo, con el reducido poder de los gobiernos ante lo que José Saramago describe como «el poder antidemocrático» del FMI, el Banco Mundial y la OMC, es posible que estas eventuales buenas intenciones fracasen…

En efecto, el margem de maniobra de los gobiernos, sobre todo de los países más pequeños y débiles, es evidentemente reducido. Hasta países más grandes y de mayor nivel económico, muchas veces enfrentan grandes dificultades para aplicar estrategias autónomas de desarrollo y son obligados a someterse a un conjunto de reglas que en gran parte se formularon en la escuela del pensamiento único neoliberal.

La respuesta debe ser doble. Por un lado, tiene que ver con el combate ideológico a ese pensamento único, pero encontrando estratégias de desarrollo que, siendo rigurosas del punto de vista financiero, tengan en cuenta las necesidades de desarrollo económico, de cohesión social y de sostenibilidad ambiental de las sociedades. Por otro lado, reconocer que en el mundo en que todo se globaliza, también la política y la democracia tiene que globalizarse, lo que obliga a reformar las organizaciones internacionales, a establecer un sistema multilateral de gobernabilidad que pueda ser eficaz en la coordinación de las estrategias necesarias para humanizar esa misma globalización, aumentando el margen de maniobra de los propios gobiernos.

¿En qué medida las divisiones internas de la IS debido a la guerra de Iraq, han afectado vuestra unidad en el ambito internacional?

La IS siempre tuvo posiciones claras, con consenso generalizado, en defensa del multilateralismo, pese a que hay algunos partidos discordantes en uno u otro aspecto. La perspectiva de la IS es la reforma de la arquitectura de las relaciones internacionales, en el sentido de la paz, la justicia y la necesidad de manejar la globalización sin que eso ahonde cada vez mas el foso entre ricos y pobres. Es una tarea que exige un gran esfuerzo de reformas en el sistema global.

Una globalización regulada, «de rostro humano», es defendida por europeos del pensamiento socialista histórico, como el portugués Mário Soares o el español Raul Morodo, que consideran a Tony Blair un defensor de la versión más liberal. También en América Latina una parte de la izquierda critica a Ricardo Lagos…

No creo que ni Blair ni Lagos sean defensores de una globalización neoliberal. Si mira el programa de los británicos para el Grupo de los Ocho (G-8), encontrará propuestas relacionadas con la cancelación de la deuda. Si hay algo anti-neoliberal, es esa propuesta. Encontrará también una propuesta de Plan Marshall para Africa, así como la inserción de los problemas climáticos en la agenda internacional, que son ideas ajenas a la perspectiva neoliberal.

El Chile del presidente Lagos ha realizado un conjunto de políticas sociales extremadamente interesantes y en el ámbito financiero mantiene controles a la entrada de capitales a corto plazo. O sea que, obedeciendo a las reglas del mercado y en parte a la globalización, no es un país que siga la «cartilla neoliberal» y continúa aplicando un conjunto de medidas que considera indispensables para garantizar su autonomía estratégica.

Hoy George Soros, uno de los hombres más ricos del mundo, y el presidente conservador francês Jacques Chirac son dos figuras de primera linea en el combate a la hegemonia unilateral, mientras algunos socialistas y socialdemocratas parecen aceptar esta situación…

Soros tiene hoy un papel muy interesante, a través de su Fundación, en especial a nível de la transparencia y el combate a la corrupción. Adoptó una postura frontal contra George W. Bush, dentro de su perspectiva de una sociedad abierta, de visión liberal de la sociedad. Por todo esto, es hoy un interlocutor válido.

Otra caso bien diferente es el de Chirac, porque una cosa es tener una posición progresista y otra bien diferente es defender una lógica contra la hegemonia de Estados Unidos que, en este caso, tiene más que ver con la posición tradicional de Francia y es muy distante de la visión abierta y progresista de la IS.

El poder de China y su inmenso mercado que dá oportunidades de negocios a las grandes potencias, al parecer es un «caso cerrado» en la agenda internacional de defensa de la democracia. Ahora bien, como califica las discrepancias -también en países gobernados por partidos de la IS- en el trato dado a dictaduras «amigas» y «enemigas»?

Considero una gran hipocresía el que muchos dirigentes del llamado mundo occidental utilicen la lucha por la democracia y los derechos humanos para poner estos nobles conceptos al servicio de intereses estratégicos de sus países. Los derechos humanos y la democracia son cuestiones esenciales, que no pueden ser vistas con dos pesos y dos medidas. Del mismo modo que es repugnante el regimen de Corea del Norte y es preocupante lo que ocurre en Irán, poco o nada se dice de las muy serias situaciones en Birmania, en Paquistán, en Arabia Saudí y en muchas otras dictaduras de esa zona y que, por el hecho de ser amigas de ciertos países, son borradas de las listas de las más graves violaciones de los derechos humanos en el mundo. (FIN/COPYRIGHT IPS)