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SE ACERCA EL MOMENTO DE LA VERDAD

Abr 17 2006

Por Pascal Lamy (*)

GINEBRA, Abr (IPS) – Está cada vez más cerca la fecha tope para las
negociaciones comerciales mundiales en el marco de la Ronda Doha. El plazo
vence a fines de este año y si las negociaciones no se llevan a cabo antes
de esta fecha se haría imposible de alcanzar en un futuro próximo la
liberalización comercial en la escala prevista por la Ronda Doha. ¿Quiénes
serían, entonces, los principales perdedores?

En primer lugar, sería el mundo en desarrollo. El objetivo fundamental de
esta ronda es desarrollo. En otras palabras, su meta principal es corregir
los desequilibrios existentes en las relaciones comerciales multilaterales.
Si esta ronda fracasa, los países en desarrollo pagarán el precio más alto.

En segundo lugar,serían las economías más pequeñas y más débiles, para las
cuales el proceso multilateral hace las veces de «póliza de seguros» contra
las presiones ejercidas por los poderosos en los acuerdos comerciales
bilaterales.

Pero, sin embargo, el principal perdedor sería sin duda la Organización
Mundial del Comercio (OMC), o sea el sistema que ha servido a los intereses
colectivos de sus 150 diferentes miembros y ha asegurado una apertura
comercial adecuada y que se basa en un consenso entre todos nosotros.

En diciembre pasado, la Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong logró
progresos en algunos frentes. También fijó una serie de importantes fechas
límite a fin de preparar el terreno para nuestro trabajo durante este año.
Hong Kong fue un éxito modesto.

La agricultura es el centro de la ronda. Ello no constituye una sorpresa,
dado que el sector agrícola está atrasado en varias rondas comerciales con
respecto al de los bienes industriales. El Acuerdo sobre Agricultura sólo
entró en vigor en 1995. Por lo tanto, el sector agrícola no se ha visto
beneficiado por el proceso de liberalización comercial que se desarrolla
desde hace 50 años en el sector de bienes industriales.

En agricultura, Hong Kong consiguió un pacto que involucró a los tres
pilares de las negociaciones: subsidios a las exportaciones, subsidios
domésticos y aranceles aduaneros. Los países estuvieron de acuerdo en la
eliminación de los subsidios a las exportaciones para 2013, con la
eliminación de una parte sustancial de ellos para 2010. Europa correspondió
a la demanda unánime que se le hizo al respecto por parte del mundo en
desarrollo. En Hong Kong, los miembros de la OMC también acordaron hacer
«cortes efectivos» en respaldos domésticos que distorsionan el comercio.
También se acordó que los mayores subsidiadores cortarían sus subsidios lo
más posible, con la Unión Europea, Estados Unidos y Japón a cargo de las
mayores reducciones. Con respecto a los aranceles, hubo progresos limitados.
El tamaño de los cortes de aranceles a efectuar sigue siendo relevante.

¿Cuáles son las cuestiones en materia de agricultura que siguen pendientes?
En primer lugar, la magnitud de la reducción que se efectuará en los
subsidios agrícolas tanto en Europa como en Estados Unidos y Japón. En
segundo lugar, la magnitud de la reducción de aranceles para los productos
agrícolas y el tratamiento de los productos sensibles y especiales para los
países en desarrollo.

En bienes industriales, que constituyen el 80% del comercio mundial de
mercancías, hay un potencial enorme para el incremento del comercio
Norte-Sur y Sur-Sur. Los miembros de la OMC acordaron reducir aranceles
mediante el uso de una fórmula que podría reducir los aranceles pico y la
escalada arancelaria que sigue ocurriendo en los países desarrollados, pero
que también reduciría los aranceles en las naciones en desarrollo de modo
adecuado para sus necesidades e intereses.

La Conferencia de Hong Kong también acogió una demanda de vieja data de 32
de nuestros miembros más pobres: los países ricos acordaron acceso libre de
impuestos y de cuotas a sus mercados al 97% de todos los productos de los
Países Menos Desarrollados (PMD) sobre una base duradera, con la perspectiva
de extender este tratamiento al 100% de todos sus productos.

En materia de servicios, Hong Kong abrió la puerta a negociaciones
plurilaterales. En otras palabras, estimuló a los países a comenzar a
presentar en la mesa solicitudes colectivas en sectores de los servicios que
son de particular interés para ellos.

Hong Kong, desde mi punto de vista, fue capaz de lograr un cuidadoso
equilibrio entre la apertura comercial en materia de servicios y el
mantenimiento del derecho de los países a regular esta parte de su economía.

Ahora nos enfrentamos a una situación difícil. La Declaración Ministerial de
Hong Kong ha llamado a los países a completar las «modalidades» para las
negociaciones sobre bienes agrícolas e industriales para el 30 de abril. En
las áreas de servicios, la declaración exhortó a revisar las ofertas a ser
presentadas de aquí al 31 de julio.

Para que se consigan logros al vencimiento de estas fechas límite, todos los
actores deberán ir hacia delante. Aunque que la agricultura ha sido ubicada
en el primer plano los progresos deberán conseguirse en todos los frentes.
Para desbloquear la agricultura, Estados Unidos necesita avanzar en el tema
del apoyo doméstico y la UE en el del acceso al mercado. Asimismo, India,
Brasil y otros grandes países en desarrollo necesitan mostrar mayor
flexibilidad en materia de bienes industriales. Las negociaciones sobre
servicios deben continuar progresando.

Esta breve visión conjunta puede ser resumida en una frase: no tenemos
tiempo que perder.(IPS)

(*) Pascal Lamy es el Director General de la Organización Mundial del
Comercio (OMC).