General

Morales deberá tejer una red de acuerdos

Dic 19 2005

Por Franz Chávez

LA PAZ, dic (IPS) – El electo presidente de Bolivia, Evo Morales, necesitará acuerdos con un sector de la oposición parlamentaria, un cronograma de medidas transformadoras y una equilibrada administración de las diferencias dentro de su Movimiento Al Socialismo (MAS) para superar la inestabilidad política y el desamparo social que caracterizan a este país andino.

Según datos primarios y proyecciones de escrutinios parciales, el indígena aymara de 46 años y líder de los campesinos cultivadores de coca obtuvo una rotunda victoria de 51 por ciento de los votos –proporción inédita en los últimos 23 años de democracia boliviana– y se apresta a asumir la Presidencia de la nación más empobrecida de América del Sur con la promesa de cambiar el «modelo económico neoliberal y el estado colonial».

Con mayor cautela, el electo vicepresidente ?lvaro García Linera, un matemático, sociólogo y ex guerrillero, anunció cambios a la política económica implantada en 1985 (de liberalización y privatizaciones) y la recuperación de los hidrocarburos, actualmente explotados por grandes empresas transnacionales, entre ellas la brasileña Petrobras.

Pero García Linera también expresó apoyo a los empresarios interesados en generar empleo y se anticipó a asegurar respeto a la inversión privada y al ahorro de los bolivianos. La precisión llegó unos días después de la venta del Banco Santa Cruz, que pasó de manos españolas a inversores nacionales, y que fue interpretada como una huida de capitales extranjeros ante la incertidumbre política que parecía abrirse con el resultado de los comicios.

Morales no necesitará pactar con la oposición para asumir la Presidencia el 22 de enero, pero afrontará la oposición enérgica del derechista frente «Podemos» de su contendor Jorge Quiroga, que obtuvo 31 por ciento de votos, y la moderada de Unidad Nacional, del líder empresarial Samuel Doria, que ocupó el tercer lugar con ocho por ciento de los sufragios.

Según los datos primarios, el MAS contará con 12 senadores, mientras «Podemos» tendrá 13 y Unidad Nacional y el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) uno cada uno.

En la Cámara de Diputados, el MAS ocupará 53 escaños, «Podemos» 48, 14 serán para Unidad Nacional, 11 para el MNR, y Nueva Fuerza Republicana y el Movimiento Indígena Pachakuti lograrán una representación cada uno.

Morales necesitará los votos de Unidad Nacional, partido con el cual guarda algunas afinidades, para lograr gobernabilidad.

El sociólogo Raúl Prada estimó que el MAS debería constituir un gobierno que inicie transformaciones reales en lugar de administrar la crisis, pues el proceso concluido el domingo es una síntesis de las luchas sociales de los últimos años, logradas en calles y carreteras, sostuvo a IPS.

Las expectativas están puestas en la futura política boliviana con sus hidrocarburos, centro del conflicto social y político de los últimos tres años, en el comercio y los vínculos con Estados Unidos y con la región.

Pero más allá de las agendas formales, el sociólogo y docente universitario Joaquín Saravia considera que llegó la oportunidad de que los representantes de la cultura aymara (una de las etnias más importantes de Bolivia) demuestren la grandeza de una raza, apoyada socialmente por un electorado de ciudades y provincias, y construyan un Estado a base de los principios morales de «no robarás, no serás flojo y no serás ladrón».

Morales ya anunció que obtendría su gobernabilidad con los movimientos sociales, pero también con los parlamentarios.

Por otra parte, la composición de intelectuales y líderes indígenas del MAS hace temer disputas internas que puedan repercutir en la administración del aparato del Estado, dijo Saravia a IPS.

El ex vicepresidente de la República, Víctor Hugo Cárdenas (1993-1997), primer indígena en ocupar la segunda magistratura del país, dijo a IPS que la elección constituía un hecho histórico, pues se encargaba a un hombre del campo la tarea de resolver los graves problemas del país.

Cárdenas también señaló que, tras la victoria electoral, los dirigentes campesinos no aparecieron junto a Morales, a diferencia de los intelectuales que permanecieron junto al líder de los cultivadores de coca.

Por otra, parte, la votación dejó sellada la división del electorado entre la empobrecida región occidental y la más desarrollada, de oriente, donde se encuentran la zona agropecuaria y las riquezas gasíferas. Mientras Morales ganó en los departamentos de La Paz, Chuquisaca, Cochabamba, Oruro y Potosí, Quiroga capitalizó los votos de los departamentos de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando.

Por eso, Saravia consideró urgente la aproximación del MAS a las zonas orientales en las que obtuvo poco respaldo, para escuchar las demandas locales y crear espacios de diálogo que garanticen gobernabilidad.

En cambio, Cárdenas se mostró sorprendido por el nivel de votación del MAS en la zona oriental, allí donde la resistencia parecía más pronunciada, y en las zonas urbanas caracterizadas por apoyar a partidos de derecha.

El ex vicepresidente dijo esperar que los votos acumulados por el MAS, y debidos al «hastío, la frustración y rechazo del pueblo al desempeño mediocre y corrupto de los partidos tradicionales», fueran recompensados con propuestas claras, que estuvieron ausentes de la campaña.

«Empieza una nueva historia de Bolivia con igualdad, equidad y paz con justicia social», anunció Morales, con una historia de infancia y adolescencia pobres en la altiplanicie frígida de su aldea natal, Isallavi, donde realizaba tareas de pastoreo y agricultura.

Destacado por sus aptitudes de líder, pronto emigró a la ciudad minera de Oruro, distante 250 kilómetros de La Paz, donde cultivó el arte musical como trompetista de una banda que animaba fiestas tradicionales y el famoso carnaval de la capital boliviana del folclore.

De allí, la sequía y la pobreza lo obligaron a emigrar a la región tropical del departamento central de Cochabamba, donde junto a miles de mineros despedidos dedicó su tiempo al cultivo de la hoja de coca, penalizada por la legislación boliviana por su uso como materia prima en la fabricación de cocaína.

La defensa del cultivo, último reducto de supervivencia para los campesinos pobres, lo catapultó como líder sindical, luego como diputado y ahora como presidente de este país en el que los pobres constituyen 70 por ciento de los 9,2 millones de habitantes, y el salario mínimo equivale a 50 dólares.

«Hemos ganado el partido al otro equipo, incluyendo a su árbitro», dijo el victorioso Morales, con la voz entrecortada y con lágrimas en un improvisado discurso en Cochabamba, desde la sede del sindicato de productores de la ancestral hoja de coca, donde nació y creció políticamente.

La alusión al trabajo de la Corte Nacional Electoral se debió a la exclusión de 872.974 ciudadanos que no habían sufragado en los comicios anteriores por un procedimiento de depuración informática, lo que en opinión de observadores políticos restó caudal de votos a Morales y a otros postulantes. El padrón oficial sólo tenía a 3,6 millones de votantes de un potencial universo de 4,3 millones.

«Si fuera miembro de la Corte y tuviera ética, sería el primero en renunciar», dijo Morales, que presentó su reclamó sobre la depuración «ilegal» ante más de 200 observadores electorales de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de otros organismos internacionales.

El defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, lamentó que la Corte no hubiera hecho pública con anterioridad la exclusión de electores.

«No estamos observando la actuación legal de la Corte, pero ante un número tan grande de depurados del registro, se debió advertir de manera pública a los electores y de manera contundente», dijo Albarracín a IPS.

La Corte demorará hasta este martes para difundir los resultados definitivos.