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Y Jesús vino de China

Dic 23 2005

Por Adrián Reyes

MÉXICO, 23 dic (IPS) – «En el nombre del cielo, os pido posada, pues no puede andar mi esposa amada». Con esta frase alusiva al peregrinar de la virgen María al nacer Jesús, los mexicanos inician la celebración de Navidad, en la que también se enfrentan en lucha sin cuartel la tradición local con la invasión comercial.

«Las fiestas navideñas y de fin de año serán de resultados marginales, tenemos una fuerte y desleal competencia que no es frenada por las autoridades», señaló a IPS Enrique Guerrero Ambriz, presidente de la Cámara de Comercio en Pequeño (Canacope).

«No sólo vemos pérdida de nuestros valores culturales, sino que presenciamos cómo se nos invade comercialmente y la gente adopta costumbres ajenas a nuestra identidad y fomenta el comercio desleal», precisó.

Según sus cálculos, en la temporada del 1 de este mes al 7 de enero el comercio establecido de la capital de México obtendrá ganancias por 24.000 millones de pesos (unos 2.285 millones de dólares), frente a 45.000 millones de pesos (4.285 millones de dólares) del sector informal, que se abastece en gran medida de mercados asiáticos, falsificadores de marcas y con productos robados.

En esta temporada los mexicanos buscan artículos decorativos para revivir la tradición del nacimiento de Jesús, de acuerdo a la religión católica.

Es común que en la mayoría de los hogares se instale un árbol de Navidad y un «nacimiento», «pesebre» o «Belén», el cual es decorado con figuras de barro o yeso, pintadas a mano y que representan a la virgen María, a San José, al niño Jesús, a los Reyes Magos, a pastores y animales de granja.

Muchas mexicanos desconocen que gran parte de esas estatuillas ya no son hechas, como antes, por los artesanos del país, sino que proceden de China y que desde 1993, cuando el gobierno mexicano eliminó las cuotas compensatorias a este tipo de artículos, entran legalmente y en forma masiva al mercado local, dijo José Guzmán Montalvo, director general de Aduanas.

Montalvo aclaró que sólo se aplican tarifas compensatorias a la ropa y el calzado que ingresa desde el mercado asiático.

Pero el grueso de la población no repara en el origen de los artículos decorativos, sino lo que busca es no quedarse al margen del festejo y ahorrar, para lo cual apela a los productos asiáticos, a los ingresados de contrabando o, incluso, robados, que son los que proliferan en los comercios informales.

Ello es lo que marca la diferencia respecto de las mercancías que se ofrecen en los comercios establecidos, según el director de Canacope.

Empero, al margen de la disputa comercial, una buena parte de los mexicanos también se esfuerza por mantener vivas las tradiciones, muchas de ellas provenientes de la época prehispánica y de la fusión de la cultura indígena y la española durante la conquista y época colonial.

José Hernández Martínez investigador en tradiciones, cultura y gastronomía y profesor del occidental Colegio de Jalisco, manifestó la urgencia por mantener y fomentar las tradiciones navideñas, «que hoy nos dan identidad y son testimonio de la combinación de las costumbres prehispánicas y la cultura judeo-cristiana».

Explicó que en el invierno, los aztecas celebraban el nacimiento de Hutzilopochtli, el dios de la guerra. Esto facilitó la tarea evangelizadora de los frailes españoles, quienes inculcaron a los nativos la enseñanza sobre el nacimiento de Jesús en diciembre.

Entre los festejos que hay que rescatar, en opinión de Hernández Martínez, está la de las posadas, que son representaciones bíblicas que hace la gente para recordar el peregrinar y los problemas que enfrentó la virgen María momentos antes del parto.

El especialista detalló que, en el occidental estado de Jalisco, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente ha desplegado una intensa campaña entre la población para fomentar la tradición de pedir posada, cantar villancicos o letanías, festejar el nacimiento de Jesús y romper piñatas en un intento por remembrar la destrucción del mal.

También promueve la realización de «pastorelas», que son representaciones teatrales de la Natividad en el que un grupo de pastores y los tres Reyes Magos engañan al diablo para poder llegar al pesebre donde nace el niño Jesús, explicó el investigador.

Añadió que otra aportación de la cultura mexicana a las festividades religiosas del fin de año es la decoración con flores de Nochebuena o Flor de Pascua, como también se le conoce a esta singular flor originaria de territorio mexicano, muy conocida por los indígenas y que ya se usa en estas celebraciones en todo el mundo.

Hernández Martínez agregó que «nuestra celebración» ha adquirido influencias de otras culturas, como es el caso de las piñatas que son ollas de barro decoradas como estrellas de cinco y siete picos y rellenas de frutas y caramelos.

Explicó que algunas versiones refieren que la tradición de las piñatas tienen su origen en China y en lugar de ollas eran figuras de bueyes rellenas con semillas, que eran rotas en una ceremonia para venerar la fertilidad de la tierra.

Otra versión, abundó, sitúa su origen en Europa y traída a América por los religiosos españoles, que las usaron como un elemento didáctico para convencer a los nativos.

Con el paso de los años, los mexicanos cambiaron el concepto de las piñatas y hoy son un elemento del festejo navideño y de cualquier otra celebración. Hoy casi ya no se hacen con ollas de barro y muchas representan al personaje de la película de éxito del momento, explicó Julieta Bautista, diseñadora de esos artefactos.

«En Navidad fomentamos la convivencia de toda la población y pedimos que sea una época de reconciliación y construcción», indicaron las autoridades del izquierdista gobierno de la ciudad de México.

Además, ordenaron la instalación de monumentales retablos luminosos con flores de Nochebuena, paisajes bíblicos y frases con parabienes para 2006 en la plaza principal conocida comúnmente como Zócalo y antiguo asentamiento de la cultura azteca.

Las autoridades también han programado una serie de actos culturales encaminados a rescatar las tradiciones mexicanas alusivas a la Navidad. ( (FIN/2005)