General

GRAVES AMENAZAS SOBRE EL SISTEMA DE DERECHOS HUMANOS DE LAS NACIONES UNIDAS

Nov 18 2005

Por Alejandro Teitelbaum (*)

GINEBRA, Nov (IPS) – La reciente Cumbre de las Naciones Unidas celebrada en
septiembre aprobó en su declaración final la supresión de la Comisión de
Derechos Humanos y su reemplazo por un Consejo de Derechos Humanos. Las
características de dicho Consejo no se definieron pero Estados Unidos y sus
seguidores quieren que sea poco numeroso y selecto, con el pretexto de que
sus miembros deben ser democráticos y respetuosos de los derechos humanos.

Cabe interrogarse sobre cómo se establecerán las pautas para valorar el
grado de respeto de los derechos humanos y de democracia y quiénes decidirán
que Estados tienen el mejor «puntaje». Salvo que se quieran imponer de facto
como criterios de selección los mal llamados «valores occidentales»:
neoliberalismo económico, desconocimiento de los derechos económicos,
sociales y culturales y del derecho al desarrollo, elecciones periódicas
aunque sean fraudulentas y falta de participación popular en los asuntos
públicos, legitimidad de las torturas, de los asesinatos políticos y de las
guerras de agresión siempre que sean obra de las grandes potencias.

Se le reprocha a la Comisión de Derechos Humanos su “selectividad? y
«politización».

La selectividad consiste en que la Comisión parece un tribunal destinado a
juzgar sólo a los países pobres. Como si a los países ricos nunca hubiera
nada que reprocharles en materia de derechos humanos. Esto es imputable a
las presiones que ejercen las grandes potencias sobre los otros miembros de
la Comisión, Estados Unidos en primer lugar, que imparte lecciones y
califica a los demás Estados en materia de derechos humanos, en lugar de
predicar con el ejemplo.

En cuanto a la politización una de sus formas consistiría, según la Casa
Blanca, en que la Comisión se ocupa de los derechos económicos, sociales y
culturales, que no serían derechos sino algo que se logra con la iniciativa
privada en una economía de mercado. Otra forma de politización consistiría
en que algunos relatores de la Comisión no pasan por alto las violaciones a
los derechos humanos que cometen los Estados Unidos en diversas partes del
mundo.

Con ese enfoque de la “politización? de los derechos humanos, el gobierno de
Estados Unidos logró que la Comisión no le renueve el mandato a Cherif
Bassiouni, relator sobre Afganistán, que en su informe se refirió a las
torturas y asesinatos cometidos por los ocupantes de dicho país. Y se niega
a permitir la entrada a Estados Unidos al relator sobre el derecho a la
alimentación, Jean Ziegler.

Después de muchos meses de gestiones Estados Unidos acepta ahora que visiten
Guantánamo durante algunas horas tres relatores de la Comisión de Derechos
Humanos. Pero ha vetado a otros dos relatores -sobre la independencia de la
magistratura y sobre el derecho a la alimentación- e impone como condición
inaceptable que los relatores no se comuniquen con los prisioneros.

La propuesta de remplazar a la Comisión por un Consejo, cuyas
características se están discutiendo ahora en la ONU en Nueva York, implica
arrasar un sistema bastante completo y eficaz en materia de derechos
humanos, uno de cuyos ejes centrales es precisamente la Comisión de Derechos
Humanos.

La Comisión está compuesta por delegados de 53 Estados que representan más o
menos equitativamente las distintas regiones y en su seno funcionan tres
grupos de trabajo (desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y
mercenarios) y hay también relatores que trabajan sobre diversos temas
(educación, alimentación, poblaciones indígenas, salud, torturas, vivienda,
ejecuciones sumarias, desechos tóxicos, entre otros) que investigan sobre el
terreno, reciben denuncias e interpelan a los gobiernos. También hay
relatores que se ocupan de países, pero en todos los casos de países pobres.

La Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, órgano
auxiliar de la Comisión, que realiza numerosos estudios y formula
propuestas, desaparecería si se suprime la Comisión.

Terminar con este sistema es lo que persiguen el gobierno de los Estados
Unidos y sus seguidores, gubernamentales y no gubernamentales. El otro
núcleo central del sistema de derechos humanos en las Naciones Unidas lo
constituyen los siete comités de los Pactos y Convenciones de derechos Humanos.

En el resumen introductorio de un documento -Plan de Acción- la Alta
Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos propone
unificar los comités de los Pactos y Convenciones en un solo comité.

Unificar a los comités en un sólo órgano sería la manera más expeditiva de
reducir a la impotencia el control de la aplicación de los siete pactos y
convenciones fundamentales de derechos humanos y de aportar una importante
contribución a la tarea de demolición del sistema de derechos humanos de las
Naciones Unidas en que están empeñados Estados Unidos y otros gobiernos y
sus aliados estratégicos no gubernamentales.

En efecto, actualmente cada comité debe examinar y discutir los informes
periódicos de los Estados, formular recomendaciones, en algunos casos hacer
el seguimiento de dichas recomendaciones y elaborar observaciones generales
sobre la interpretación de los artículos del respectivo pacto y su
aplicación. Además, cinco de los siete comités tienen a su cargo
procedimientos para recibir y diligenciar denuncias. Realizar tal cúmulo de
tareas sería imposible para un sólo comité. Por otra parte para unificar los
comités, habría que modificar seis pactos y convenciones internacionales.
(FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Alejandro Teitelbaum, abogado, experto en relaciones internacionales y
Representante Permanente de la Asociación Americana de Juristas ante los
organismos de Naciones Unidas en Ginebra