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UNA BANDA BLANCA PARA RECORDARLES SU DEBER A LOS GRANDES DE LA TIERRA

Jul 6 2005

Por Eveline Herfkens y Walter Veltroni (*)

ROMA, Jun (IPS) – En septiembre del año 2000 al aprobar unánimemente en
Nueva York la Declaración del Milenio 189 Jefes de Estado y de Gobierno
suscribieron un pacto global entre países ricos y pobres. Este pacto
establece que para erradicar la pobreza y la desnutrición, para detener
epidemias como el SIDA y para garantizar a todos educación, atención
sanitaria y agua potable, es necesario el compromiso conjunto de todos: de
los países pobres y especialmente de los países ricos.

En base a la Declaración del Milenio se fijaron ocho objetivos cuyo
cumplimiento conducirá a un mundo más justo, más seguro y más sustentable
antes del año 2015.

Siete de los objetivos implican responsabilidades a cargo sobre todo de los
países más pobres, entre ellas que todos los niños asistan a la escuela, que
se garanticen asistencia sanitaria básica y agua potable a toda la población
y el incremento de las inversiones en salud y agricultura.

El octavo objetivo identifica las responsabilidades de los países ricos,
concentradas en tres áreas: cooperación para el desarrollo, reducción del
endeudamiento y comercio internacional.

El 2005 es un año importante. El 6 de julio se reunirán en Escocia los
líderes del G8: por primera vez el tema de la pobreza y de Africa
estarán en el centro del debate de los mayores países industrializados. En
septiembre, los Jefes de Estados volverán a Nueva York para trazar un
balance de lo que se ha hecho y de lo que falta por hacer. Cada líder
informará sobre lo que se ha realizado y describirá las desafíos que aún
están por delante. Y en diciembre los ministros de comercio de todo el mundo
se encontrarán en Hong Kong para tratar de reanudar las negociaciones sobre
la ronda Doha interrumpidas en Cancún, que son cruciales para impulsar el
proceso de desarrollo.

En vista de estas tres citas fundamentales ha sido creado un movimiento
global de presión contra la pobreza. La LLamada Mundial a la Acción contra
la Pobreza es un movimiento integrado por más de mil redes internacionales
que se constituyó en enero de este año en presencia del Presidente Lula da
Silva y ha elegido las tres fechas claves -la reunión del G8, la Cumbre de
septiembre y la conferencia ministerial de Hong Kong- para la realización de
un programa de amplias movilizaciones en setenta países. El símbolo
unificador de todas las demostraciones es una banda blanca.que cada
manifestante llevará en su antebrazo.

La banda blanca se verá también en algunos edificios y monumentos
significativos de numerosas ciudades. Por ejemplo, en Roma
una banda blanca de 80 metros ceñirá el Coliseo, mientras en la Fontana de
Trevi la banda será una franja de luces. Con estos y con otros recursos los
ciudadanos demostrarán públicamente su voluntad de exigir medidas más
eficaces por parte de los gobiernos p ra luchar contra la pobreza.

Han pasado ya más de treinta años desde que los gobiernos de los países
ricos asumieron el empeño de dedicar a la ayuda para el desarrollo una cuota
fijada en 0,7% de sus respectivos Productos Internos Brutos. Pero muchos
países ricos se hallan aúin muy lejos de esa meta. Por esa razón, en la
Cumbre de Barcelona los países miembro de la Unión Europea se comprometieron
a alcanzar al menos un promedio conjunto de 0,39% no después del 2006.

Luego de la Conferencia de Monterrey algunos países demostraron que han
asumido seriamente el compromiso y determinaron fechas precisas para llegar
al 0,7% del PIB: Irlanda en 2007, Bélgica y Finlandia en 2010, Francia, Gran
Bretaña y España en 2012. Italia está
todavía en el 0,15%.

Por esta razón, tenemos el deber de emplear nuestra voz para hacer sentir
que la pobreza en un desafío común y que nos sentimos ciudadanos globales de
un mundo interdependiente en el que ya no es posible limitarse a actuar
dentrro de los propias fronteras. En consecuencia, llevar una banda blanca
es un medio elocuente para recordarle a los «grandes» de la Tierra sus
obligaciones ineludibles hacia el resto de la humanidad. (FIN/COPYRIGHT)

(*) Eveline Herfkens es la Representante del Secretario General de la ONU
para los Objetivos de Desarrollo del Milenio y Walter Veltroni es el alcalde
de Roma.