General

Lla indignación de una madre puede hacer temblar a un gobierno

Ago 31 2005

Por Max J. Castro

El dolor y la indignación de una madre pueden hacer temblar a los gobiernos. Las Madres de La Plaza de Mayo lo probaron. En tiempo muchísimo más corto que el que necesitaron las formidables madres argentinas de los desaparecidos para avergonzar y sembrar el desconcierto en una junta asesina, Cindy Sheehan, la madre de Casey Sheehan, un soldado norteamericano muerto en Irak, está haciendo temblar a George W. Bush.

Cindy Sheehan quiere ver al Presidente para preguntarle cuál es la causa noble por la que murió su hijo. Como todas las justificaciones para la guerra de Irak han sido pura mentira, muchos se han preguntado porqué la administración arrastró a esta nación a una guerra ilegal y sin sentido. La administracion Bush ha usado todas sus artimañas para evitar la pregunta. Y cuando éso falla, el gobierno de Bush asesina el carácter de todos aquellos que hacen la pregunta.

Cindy Sheehan y su grupo de afligidas Madres de la Estrella Dorada son un caso diferente: hicieron un campamento junto al rancho de vacaciones del Presidente Bush en Crawford, Texas. Ellas son un reto más fuerte a una administración acostumbrada a triunfar en toda confrontación de percepciones solo haciendo creer que ocupan un más alto campo moral.

Quién va a pasar por alto la ironía de un Presidente disfrutando lujosamente un mes de vacaciones – vacaciones que, incidentalmente, los europeos disfrutan como algo rutinario, pero que los trabajadores norteamericanos sólo pueden soñar en el ambiente de los Estados Unidos áltamente dominado por los negocios que su administración enfatiza – mientras los jóvenes de la nación, hombres y mujeres, mueren en una guerra electiva que empezó Bush y que su administración la meneja desastrozamente?

Antes de tener que viajar a California para ver a su madre que estaba seriamente enferma, Cindy Sheehan había conseguido volver al Jefe-Supremo-en-Vacaciones en virtual prisionero en su propio rancho. Y avengonzó al Presidente diciendo que el Jefe de Estado se podía reunir con grupos de simpatizantes millonarios para recaudar contribuciones políticas, pero no con una madre que ha dado a su país el regalo más sublime: la vida de su hijo.

En vez de reunirse con Sheehan, la administración Bush ha desatado a sus substitutos, los perros de ataque de los medios de comunicación de la derecha que, sin nada de verguenza, se han dedicado a embarrar a la madre que se atrevió a confrontar al Presidente. Ataques personales contra un rival político o contra un antiguo oficial renegado es una cosa, pero tirar suciedades a la madre de un héroe muerto en la guerra es otra.

Como dice Frank Rich en una reciente columna en el New York Times, esta vez los ataques no dan resultados. Les han salido los tiros por la culata. Vigilias en solidaridad con Sheehan – 1,600 vigilias – se produjeron alrededor de todo el país la semana pasada. Las protestas cerca del rancho de Bush en Crawford continúan a pesar de la ausencia de Cindy Sheehan, porque otras madres aflijidas llegaron a tomar su puesto.

Bush no quiere reunirse con Cindy Sheehan por una sencilla razón: él no tiene respuesta a su pregunta. La protesta de Sheehan ha conseguido reavivar la oposición a la guerra no sólo por el símbolo moral que ella representa si no también porque cada vez es mucho más claro para la mayoría del pueblo norteamericano que la aventura de Bush contra Irak es un desastre. Un desastre sin fín, a juzgar por esta historia de la AP, la semana pasada:

El ejército planea la posibilidad de mantener el número presente de soldados en Irak–mucho más de 100,000–por cuatro años más, dijo ayer el Jefe del Ejército.

En una entrevista, el General Peter J. Schoomaker dijo que el servicio está preparado para el «peor de los casos» en cuanto al número de tropas requeridas en Irak.

La verdadera mala noticia es que, en lo que se refiere a Irak, lo que la administración llama «el peor de los casos»–sea el número de tropas necesarias para hacer el trabajo, la duración de la guerra, su costo económico, el número de soldados norteamericanos muertos, el nivel de apoyo popular en Irak, o las posibilidades de diseminar la democracia en la región–todo éso siempre ha sido desordenamente optimista. Entonces, cuando un alto oficial militar de los Estados Unidos habla de la posibilidad de 100,000 de sus soldados en Irak para 2009, hay razones para temer que éste es en verdad el mejor de los casos para el futuro.

En verdad, a pesar de que la administración Bush habla de progreso, la situación en Irak se está empeorando. La insurrección no ha bajado; cuando este mes termine, Agosto será uno de los meses más mortales de toda la guerra en lo que a caídos norteamericanos se refiere. El Washington Post informa que milicias Shiitas y Kurdas han estado perpetrando muchos abusos contra los derechos humanos, como secuestros y asesinatos, muchas veces con la complicidad de las autoridades iraquíes. Mientras el país se acerca más a la guerra civil, las facciones políticas han tenido muchas dificultades en ponerse de acuerdo para la Constitución, y sólo maniobras políticas de último minuto han prevenido al gobierno de ser disuelto. Si y cuando haya una Constitución, el Irak por el que muchos norteamericanos han dado su vida parece que va a ser una forma de estado Islámico en alianza con Irán y con hostilidad a los derechos de la mujer. Finalmente, documentos recientemente publicados revelan que el Departamento de Estado preveyó muchos de los problemas que han azotado a Irak desde la invasión norteamericana; pero los alcones en el Departanmento de Defensa prefirieron sus fantasías e ignoraron las advertencias.

Este es el contexto en el que el esfuerzo de Cindy Sheehan de decir la verdad al poderoso — y de forzar al poderoso a responder — ha capturado la atención de los medios de comunicación e inspirado a un gran sector del pueblo norteamericano. Las Madres de la Estrella Dorada del rancho de Crawford, Texas, han encendido un fuego que probablemente va a crecer — aún después que Bush regrese a la capital — mientras más norteamericanos se den cuenta de la verdad sobre Irak. El truco de la administración Bush de invocar el 11 de setiembre para justificar el desastre de Irak ya está muy gastado.

Los militares de los Estados Unidos quizás estén planeando estar en Irak hasta 2009. Pero, está el pueblo norteamericano dispuesto a tolerar cuatro años más de carnicería humana?

Max J. Castro
30-08-05

Traducción libre del inglés enviado por
walterlx@earthlink.net, hecha en
REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas