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INDONESIA: FUERZAS INVISIBLES OBSTRUYEN EL ACUERDO DE PAZ PARA ACEH

Feb 28 2006

Por Hasballah M. Saad (*)

YAKARTA, Feb (IPS) El gobierno de Indonesia tiene por delante un escabroso camino para la ejecución del Acuerdo de Paz para Aceh. Uno de los grandes problemas es si se permitirá participar en las próximas elecciones a los candidatos y partidos locales de esa provincia indonesia del norte de la isla de Sumatra y en particular a ex miembros del separatista Movimiento Aceh Libre (GAM)

Hay muchas fuerzas invisibles en el conflicto de Aceh que no desean ver finalizada de una vez por todas una violencia que se extiende desde hace tres décadas. Presentes en el ámbito militar, en los partidos políticos, en la burocracia y en organizaciones no gubernamentales, esas fuerzas han utilizado el conflicto en beneficio de sus propios intereses, ya sea políticos o económicos.

Por otra parte, después de la firma el 15 de agosto pasado en Helsinki del acuerdo que trajo de nuevo paz y seguridad a una provincia en ruinas a causa del tsunami del 26 de diciembre de 2004, esos elementos peligrosos han llevado el conflicto a Yakarta, donde han mostrado sus músculos, como resulta evidente en el reciente proyecto de ley para el ejercicio del poder en Aceh.

Este proyecto en algunos puntos contradice el espíritu del acuerdo de Helsinki. Por ejemplo, impide a los ex miembros del GAM la participación como candidatos independientes en las elecciones locales, cuya fecha de realización aún no ha sido fijada. Todos los candidatos en las elecciones, según establece el proyecto, deberán ser nombrados por los partidos políticos existentes. Pero los miembros del GAM no pertenecen a ningún partido y todos los partidos existentes tienen ya sus propios candidatos.

Para resolver el problema, el gobierno de Indonesia, a través del acuerdo firmado en Helsinki, dio luz verde al GAM para establecer un partido político en Aceh. Pero impedir que se funden partidos políticos locales en Aceh constituye una restricción desafortunada pues debería permitirse a quien sea la creación de un nuevo partido y dejar que la gente decida, a través de elecciones, quienes son sus dirigentes.

La peor consecuencia para Aceh sería que el GAM diera la espalda a todo proceso de paz, incluyendo las elecciones. Si el GAM hiciera eso y llamara a sus partidarios a no participar en las elecciones, la legitimidad de éstas sería muy reducida y la provincia podría recaer en un ciclo de violencia.

Una victoria de la oposición podría no sólo hacer descarrilar el proceso de paz sino también preparar el terreno para un juicio político a fin de destituir al presidente Susilo Bambang Yudhoyono y al vicepresidente Kalla, quienes han sido acusados de violar la Constitución por haber dado total autoridad a la Misión de Monitoreo de Aceh para resolver el conflicto durante el desarme de los insurrectos y antes de las elecciones.

Aunque los miembros del GAM han sido desarmados, es un secreto a voces que la mayor parte de sus adversarios, los miembros de la milicia, en cifras de miles, sigue estando armada. En su mayoría de origen étnico javanés y en gran parte entrenados y totalmente apoyados por el ejército indonesio, esos milicianos constituyen ahora otro problema para las autoridades locales.

Básicamente, la reconstrucción de Aceh ha sido muy lenta y la Agencia de Rehabilitación de Nias y Aceh (BRR) tiene que establecer aún procedimientos regulares y mecanismos claros para los participantes en esa tarea. Poca atención se le ha prestado a instalaciones públicas, como por ejemplos los mercados y parques públicos. Y mientras que en ciertos lugares de Aceh han sido ya construidas casas más de 30.000- mucha gente se niega a habitarlas porque están hechas de modo poco satisfactorio y podrían ser vulnerables en el caso de un terremoto.

Muchos sobrevivientes del tsunami están todavía esperando saber dónde los realojará el gobierno, pues han recibido materiales de construcción pero no tierra, ya que las autoridades locales no se la pueden proporcionar. Como resultado de ello, muchos están construyendo sus casas en los lugares donde golpeó el tsunami.

El gobierno debe ahora balancear las aspiraciones del GAM con las de las elites políticas y los grupos que se oponen al acuerdo de Helsinki. No será fácil. El gobierno de Indonesia tiene por delante un escabroso camino para la ejecución del Acuerdo de Paz para Aceh. Uno de los grandes problemas es si se permitirá participar en las próximas. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Hasballah Saad, líder de la Fundación Tifa, que promueve los derechos humanos y la democracia en Indonesia, ex parlamentario y ex Ministro de Derechos Humanos