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TLC con EE.UU. va más allá de lo comercial y arancelario

Dic 21 2005

Leonardo Vicuña Izquierdo*

22 de diciembre de 2005

En múltiples ocasiones hemos manifestado que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. va más allá de lo puramente comercial y arancelario. Es evidente que trasciende hacia lo geopolítico, pasando por al ámbito económico.

Es todo un plan de EE.UU. el que además -negociando junto a Colombia y Perú- nos involucrará más en el tema del conflicto interno de aquel; lo que implica de hecho, aunque por obvias razones no conste en los textos del «acuerdo», que está asociado al Plan Colombia y a la Base de Manta.

El TLC, junto a otros acuerdos similares en el continente, es también instrumento que sustituye al ALCA (?rea de Libre Comercio de las Américas), proyecto norteamericano rechazado por varios países latinoamericanos y definitivamente enterrado, recientemente en Argentina con motivo de la «cumbre» que Bush celebró en Mar del Plata, para resucitarlo.

En días pasados, en Quito, la nueva embajadora de EE.UU., Linda Jewell, ante 400 empresarios les pidió (casi diciéndoles que no sean «quedados») «dar más información sobre el TLC, sobre todo a los diputados»

¿Cuál es la razón de este tirón de orejas? Es una y grave, hacer notar que cerrar las negociaciones «será infructuoso» SI NO SE SOLUCIONAN LOS PROBLEMAS COMERCIALES QUE ECUADOR MANTIENE CON VARIAS EMPRESAS NORTEAMETRICANAS, pero además «advierte» (afirmando que no es «amenaza») que el tema pudiera dificultar la aprobación de un TLC en el Congreso estadounidense.

Es más directa y aclaró que la «Occidental (OXY)» no forma parte de las negociaciones pero dijo que «afuera» (en EE.UU.) está muy claro que será imposible pasar una negociación (la del TLC) SI LO DE OXY NO EST? RESUELTO.

¿Qué significa para ellos resolver el problema de la OXY? Que seguirá imponiendo sus intereses y criterios al Estado ecuatoriano, y que seguirá embolsicándose un 80% del negocio petrolero en el ámbito que controla, dejándole el hueso al país.

Las cosas están cada vez más claras. El TLC fue concebido como un elemento adicional de presión, subordinación y control, amén de chantaje, pues todos sabemos que en el tema de OXY lo que el Ecuador entero reclama es la declaratoria de CADUCIDAD, por haber infringido la ley, violando el contrato, como lo ha reconocido el Procurador, abogado del Estado y lo recomendó el Ing. Carlos Pareja, ex Presidente de PETROECUADOR. Sólo algunos grupos de incondicionales se oponen a esta posición de defensa del interés nacional.

En todo caso, no deja de ser una buena noticia la declaración de la Embajadora norteamericana, ya que anuncia que no habrá la firma de este peligroso TLC, tan inoportuno y lleno de riesgos y porque el pueblo ecuatoriano no va a permitir que nuevamente se le tome el pelo y se burlen del país, dejando que la OXY se salga con las suyas.

Es útil recordar, a propósito de esto, una vez más lo que el Secretario de Comercio de EE.UU., Robert Zoellik, ha afirmado sobre el TLC:

«Un TLC…servirá como un complemento natural al Plan Colombia, al que el Congreso ha dado un apoyo significativo a lo largo de los años»

«Los tratados comerciales pueden ser más útiles que el FMI para conseguir que los países en desarrollo hagan reformas»

¿Reformas o acciones de mayor subordinación o entrega?

Altercom .Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.

Leonardo Vicuña Izquierdo
Profesor universitario. Economista político ecuatoriano. Autor de varias obras y editorialista de algunos medios.