General

Portugal celebra tres décadas de democracia parlamentaria

Abr 25 2006

Por Katalin Muharay (dpa)

Lisboa, 25 abr (dpa) – Pasados 30 años de la instauración de la
democracia parlamentaria en Portugal los jóvenes capitanes del
Movimiento de las Fuerza Armadas (MFA) que el 25 de abril de 1974
derrocaron al dictador Marcello Caetano, entienden que su programa
ha sido cumplido.

Los «Capitanes de Abril», ahora generales, almirantes y coroneles,
la mayoría de ellos en la reserva, reconocen que Portugal es hoy una
democracia parlamentaria insertada en la Unión Europea (UE), lo cual
le significó un desarrollo inmenso respecto de tres décadas atrás y
Lisboa ya no es una odiada metrópoli colonial.

Sin embargo, admiten que el programa proclamado por el MFA no fue
totalmente cumplido, porque la pobreza y la exclusión social siguen
afectando a buena parte de la población de Portugal.

Este hecho, que podría parecer una proclama política, fue hoy
reconocido por el propio presidente conservador de Portugal, Aníbal
Cavaco Silva, que en la sesión solemne del parlamento este martes,
reveló su intención de contribuir para el combate a las desigualdades
sociales.

En la sesión conmemorativa del 32° aniversario del 25 de abril y
30° aniversario de la inauguración del primer parlamento democrático
portugués tras 48 años de dictadura, el presidente centró su discurso
en el combate a las desigualdades sociales y reiteró el desafío de
mejorar la calidad y credibilidad del sistema político.

«Quiero proponer un compromiso cívico, un compromiso para la
inclusión social, que incluya no sólo a la fuerzas políticas, sino
que congregue las instituciones nacionales, los municipios las
organizaciones de la sociedad civil, los sindicatos las asociaciones
e instituciones de solidaridad», apuntó el mandatario.

En efecto, contrariando las expectativas de 1976, al acceder de
pleno derecho a la familia europeo-occidental y de 1986, cuando
Portugal ingresó a la entonces todavía Comunidad Económica
Europea, la brecha social se acentuó y en la actualidad los ricos son
más ricos y los pobres son más pobres.

Cifras presentadas a inicios de este año por la organización no
gubernamental Oikos, indican que las 100 mayores fortunas lusitanas
representan 17 por ciento del Producto Interno Bruto del país: la
quinta parte más rica de los 10,2 millones de portugueses controla
45,9 por ciento de la riqueza nacional, mientras el quinto del otro
extremo vive en estado de pobreza.

Este último segmento de la población, según estadísticas de
Euroestat, sube de 20 a 26 por ciento en caso de no considerarse los
subsidios a personas en riesgo de pobreza.

Según el coronel Vasco Lourenço, que con grado de capitán fue uno
de los más destacados líderes de la revolución de 1974, no era esta
la previsión de hace 32 años, cuando el regimiento acorazado de
Santarem tomó la plaza Terreiro do Paço, símbolo del poder ejercido
con mano de hierro por medio siglo en Portugal.

A las 5 de la mañana del 25 de abril de 1974, comenzaba el golpe
de Estado más singular de la historia: militares levantados en armas
para imponer la democracia por la fuerza.

Aquella madrugada, los soldados partieron a la guerra con los ojos
puestos en la paz y al amanecer de ese día, el dictador Caetano,
recibió la llamada fatal: «la revolución está en la calle».

Al fin de la mañana de ese día los 144 capitanes conspiradores del
MFA, ya habían puesto punto final al régimen de «O Estado Novo»
corporativista, instaurado en 1933 por Antonio de Oliveira Salazar,
el hombre fuerte que surgió tras el golpe militar de 1926.

Caetano, sucesor de Oliveira Salazar desde 1969, y el presidente
«decorativo» de la república, almirante Américo Thomaz, se rindieron
ante el joven capitán José Salgueiro Maia, quién los salvó de la ira
popular llevándolos al aeropuerto en su blindado, donde embarcaron
para Brasil.

El programa del MFA ponía punto final a la dictadura más antigua
de Europa y daba inicio al proceso que conduciría a la independencia
de las entonces colonias de Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau,
Mozambique y Santo Tomé-Príncipe, iniciando el desmantelamiento del
último imperio colonial del mundo.

Todos los analistas locales coinciden en que la descolonización se
cumplió al pie de la letra, pero persisten las frustraciones en el
ámbito del desarrollo y de la justicia social y a inicios del tercer
milenio, un quinto de la población portuguesa vive en niveles de
pobreza.

Entre los casos más dramáticos, se cuentan 120.000 jubilados de
régimen de contribuciones libres, que reciben 164 euros (201 dólares)
por mes, otro grupo de más de 272.000 personas del sector agrícola,
que cobran 197 euros (243 dólares), y 708.000 jubilados del régimen
general de industria, comercio y servicios, que tienen derecho a 214
euros(264 dólares) mensuales.

En 2001, último año con que se cuenta con estadísticas oficiales,
la seguridad social portuguesa gastó en cada ciudadano 56,9 por
ciento de lo que habitualmente destinaban a sus habitantes los
restantes 14 países miembro de la UE de entonces.

La diferencia entre los sueldos más altos y los más bajos en la
actualidad entre los 25 estados del bloque europeo en promedio es de
cinco veces, mientras Portugal presenta la mayor disparidad de 7,4
veces, convirtiendo así a Portugal no solo en el miembro de la UE con
mayor desigualdad, sino donde este desequilibrio más creció en todo
el bloque.

En un reciente editorial, el redactor principal del diario Publico
de Lisboa, Amilcar Correia, sostuvo que «la pobreza en Portugal es un
problema grave y su no reconocimiento se ha revelado últimamente como
uno de las mayores trabas a su erradicación».

Considerados estos elementos, el coronel Lourenço reconoce que
«algunos designios de la Revolución de Abril» aun están por
cumplirse», pero admite que el país «está claramente mejor que hace
32 años»

dpa km fh