General

A pocos pasos del nuevo organismo

Feb 24 2006

Por Thalif Deen

NACIONES UNIDAS, feb (IPS) – Tras varios días de discusiones a puertas cerradas, los 191 países que conforman la Asamblea General de la ONU se preparan para votar la próxima semana una resolución llamando a la creación del nuevo Consejo de Derechos Humanos, que debería comenzar a funcionar en mayo.

Esa nueva entidad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) sustituirá a la Comisión de Derechos Humanos, que durante seis semanas sesiona entre marzo y abril de cada año en Ginebra.

El presidente de la Asamblea General, el sueco Jan Eliasson, presentó sus propuestas de las funciones y composición del Consejo, y señaló que eran el resultado de intensas negociaciones realizadas desde fines de 2005.

«Hoy presento mi mejor intento para formular el borrador de una resolución sobre el Consejo de Derechos Humanos», dijo el jueves a los delegados.

Eliasson espera que la resolución sea adoptada por unanimidad, pero los países de la Organización de la Conferencia Islámica (OIC) insisten en incluir una cláusula contra «blasfemias» en los estatutos del nuevo organismo, a raíz de la polémica causada por las caricaturas del profeta Mahoma publicadas en varios diarios de Europa y que desataron la ira de miles de musulmanes en todo el mundo.

La OIC pide que se introduzca un párrafo contra «casos de intolerancia, discriminación, incitación al odio y a la violencia, provocados por acciones contra las religiones y las creencias».

Pero la Unión Europea expresó reservas sobre la propuesta de las naciones islámicas, lo que derivó en un estancamiento de las negociaciones.

Consultado sobre las versiones de que el embajador de Estados Unidos en la ONU, John Bolton, pretende renegociar el borrador, el secretario general del foro mundial, Kofi Annan, dijo que Eliasson ya había consultado extensamente a los países miembros antes de presentar el documento.

«Creo que los estados miembros tuvieron suficiente tiempo para discutirlo. Los temas son conocidos, y ahora es momento de tomar una decisión», afirmó.

El propuesto Consejo, con 47 miembros, reemplazará a la Comisión, integrada por 53 países, como organismo supremo de la ONU en asuntos de violaciones a los derechos humanos en el mundo.

«A pesar de que el borrador no refleja todo lo que pedí cuando propuse la creación de un nuevo Consejo hace casi un año, hay elementos importantes para asegurar que sea más que un cambio de cosmética», dijo Annan.

El secretario general dijo que hubiera preferido que los miembros del Consejo fueran elegidos por una mayoría de dos tercios de la Asamblea General, en vez de una mayoría absoluta como señala el borrador.

No obstante, destacó que el texto deja en claro que los miembros «deben estar comprometidos en la promoción y protección de los derechos humanos».

También subraya que los derechos y privilegios de los miembros pueden ser suspendidos si estos cometen graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos. Esto no se ha aplicado en la saliente Comisión, indicó Annan.

«Su capacidad de reunirse cuando sea necesario durante todo el año, a diferencia de la Comisión, le permitirá al Consejo hacer sonar la alarma y poner las crisis de derechos humanos en el centro de atención de toda la comunidad internacional», destacó.

Estados Unidos y Europa occidental han criticado insistentemente a la Comisión por incluir a países con cuestionados desempeños en derechos humanos, como Libia, Sudán y Zimbabwe.

La conformación del nuevo Consejo se hará sobre la base de una distribución equitativa de asientos para los diferentes grupos regionales identificados por la ONU: 13 serán para el grupo de África, otros 13 para el de Asia, ocho para el de América Latina y el Caribe, seis para Europa oriental, y siete para Europa occidental y el grupo de «otros países».

La integración será temporal. Cada país integrará el Consejo por tres años, y no podrá ser reelegido para dos períodos consecutivos.

La Asamblea General, por una mayoría de dos tercios de los delegados presentes, puede suspender los derechos de participación en el Consejo a cualquier nación que se compruebe cometió graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos.

«Creo que el presidente (de la Asamblea General) produjo un equilibrado y buen borrador que intenta contemplar, si no todos, la mayoría de los intereses de los países en desarrollo y de los industrializados», dijo a IPS el embajador de Singapur en la ONU, Vanu Gopala Menon.

Por supuesto, no dejará contentos a todos. «Si alguna delegación tuviera todo lo que quería, entonces no sería una negociación, sino una rendición de una parte ante la otra», afirmó.

La analista estadounidense Phyllis Bennis, del independiente Instituto de Estudios Políticos, con sede en Washington, sostuvo que los cambios en la ONU para vigilar el respeto de los derechos humanos confirmaron que el foro es un organismo intergubernamental, y no internacional.

«Esto significa que los intereses de las personas están en un ámbito secundario, relegados por los intereses de los gobiernos», dijo a IPS.

No obstante, destacó que el Consejo de Derechos Humanos le asegurará un lugar a organizaciones de la sociedad civil y otros grupos no gubernamentales para colaborar en la tarea.

Bennis subrayó también la importancia de que los derechos humanos fueran elevados al mismo nivel de importancia que la paz, la seguridad y el desarrollo, pues sólo así la ONU podrá proteger los derechos de las personas.

«Quizás, hasta las sistemáticas violaciones a los derechos humanos cometidas por Estados Unidos, incluyendo su defensa de la pena de muerte, sean finalmente sometidas a la vigilancia de la ONU», afirmó.

Sin embargo, lamentó que la demanda de crear un nuevo Consejo, liderada por Washington, haya tenido motivos puramente políticos.

«Todas las mejoras se pudieron haber logrado sin eliminar la Comisión y sin crear una nueva versión, que puede terminar siendo más o menos lo mismo», afirmó.