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REFLEXIONES SOBRE EL TERRORISMO

Jul 28 2005

Por Mario Soares (*)

LISBOA, Jul (IPS) – Es obvio que el terrorismo en un flagelo global
intolerable en este perturbado inicio de siglo que vivimos y que debemos
enfrentarlo con determinación y coraje allí donde se manifieste.
Pero como siempre afirmo, no se trata de hacerle la «guerra al
terrorismo», expresión que considero incorrecta por las comparaciones
ilegítimas que suscita. Se trata de combatir con inteligencia, eficiencia
y en un marco de legalidad a actos criminales horribles e indefendibles,
que desde las sombras golpean a inocentes.

Este tipo de amenaza ya se había manifestado antes del 11 de setembre del
2001, pero solo después el mundo adquirió conciencia del inmenso peligro
que representaba el terrorismo global. Y esa ocasión tuvo lugar un
movimiento casi universal de solidaridad con Estados Unidos, que hasta
entonces nos parecía invulnerable.

Lamentablemente, la política unilateral y de marginación de las
Naciones Unidas conducida por Bush pulverizó en poco tiempo ese capital
de solidaridad. La causa fue sobre todo la invasión de Iraq, que hoy la
mayoría de los analistas considera un tremendo error.

Poco después del 11 de septiembre la India propuso a la Asamblea General
de las Naciones Unidas la búsqueda de una definición de la palabra
terrorismo a fin de encuadrar el combate contra este flagelo. Pero lo que
a primera vista parecía simple resultó extremadamente difícil y no se
pudo lograr un acuerdo.

El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, no desistió y nombró una
comité de «sábios» con la misión de hallar una definición aceptable para
todos los
países miembros de las Naciones Unidas. Según parece, el informe de los
sabios será discutido en septiembre próximo.

La dificultad fundamental puede plantearse así: ¿cómo no incluir actos
criminales que matan inocentes y hasta niños sin justificación alguna
dentro de comportamientos que configuran el llamado «terrorismo de
Estado», o ciertos asesinatos cometidos por agentes secretos y
mercenarios al servicio de estados organizados que a pesar de ello no
dejan de considerarse Estados de Derecho?. Las técnicas empleadas por
Israel contra la población palestina son un ejemplo de esas dificultades.

El tema no es nuevo y se presentó durante la última guerra mundial, en la
que murieron muchos millones de inocentes Recordemos los bombardeos
sobre Londres y después sobre algunas ciudades alemanas como Dresden, el
lanzamiento de bombas atómcas sobre Hiroshima y Nagasaki y de muchas
operaciones secretas verdaderamente criminales practicadas por uno y otro
bando. Para no hablar de Vietnam y de tantos genocidios perpetrados en
Africa antes y después de la descolonización.

El terrorismo global contemporáneo tiene una característica diferente: es
menos político y mas religioso. El fenómeno de los terroristas suicidas
es un ejemplo terrible de los extremos que puede alcanzar el fanatismo
religioso. Por ello, entre los peligros a los que estamos hoy expuestos
considero que uno de los más graves es que nos dejemos llevar a nuevas
guerras religiosas.

No tengo dudas de que el terrorismo global es una perversión de la
religión islámica. Como escribe Jean Daniel ¨representa el rostro demente
del Islam¨. Por ello, al atacar el terrorismo hay que tener cuidado de no
herir al Islam y sembrar odios y resentimientos entre musulmanos que
condenan y combaten al terrorismo.

La prueba de que la lucha contra el terrorismo ha sido mal conducida por
Occidente consiste en que ya han pasado casi cuatro años desde el 11 de
septiembre y cada vez nos sentimos más amenazados. La guerra contra Iraq
ha transformado a este país en un campo de entrenamiento privilegiado del
terrorismo global, además de ser un atolladero suicida para las tropas
angloamericanas. Y no se vé una salida fácil ya que el
enfrentamientoentre chiítas y sunitas empuja a Iraq al borde de la guerra
civil.

El Royal Institute of International Affairs, prestigioso centro de
investigación británico, presentó un informe secreto al gobierno de Tony
Blair tres semanas antes de los atentados del 7 de julio, donde advertía
que la situación crítica en Iraq aumentaba el riesgo del terrorismo
global, que podría llegar a atacar a Londres. El informe presentaba una
evidencia contraria a la tesis oficial de los angloamericanos. Y por eso
no fue tomado en cuenta.

Los partidarios de la seguridad a cualquier precio, aun cuando se afectan
las libertades y las garantías individuales, creen solamente en el poder
de la fuerza y en las barreras de protección de los servicios secretos.
La experiencia enseña que están equivocados. La democracia vivida
seriamente es el arma mejor y más eficaz contra el terrorismo.
Precisamente, el civismo y el sentido de responsabilidad democrática de
los londinenses explican su comportamiento sereno ante los atentados,
incluyendo a los que más protestaron en las calles contra la guerra a
Iraq. Porque la verdad sale siempre a flote. (IPS)

(*) Mario Soares, Presidente de Portugal entre los años 1986 y 1996.