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BALANCE DE UN BUEN GOBIERNO

Abr 6 2006

Por Pierferdinando Casini (*)

ROMA, Abr (IPS) – La Casa de las Libertades, coalición de partidos de centro-derecha, ha gobernado en una de las fases más difíciles de la vida italiana. En ese camino se ha topado con las consecuencias del más dramático atentado jamás registrado en un sólo día. El 11 de septiembre ha afectado algunos de los indicadores fundamentales de la economía mundial. Las bolsas fueron capaces de recuperarse de la crisis en un lapso relativamente breve, demostrando el extraordinario potencial del mundo libre y democrático. Pero también es cierto que desde entonces el precio del petróleo se ha triplicado.

Pero las consecuencias de estos hechos -seguidos por los atentados de Madrid, Londres, Bali y Sharm el-Sheik- no pueden ser captadas solamente por los indicadores económicos. En estos años han estallado todas las contradicciones de nuestro tiempo. Se han propagado temores e incertidumbres. Se han sucedido dos guerras. En Afganistán y en Iraq, dos regímenes dictatoriales brutales y oscurantistas han sido abatidos.

El retorno de estos dos pueblos a la autodeterminación se está cumpliendo a través de un derrotero dramático en el que Italia ha querido participar, asumiendo con coraje la responsabilidad de una misión de paz que está dando sus frutos concretos. Tengo la certeza de que nuestra coalición podrá reivindicar este empeño como una de sus opciones más justas y previsoras.

Italia es una de las mayores potencias industriales. Por su capacidad productiva, su riqueza patrimonial y su cultura, por su legado artístico y natural y por la vitalidad de sus tradiciones locales. Empero, no podemos negar las dificultades que está enfrentando, en el marco de una fase nada floreciente de la economía europea. Desde 1996, fecha que no casualmente coincide con el comienzo del gobierno de centro-izquierda, Italia está reduciendo grandemente su participación en el comercio mundial.

Sin embargo, nadie puede sostener que la situación actual del país sea la misma que heredamos en el 2001 del centro-izquierda. Están a la vista las raíces de un país más moderno y avanzado que la Casa de las Libertades ha plantado en esta legislatura con intervenciones de largo aliento. Podemos reivindicar con orgullo el hilo conductor que nos ha inspirado: otorgar prioridad a las necesidades de todos antes que a los intereses de pocos; tutelar el país en su conjunto: rechazar hasta donde ha sido posible la idea de una acción legislativa sugerida por presiones individuales o por grupos de intereses..

Uno de los objetivos que Italia se había fijado ha sido alcanzado: el respeto de los parámetros de Maastricht y el ingreso en el primer grupo de países del área del euro. Pero el otro objetivo, la liberalización de los mercados, no se ha realizado.

Las sirenas que invocan el regreso al pasado han cautivado a algunos sectores de la izquierda. Nosotros en cambio estamos decididos a avanzar pues sabemos que solo la existencia de mercados competitivos estimula a las empresas y transmite un estímulo determinante en términos de eficiencia y de apertura del sistema industrial a la internacionalización. A su vez, la liberalización exige reducir los costos de los servicios. Es esta precisamente la meta a que apuntamos y que tiene el impacto más benéfico en la calidad de vida de los ciudadanos.

La Casa de las Libertades ha lanzado un gran proyecto de modernización de la educación para darle a las familias más opciones, más libertad y mayor calidad. Hoy, en las escuelas públicas y privadas nuestros hijos pueden diversificar.sus itinerarios formativos, pueden estudiar antes y mejor los idiomas extranjeros y pueden hallar en las actividades no lectivas nuevos instrumentros de socialización y de crecimiento personal.

El corazón estratégico de nuestra idea de Italia es la familia. La tasa de natalidad en nuestro país en el más bajo de Europa con la excepción de Alemania. Este dato expresa un malestar profundo y confirma la sensación de que el nacimiento de un hijo no es vivido con la alegría que ningún otro evento puede dar. Demasiadas familias se ven obligadas a negarse este derecho irrenunciable debido a los costos que implica la procreación y a las insuficiencias de la asistencia social.

En este cuadro, nuestro objetivo estratégico es la introduccion del cociente
familiar: a más hjijos, menos impuestos. Con este medida se combinan nuestros conceptos sobre la familia y el fisco, sobre la cohesión social y el desarrollo económico. Aplicando este modelo -ya experimentado exitosamente en Francia- el ahorro impositivo por familia nunca es inferior al 22%. Un sistema impositivo equitativo es un incentiivo determinante para que los jóvenes formen una familia y un poderoso impulso para el crecimiento económico. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Pierferdinando Casini, Presidente de la Cámara de Diputados de Italia y líder de la Unión de Centro Democrático, partido que integra la Casa de las Libertades, coalición de centro-derecha.