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Lo que no se aprendió de Katrina

Feb 15 2006

Por William Fisher

NUEVA YORK, feb (IPS) – Si el huracán Katrina golpeara a la sudoriental ciudad estadounidense de Nueva Orleans hoy, el gobierno de George W. Bush no estaría mejor preparado que en agosto, cuando la tormenta devastó la costa del golfo de México y mató a 1.400 personas.

En esto coincidieron tres nuevos informes oficiales y los testimonios del lunes ante el Comité de Seguridad Interna y Asuntos Gubernamentales del Senado.

Los trabajos constatan un casi completo fracaso de las medidas para afrontar los devastadores efectos del huracán, gastos innecesarios debido a malas políticas de adquisición de materiales y suministros, fraudes, ausencia de sistemas para vigilar la asistencia a los damnificados y polémicos contratos con compañías.

Testigos dijeron el lunes en el Comité que aunque la Agencia Federal para la Administración de la Emergencia (FEMA, por sus siglas en inglés) ha dado pasos para mejorar su respuesta ante desastres naturales, sigue lejos de estar preparada para la próxima temporada de huracanes, en junio de este año.

Dos de los informes, elaborados por la Contraloría General y por la oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Interna, revelan fraudes y casos de mala gestión de los 85.000 millones de dólares de ayuda federal invertida en la recuperación de la zona afectada por la tormenta.

Las dos investigaciones descubrieron que más de 900.000 de los 2,5 millones de solicitudes recibidas por el programa de asistencia monetaria de emergencia de la FEMA –que incluye tarjetas de débito por 2.000 dólares– se basaban en números de seguridad social duplicados o no válidos, así como en direcciones o nombres falsos.

El tercer informe, titulado «Una iniciativa fracasada», elaborado y divulgado esta semana por la bancada del gobernante Partido Republicano en la Cámara de Representantes del Congreso legislativo, señala que el huracán «expuso la incapacidad del gobierno para aprender las lecciones de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington».

Los funcionarios gubernamentales «desestimaron varias advertencias de la amenaza a Nueva Orleans y no pusieron en práctica planes de emergencia ni compartieron información que pudo haber salvado vidas», aseveran los legisladores.

El informe de 600 páginas responsabiliza de la lenta reacción gubernamental al secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff, al Centro de Operaciones de Seguridad Interna y al Consejo de Seguridad Interna de la Casa Blanca.

Los congresistas también subrayaron que «una intervención más temprana del presidente pudo haber acelerado la respuesta», ya que Bush tiene toda la autoridad para superar la resistencia burocrática.

El informe señala que Chertoff, quien asumió el cargo seis meses antes de la tormenta, activó el sistema de respuesta «en forma tardía, inefectiva y no completa», demorando así el envío de funcionarios federales y materiales por lo menos tres días.

Los legisladores indicaron también que la Casa Blanca no «corroboró ni analizó la información que tenía a su disposición». Tampoco se preocupó en «confirmar el colapso del sistema de diques de Nueva Orleans, el 29 de agosto, lo que derivó en una catastrófica inundación de la ciudad».

«Unas 1.400 personas perdieron la vida en Nueva Orleans y en otros lugares cercanos sobre la costa del golfo» de México, subrayó el informe.

El director del FEMA, Michael Brown, quien renunció después de que se divulgaron las fallas gubernamentales, arguyó que el lento desempeño de su agencia fue culpa de Chertoff, quien, dijo, se concentró en la lucha contra el terrorismo en vez de acelerar la respuesta a la emergencia.

Chertoff respondió el lunes a las críticas de Brown. «Quiero decirles que rechazo enfáticamente este intento de inventar una oposición entre nuestra preocupación por el terrorismo y nuestra preocupación por los desastres naturales» en Estados Unidos, dijo en un discurso.

El informe de los congresistas republicanos asegura que la administración Bush fue informada de lo que sucedía en Nueva Orleans el mismo día en que Katrina destruyó los diques de la ciudad. El mandatario y otros funcionarios de la Casa Blanca han afirmado públicamente que se enteraron de lo ocurrido al día siguiente.

«Si los diques se rompieron y se inundó una importante porción de la ciudad, entonces ésta debió haber sido evacuada por completo. Cualquier demora en confirmar la rotura de diques provoca a su vez una demora de la evacuación», señala la investigación.

«Si esto es lo que ocurre cuando tenemos un alerta temprana, nos da escalofríos imaginar lo que puede suceder cuando no. Cuatro años y medio después de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos todavía no está preparado para una reacción inmediata», señalaron los congresistas.

«Aún es difícil entender cómo el gobierno puede responder de forma tan ineficaz a un desastre que se anticipaba por años, y sobre el cual había sido alertado varios días antes. No se trata de que la crisis era predecible, sino de que efectivamente había sido predicha», subrayaron.