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Caricaturas de Mahoma, distracción bienvenida

Feb 20 2006

Por Fawzia Sheikh

JERUSALÉN, feb (IPS) – Mientras el furor echa raíces en el mundo musulmán por las caricaturas del profeta Mahoma, los gobiernos no democráticos de Medio Oriente tienen sus propias razones para mostrar el lado oscuro del llamado «mundo libre», afirman críticos.

Algunos académicos y analistas políticos de Medio Oriente describen las amargas protestas de las últimas semanas como resultado de la ira reprimida en los países de los manifestantes y del continuo resentimiento por el conflicto palestino-israelí y el papel de Occidente en la guerra contra Iraq.

En septiembre del año pasado, el periódico danés Jyllands-Posten publicó 12 caricaturas que incluían al profeta Mahoma usando un turbante con forma de bomba.

Desde entonces, y en especial en enero y este mes, multitudes indignadas desde Medio Oriente hasta Indonesia y Pakistán atacaron embajadas de Dinamarca y de otros países europeos, quemaron sus banderas, boicotearon productos daneses y prometieron otro 11 de septiembre (de 2001, fecha de los atentados contra Nueva York y Washington). En algunos casos, policías y militares respondieron con disparos letales.

«Es axiomático que los gobiernos despóticos siempre exploten estos temas para mostrar a las sociedades democráticas desde una perspectiva negativa», dijo a IPS Aryeh Green, un asesor empresarial y activista en asuntos de diplomacia pública en Israel, residente en Jerusalén. Green agregó que la idea es proyectar cómo «la libertad personal hace estragos».

Ciertos países como Irán y, en grado menor, Siria, alentaron manifestaciones contra gobiernos occidentales por permitir a los medios de comunicación continuar publicando las ilustraciones ofensivas, y se aprovecharon de la afrenta contra los sentimientos islámicos, dijo Hisham Ahmed, profesor de ciencia política en la Universidad Birzeit de Ramala.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, calificó las caricaturas como una conspiración israelí motivada por la indignación en torno al triunfo electoral del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), el partido político de rebeldes islamistas que ganó las elecciones palestinas del 25 de enero. El ayatolá también afirmó que los dibujos en cuestión eran vergonzosos porque se originaron en una parte del mundo que honra la libre expresión.

Un periódico iraní está llevando a cabo un concurso de caricaturas sobre el holocausto judío para ver si la comunidad internacional aplica la libertad de expresión a semejante tragedia de la historia occidental.

La milicia libanesa Hizbolá (vinculada a Irán y a Siria) urgió a continuar con las protestas hasta que los parlamentos europeos prohíban que sus medios de comunicación insulten a Mahoma.

El mundo islámico, en el que los ciudadanos a menudo reclaman mayores libertades, ahora está, paradójicamente, peleando para que los gobiernos occidentales impongan restricciones a los medios de propiedad privada, supuestamente libres.

Aunque los ministros de Información en ciertos países formularon declaraciones sobre la naturaleza blasfema de las caricaturas, los gobiernos de Medio Oriente en su mayoría «vieron las manifestaciones como una manera de aliviar el estrés y desviar la atención del pueblo árabe de los problemas internos, cara a cara con sus propios gobiernos», opinó Ahmed.

Los gobiernos árabes y musulmanes evitan cualquier enzarzarse con ciudadanos frustrados con sus regímenes por la corrupción, la falta de libertades civiles y el avance lento hacia la democracia.

Irán fue acusado de manipular las protestas masivas para distraer al mundo de la reanudación de sus investigaciones nucleares. Algunos analistas dijeron que Siria está intentando desviar la atención de las acusaciones que la señalan como responsable del asesinato del ex primer ministro libanés Rafiq Hariri, perpetrado en febrero de 2005.

George Giacaman, director del Instituto Palestino para el Estudio de la Democracia, con sede en Ramala, cuestiona la validez de la evidencia que apoya tales teorías. Las caricaturas tocaron genuinamente un nervio sensible, dijo Giacaman. «Uno no puede hacer que las personas salgan a manifestar y boicotear a menos que quieran hacerlo».

Pero tampoco descarta cierto oportunismo político por parte de algunos gobiernos en los países musulmanes para criticar las libertades occidentales.

Giacaman señaló que la dimensión política de la escalada de indignación por los dibujos se entrelaza con el resentimiento musulmán en torno a la difícil situación de los palestinos y el rol de Occidente en Iraq, un país devastado por la guerra.

Además, muchos árabes y musulmanes experimentaron una invasión cultural a través de la tecnología, Internet y la televisión satelital a lo largo de las últimas décadas, que ven como señal de «depravación moral» en Occidente.

«Ahora es una ocasión para que lleven a cabo una invasión contracultural usando las fuerzas del mercado», opinó. «Si otros quieren que ellos consuman productos, entonces hay límites a la libertad de expresión relacionada con las figuras sagradas musulmanas».

Pese a la serie de motivos que alimentan el disenso y los boicots económicos alrededor del mundo, algunos expertos políticos anticipan mayores impulsos para movimientos religiosos polémicos.

Uno de los beneficiarios más probables de la reacción antioccidental es Hamas, que en el pasado habló de imponer estrictas leyes musulmanas en Cisjordania y la franja de Gaza, afirmó Ahmed.

Hamas no ha echado mano aún a la indignación musulmana en el mundo para implementar controvertidas políticas religiosas, pero sus planes últimos para los palestinos serán más evidentes a partir de ahora, tras haber asumido el sábado el nuevo gobierno de la Autoridad Nacional Palestina.