General

El rey acorralado

Abr 24 2006

Por Marty Logan

KATMANDÚ, 24 abr (IPS) – Los enfrentamientos políticos en Nepal recrudecen a ritmo de vértigo. La oposición vela sus muertos y se prepara para manifestarse este martes frente al Palacio Real, para exigir al rey Gyanendra el pasaje de la monarquía absoluta a la república.

Ante la volátil situación, el gobierno de Estados Unidos ordenó este lunes el retiro inmediato de todo su personal diplomático no esencial de Katmandú, en tanto España aconsejó a sus ciudadanos no visitar Nepal «hasta nueva orden».

La oposición nepalí confía que la manifestación del martes será la más grande en la historia del país: esperan convocar a por lo menos 500.000 personas a pesar del toque de queda que rige desde hace cinco días.

La movilización fue convocada en rechazo a la oferta del monarca de ceder el gobierno, propuesta que la oposición considera insuficiente.

Apenas unos minutos después de que un nervioso Gyanendra anunció el viernes por televisión que entregaría el Poder Ejecutivo «al pueblo», miles de manifestantes salieron a las calles de Katmandú coreando consignas como «¡Democracia!» y «¡Cuelguen al rey!», desafiando a policías antidisturbios y a soldados con rifles.

Gyanendra propuso a la alianza de siete partidos opositores SPA que presente un candidato para ser el nuevo jefe de gobierno.

En la mañana del sábado, manifestantes se reunieron frente a la puerta de una casa donde líderes opositores analizaban la oferta del rey, y les advertían que ésta «no era suficiente».

A esa misma conclusión llegaron los siete partidos, que además presentaron al monarca una serie de demandas, incluyendo la restauración del parlamento y la celebración de elecciones para conformar una asamblea constituyente que redacte una nueva carta magna donde se defina el destino de la monarquía.

Sin embargo, varios países con representación diplomática en Katmandú elogiaron la oferta de Gyanendra como un primer paso para superar el estancamiento político que derivó en una huelga general de dos semanas y que generó la mayor oposición a un gobierno en la historia de este pequeño país de Asia meridional de 24 millones de habitantes, ubicado entre China e India.

Estados Unidos, Gran Bretaña, India y algunos países miembro de la Unión Europea destacaron que la oferta del rey era un avance hacia la restauración de la democracia multipartidaria, algo demandado por la comunidad internacional desde que el 1 de febrero de 2005 el monarca encarceló al primer ministro y asumió el poder absoluto.

Partidos políticos, grupos de la sociedad civil y el público en general de Nepal rechazaron la reacción de estos países, y la calificaron de «apresurada», «insensible» y «superficial».

«Creemos que aquí hay una prestidigitación, un intento del palacio real de engañar a las embajadas. Por encima de todo, creemos que el rey no está preparado para transferir el poder soberano», señalaron en un comunicado divulgado el domingo líderes de la sociedad civil encarcelados desde el inicio de la huelga general.

Entre estos se encontraba el físico Sundar Mani Dixit, quien fue liberado la semana pasada.

«Este país ha sido inestable durante más de medio siglo, sobre todo por culpa de monarcas ambiciosos. Uno no puede confiar en el rey. Eso es lo que los embajadores no pueden entender», dijo Dixit a IPS.

«Si el rey acepta una asamblea constituyente, todo esto terminará», añadió.

«La comunidad internacional interpretó el mensaje del rey en forma un poco apresurada. Nuestras capitales también reaccionaron muy deprisa», admitió un diplomático extranjero en Nepal quien, como otros consultados por IPS, prefirió no dar su nombre debido a la tensa situación política.

«Al menos debimos haber esperado la respuesta oficial de los partidos», dijo otro diplomático entrevistado por IPS vía telefónica.

Repitiendo el patrón establecido en la huelga general convocada por la SPA, miles de personas ignoraron el domingo el toque de queda y marcharon por las calles.

Soldados y policías antidisturbios formaron un cerco en el centro de la ciudad, golpeando a manifestantes con varas, lanzando gases lacrimógenos y disparando balas de goma.

Al menos 14 personas han muerto y decenas más resultaron heridas en escaramuzas.

La prensa local informó que unas 300.000 personas marcharon contra el rey en el occidental distrito de Dang.

Mientras, en Katmandú, los diplomáticos se esforzaban por aclarar su postura.

«No decimos que hay que aceptar la oferta del rey. Creemos que los partidos deben asumir sus responsabilidades y dar su opinión», dijo uno de ellos.

El sábado, el canciller de India, Shyam Saran, convocó una conferencia de prensa para aclarar la reacción de Nueva Delhi. «Deben tener cuidado de no tomar la declacación de India hecha ayer (por el viernes) como una aceptación o un rechazo a la propuesta» del rey, dijo a los periodistas.

«El principio de que el poder debe ser entregado por la monarquía al pueblo de Nepal parece haber sido reconocido por el rey en su declaración», indicó el ministro indio.

«Creo que a lo que deberían prestar atención es la respuesta de los partidos, quienes consideran insuficiente lo que ha dicho el rey. Por lo tanto, se tiene que hacer algo más», añadió.

Dixit sostuvo que no será fácil para los líderes políticos nepalíes dar una respuesta al monarca.

«Por un lado tienen que ser valientes, y por otro tienen que ser sabios. El ruido en las calles indica que no deben comprometerse de ninguna manera, pero por otra parte, ¿hasta cuándo podrá la gente continuar con estas manifestaciones y con la escasez?», indicó.

El combustible para cocinar y para el transporte escasea en la capital desde la semana pasada debido a la huelga general. Los precios de algunas frutas y verduras, así como de productos básicos como la sal, se triplicaron, mientras la inactividad ha dejado a muchos trabajadores en una situación desesperada.

Los partidos se verán afectados «si aceptan la oferta del rey, pero también si dejan pasar una oportunidad por ser inflexibles. Tarde o temprano tendrán que tomar una posición. De otra manera, en el país habrá un mayor derramamiento de sangre», dijo Dixit.

Un diplomático alertó un «vacío de poder» en Nepal, que podría derivar en una «mayor represión» y «más confusión», y advirtió que los maoístas podrían reanudar la guerra civil.

Los rebeldes maoístas representan la tercera fuerza política en esta nación, controlando más de 80 por ciento de las áreas rurales.

Gyanendra justificó su golpe de Estado arguyendo que los líderes políticos habían fracasado en poner fin a la insurgencia, pero hasta ahora él mismo no ha dado ninguna señal de avance hacia la paz.

En noviembre de 2005, los siete partidos de la SPA y los rebeldes llegaron a un entendimiento por el cual estos últimos se integrarían al sistema político si la alianza opositora conformaba una asamblea constituyente para asegurar una representación justa de los grupos excluidos por los cuales los maoístas dicen pelear.

El acuerdo fue criticado por Estados Unidos, que respaldaba al ejército nepalí, pero al llevar a los líderes rebeldes a una mesa de negociación, los partidos lograron lo que nadie hizo durante años, destacó Dixit.

Esa valentía de los líderes políticos se necesita ahora, dijo un diplomático.

«Simplemente deben decir: ‘Somos el gobierno y esto es lo que vamos a hacer’. Sí, hubo muchas cosas que faltaron (en el discurso del rey), pero fue una buena oportunidad para que la SPA diseñe su agenda. Sin embargo, ahora parece que ellos esperan que sea el rey quien defina la agenda», sostuvo. (FIN/2006)