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Proceso de Helsinki requiere voluntad política

Sep 21 2005

Por Ekki Tuomioja y Jakaya M. Kikwete (*)

HELSINKI Y DAR ES SALAAM, Sep (IPS) – Hace poco hemos celebrado el 30
Aniversario de la Declaración de Helsinki, que fue la culminación de lo que
se conoció entonces como el Proceso de Helsinki. El primer Proceso de
Helsinki demostró ser de gran ayuda para la superación de la Guerra Fría y
condujo al desmantelamiento de las barreras entre Este y Oeste.

Cuando los gobiernos de Finlandia y Tanzania lanzamos hace dos años en un
contexto muy diferente el Proceso de Helsinki sobre Globalización y
Democracia teníamos la esperanza de que podría ayudar a salvar las
diferencias entre Norte y Sur y reunir a los diferentes interesados que,
desde sus respectivas posiciones, están ocupados en enfrentar los desafíos
de la globalización.

Las posibilidades ofrecidas por la globalización son evidentes, pero debemos
ser capaces de encontrar medios más efectivos para controlarla a fin de
asegurar que sus ventajas se extiendan de modo más uniforme tanto a escala
nacional como internacional. No tenemos un gobierno global ni parece ser una
empresa realista tratar de crear uno, lo que significa que los métodos para
gobernar a la globalización se deben fundar sobre diferentes bases. La
premisa del segundo Proceso de Helsinki ha sido que la naturaleza
internacional de la globalización hace que sea necesario un ejercicio del
poder por encima de los límites nacionales que involucre a los diferentes
gobiernos participantes, a las organizaciones de la sociedad civil, a los
actores del comercio, a las organizaciones internacionales, a los académicos
y a los medios de comunicación.

El Grupo de Alto Nivel de Helsinki, que tenemos el honor de copresidir,
comenzó su trabajo en enero de 2004. Durante el siguiente año y medio
consideramos propuestas para promover un ejercicio del poder global más
eficaz y democrático. En nuestras cuatro reuniones discutimos una amplia
serie de cuestiones que fueron desde la seguridad a los derechos humanos y
del desarrollo a la protección ambiental, pero nuestro objetivo era siempre
el de hallar caminos para el aprovechamiento de los recursos y de apoyar a
los diferentes interesados a fin de resolver los problemas que identificamos.

El Grupo de Helsinki llama a la realización de un proceso continuado para
reunir a los diferentes interesados y a los distintos procesos para
fortalecer y coordinar los esfuerzos para un cambio global. Como una medida
práctica, el Grupo de Helsinki sugiere la formación de mesas redondas
globales con el objetivo de identificar las posibilidades de mejoramiento en
diversas áreas. Estas incluyen la pobreza y el desarrollo, los derechos
humanos, el ambiente, el ejercicio del poder y la paz y la seguridad, temas
similares a los de la Declaración del Milenio.

Si bien la cooperación multilateral entre los participantes interesados para
la solución de los problemas globales es el mensaje clave del Proceso de
Helsinki, resulta claro que los gobiernos deben tener la principal
responsabilidad en la ejecución de las propuestas. Con esto en mente,
Finlandia y Tanzania han ya acercado a un grupo de gobiernos seleccionados,
los llamados «Amigos del Proceso de Helsinki», los resultados del Proceso,
así como los planes futuros de trabajo.

Estos amigos -Argelia, Brasil, Canadá, Egipto, Hungría, India, Malasia,
México, Sudáfrica, España, Tailandia y el Reino Unido- han estado siguiendo
de cerca nuestros trabajos y los ministros de relaciones exteriores de esos
gobiernos han sido invitados a una reunión durante la Conferencia de
Helsinki, del 7 al 9 de este mes. En esa reunión esperamos acordar acciones
conjuntas para promover soluciones en aquellos asuntos que requieran una
acción urgente, que se beneficiarían de una cooperación multilateral de los
interesados, que sean políticamente viables, técnicamente factibles y que
tengan un alcance global.

La Conferencia, titulada «Movilizando la Voluntad Política» es la
culminación del Proceso de Helsinki, pero también una especie de «recorrido
de prueba» para el método de las mesas redondas recomendado por el Grupo de
Helsinki. Esperamos que la conferencia trabaje a favor del fortalecimiento
de la asociación entre los diferentes interesados y los reúna en diálogos
para discutir cómo hacer para que las diferentes propuestas puedan ser
puestas en práctica.

Nuestra intención es ofrecer los resultados del Proceso de Helsinki a la
consideración de la comunidad internacional para crear una confianza mutua
entre todos los participantes. La comunidad internacional no carece de
propuestas para resolver muchos de los problemas que enfrentamos, pero lo
que falta más a menudo es la voluntad política de comprometer recursos para
ejecutar esas propuestas. Creemos que al crear confianza a escala
internacional podemos dar un impulso para la realización conjunta de las
metas comunes a las que nos hemos comprometido. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Erkki Tuomioja, ministro de Asuntos Exteriores de Finlandia y Jakaya M.
Kikwete, ministro de Relaciones Exteriores de Tanzania.