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El MST y la otra humanidad posible

May 19 2005

Leonardo Boff

ALAI-AMLATINA 18/05/2005, Río de Janeiro.- Que el Movimiento
de los Sin Tierra (MST) lucha por la reforma agraria todos
sabemos. Que para el Movimiento, la Tierra no es solo, como
quiere la cultura capitalista, un medio de producción, sino que es
mucho más, es nuestra Casa Común, está viva, con una
comunidad de vida única y que nosotros somos sus hijos e hijas
con la misión de cuidar de ella y de liberarla de un sistema social
consumista que la devasta, esto es lo sorprendente. Este es su
mayor sueño, expresión del nuevo paradigma civilizatorio y
emergente.

El Movimiento deja atrás el discurso académico que se orienta
exclusivamente por la razón instrumental-analítica, funcional al
modo de producción actual que está amenazando el futuro común
de la Tierra y de la Humanidad. Captar esta novedad del MST y de
Vía Campesina es captar su fuerza de convocatoria para Brasil y
para toda la sociedad mundial.

Ellos se encuentran a la cabeza de la visión alternativa de que otra
humanidad es posible. Con sus prácticas, no obstante aquí y allá,
las contradicciones inherentes al proceso histórico, está
mostrando su viabilidad. Basta observar, con ojo atento, lo que
dicen, cómo se organizan y lo que hacen.

Las víctimas del orden vigente dan sustento a un sueño nuevo.
Hace días, yo y mi compañera Marcia, que apoya al MST desde
su fundación en el campamento Ronda Alta-.RS, pudimos
participar en la marcha de Goiania a Brasilia. Fueron dos días de
convivencia y de marcha con los 12.272 caminantes. Se precisa
mucha acumulación de conciencia solidaria, de disciplina y de
sentido de bien común para hacer funcionar ese proceso popular
multitudinario con más perfección que una escuela de samba
carioca.

No hablemos de la comida puntualísima, del montaje y desmontaje
de las carpas, del agua potable abundante y del servicio sanitario.
La preocupación ecológica era casi obsesiva. Si alguien, al día
siguiente, quisiese saber dónde acamparon aquellas miles de
personas, no sabría porque la limpieza era tan minuciosa que ni
siquiera un trozo de papel quedaba atrás.

Entre los objetivos explícitos de la caminata, más allá de la
reforma agraria y de la discusión de un proyecto popular para
Brasil, había el de «desarrollar actividades de solidaridad para
fortalecer la lucha y los sueños del pueblo». En función de eso,
por más de dos horas, a la tarde, se promovían exposiciones
transmitidas por la radio interna, seguidas de grupos de discusión.
A mí se me solicitó hablar sobre la nueva visión de la Tierra y
cómo cuidar de ella, a la luz de las sugerencias de la Carta de la
Tierra. Pasando por los grupos vi la seriedad con la que se
discutía. Pero no solo eso. La marcha se propuso «rescatar y
promover la cultura brasileña a través de canciones, poemas,
teatro y otras manifestaciones típicas del pueblo». Al ser acogidos
en su carpa por el grupo de Paraná (más de 800 personas), oímos
canciones y poemas de rara belleza. Una estrofa decía: «oigan la
armonía de igualdad del hombre pobre». Si el sistema nos aturde,
por todos los medios, con palabras «acumulación, consumo,
riqueza, placer», aquí, lo que más se oía era «solidaridad,
cooperación, justicia, hombre y mujer nuevos, nueva Tierra».
¿Quién está en el mejor camino?

Yo reflexionaba conmigo mismo: seguramente Marx, Lenin y Mao
jamás pensaron en un tipo de revolución que hiciera esta síntesis
tan feliz entre lucha y estudio, caminata y fiesta. Un movimiento
que incorpora poesía y música será invencible. El MST nos
señales que otro mundo está a punto de emerger. (Traducción de
ALAI)

– Leonardo Boff es teólogo.