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LA SOJA, SÍMBOLO DE LA DESTRUCCIÓN DE LA NATURALEZA

Sep 28 2006

Por Vandana Shiva (*)

NUEVA DELHI, Sep (IPS) Cincuenta años atrás ninguna cultura del mundo comía soja. Entonces, en Estados Unidos la industria de la soja comenzó a ponerla en el 70% de los alimentos industriales. Hoy en día está en el 60% de todos los alimentos procesados.

La promoción del uso alimenticio de la soja es un enorme experimento respaldado por 13.000 millones de dólares de subsidios del gobierno de Estados Unidos entre 1998 y 2004 y por 80 millones de dólares al año que aporta la industria estadounidense.

Como resultado de este experimento la naturaleza, la cultura y la salud de la gente están siendo destruidas.

La humanidad se ha nutrido a través de su evolución con más de 80.000 plantas comestibles y con unas 3.000 de ellas en forma constante. En la actualidad depende de sólo ocho cultivos para proveer el 75% de los alimentos en todo el mundo.

En 1998, el aceite comestible autóctono de India, que se hacía con semillas de mostaza, pulpa de coco, semillas de sésamo, linaza y maní procesado todo ello en frío en molinos artesanales, fue prohibido con la excusa de proteger la «seguridad alimentaria». Simultáneamente fueron levantadas las restricciones para la importación de aceite de soja, con lo que se vieron amenazados los medios de vida de 10 millones de agricultores. Se cerró un millón de molinos de aceite. Más de 20 agricultores perdieron la vida cuando protestaban contra el dumping de soja en el mercado indio, que había hecho bajar en forma pronunciada los precios del aceite y de los cultivos locales.
Y millones de toneladas de aceite de soja genéticamente modificada vendido a precios artificialmente baratos continuaron inundando el mercado indio.

Las mismas compañías responsables del dumping de la soja en India Cargill y
ADM- están destruyendo amplios sectores de región amazónica para cultivar soja. Millones de hectáreas de selva tropical están siendo quemados para plantar soja para la exportación.

Mientras la gente en Brasil e India ve como son amenazados sus medios de vida por el fomento de la monocultura que beneficia a las grandes agroempresas, la gente en Estados Unidos y Europa también sufre indirectamente una amenaza por el hecho de que el 80% de la soja es destinado a la alimentación del ganado para obtener carne barata, lo que está destruyendo tanto la selva pluvial del Amazonas como la salud de la gente en los países ricos. La soja tiene un alto nivel de isoflavonas y de fitoestrógenos, lo que produce desequilibrios hormonales en los seres humanos.

Las monoculturas afectan tanto a los subalimentados como a los sobrealimentados. Mil millones de personas carecen de alimentos suficientes porque las monoculturas industriales los despojan de sus medios de vida en la agricultura. Asimismo, 1.700 millones de personas sufren de obesidad y enfermedades vinculadas con la alimentación.

Al depender de monoculturas, el sistema alimentario se está haciendo cada vez más dependiente de los combustibles de origen fósil utilizados para los fertilizantes sintéticos, el funcionamiento de grandes maquinarias y el transporte a largas distancias.

Ir más allá de las monoculturas se ha convertido en un imperativo para arreglar el sistema alimentario mundial. Las granjas pequeñas con diversidad biológica tienen una productividad más alta y generan mayores ingresos para los agricultores. Y las dietas con productos de cultivos biodiversos proporcionan una mejor nutrición.

El control de las grandes corporaciones empresariales sobre la agricultura mundial lleva a la monocultura. La libertad alimentaria de los ciudadanos depende de la biodiversidad. La libertad humana y la libertad de otras especies se refuerzan mutuamente y no al contrario.

En nuestros tiempos la soja se ha convertido en un símbolo de una economía que destruye la naturaleza y las culturas autóctonas. Simboliza el alejamiento de la naturaleza y de nuestros propios cuerpos. Simboliza codicia y control. A través de la soja, las corporaciones globales como Monsanto, Cargill y ADM se apoderan del control de las tierras y de la biodiversidad. Monsanto tiene una extensa serie de patentes sobre la soja modificada genéticamente.

No sólo estamos perdiendo el Amazonas, que podría desaparecer por el año 2080 si continúan los actuales niveles de deforestación, según el Dr. Philip Fearnside, sino que además estamos destruyendo el clima del planeta. El Amazonas es el pulmón y el corazón de La Tierra. Además de hacer bajar el nivel de carbono en la atmósfera ayuda a mejorar el clima al agregarle humedad a los vientos alisios. A medida que los bosques desaparecen se reduce la humedad y se intensifican las sequías. En la sequía del 2005 los niveles del río Amazonas, que normalmente pueden caer entre 30 y 40 pies, bajaron 51 pies. En un punto del río, en Acre, el mítico Amazonas podía ser cruzado a pié.

Al «comerse» el Amazonas para obtener carne barata y soja barata, las corporaciones agrocomerciales como Cargill están de hecho «comiéndose» el planeta. Si queremos evitar una total catástrofe ecológica y humana debemos abandonar el primitivo modelo económico de acumulación, que destruye y consume para crear «crecimiento». Y sólo las culturas autóctonas pueden enseñarnos cómo vivir de forma diferente, de modo que las diversas especies y las diversas culturas puedan florecer en nuestro planeta. (FIN/COPYRIGHT
IPS)

(*) Vandana Shiva, autora y militante internacional en campañas por la mujer y por el ambiente, recibió en 1993 el Right Livelihoof Award, premio alternativo al Nobel.