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Atados al opio

Nov 28 2005

Por Eul lia Iglesias

NACIONES UNIDAS, nov (IPS) – Por primera vez desde 2001, Afganistán registró una caída en su producción de adormidera, pero expertos advierten que este cultivo ilegal podría renacer el año próximo a menos que este país logre reales avances hacia un desarrollo económico sostenible.

Según el Estudio sobre Opio Afgano 2005, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los cultivos de adormidera (o amapola, materia prima de la heroína, la morfina y el opio) disminuyeron 21 por ciento este año respecto de 2004.

Una de cada cinco plantaciones de amapola en 2004 se convirtieron en cultivos legales este año, lo que significa que el área total de plantaciones de ese producto ilícito cayó de 134.000 a 104.000 hectáreas.

De acuerdo con la investigación, unos 50.000 agricultores afganos se abstuvieron de plantar amapola el año pasado por temor a las campañas de erradicación, así como a ser víctimas de las cruzadas civiles y religiosas contra el opio.

No obstante, la encuesta señala que, durante el mismo período, la producción de opio cayó apenas dos por ciento, a 4.100 toneladas, debido al clima favorable para las plantaciones y los bajos índices de plagas, lo que derivó en una mayor cosecha por hectárea que en años anteriores.

El primer programa completo de erradicación de amapola en Afganistán fue realizado en la temporada 2004-2005.

En octubre de 2004, el gobierno del presidente Hamid Karzai ordenó a los gobernadores provinciales que erradicaran todos los campos de opio.

El jefe de la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen (UNODC), Antonio María Costa, quien presentó el estudio, indicó a IPS que la mayor preocupación ahora es ôla sostenibilidad de esta situación, esto es, si en 2006 se podrá certificar también una caída o no».

ôLa batalla debe pelearse ahora mismo, que es el momento del sembrado», añadió.

Costa reconoció que hubo progresos, pero señaló que ôel futuro no se ve tan bueno».

El jefe de la UNODC sostuvo que la poca asistencia brindada a los agricultores, la grave situación de seguridad en algunas provincias y las versiones de que traficantes de opio distribuyen gratis semillas de amapola a los aldeanos son elementos que dificultan una salida al problema.

El estudio de la ONU sugiere que también se deben adoptar medidas ôcontra la riqueza obtenida en forma ilícita por funcionarios corruptos».

Costa instó a la comunidad internacional a ôfortalecer los recursos financieros para las regiones afectadas» y ôasegurar que el dinero llegue efectivamente a los agricultores».

Afganistán ônecesita más desarrollo, porque sólo el desarrollo, y no la erradicación, puede garantizar un duradero alejamiento del cultivo de opio», afirmó.

ôDesarrollo significa inversiones, carreteras, irrigación, escuelas y hospitales. De esta manera la asistencia al desarrollo puede promover un cambio hacia otros cultivos», agregó.

En los últimos tres años y medio, la comunidad internacional destinó 2.500 millones de dólares para la reconstrucción de Afganistán, país devastado por décadas de guerras, la última de ellas en 2001, cuando una coalición británico-estadounidense desalojó del poder al movimiento radical islamista Talibán.

Según el estudio, las tres provincias con mayor caída en su cultivo de opio recibieron las más grandes cantidades de asistencia al desarrollo en los últimos meses.

Afganistán provee 87 por ciento del opio que circula en todo el mundo. Sin embargo, los ingresos anuales de los productores de amapola en este país son de apenas 1.800 dólares, en tanto que los traficantes obtuvieron más de 2.140 millones de dólares este año.

En los años 90, Afganistán se consolidó como la mayor fuente mundial de opio y su derivado, la heroína.

En 2004, por primera vez, hubo cultivos de opio en todas las provincias del país, alcanzando un área sembrada sin precedentes de 131.000 hectáreas.

El estudio también incluyó datos sobre el cultivo de cannabis en Afganistán, que nunca había sido medido antes.

ôEn 2005, los agricultores apartaron 30.000 hectáreas para sembrar cannabis, casi un tercio del área dedicada a ese cultivo en Marruecos, el mayor suministrador mundial de la droga», indicó Costa.

Más de 100.000 personas mueren todos los años en el mundo directa o indirectamente por adicción al opio afgano.

ôHemos ganado la batalla contra los cultivos ilegales en muchos países, como Tailandia, Turquía y Pakistán, y ahora registramos importantes caídas en la producción de los países andinos», dijo Costa.

ôTomará tiempo, pero ganaremos esta batalla también», aseguró.