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\»LA RAIZ DE LA GUERRA ES EL DINERO\»

Oct 27 2006

Mumía Abu-Jamal

«Todo el mundo sabe que los políticos habitualmente exageran, distorcionan y hacen promesas que ellos saben muy bién jamás van a cumplir…

… Woodrow Wilson hizo campaña en 1912 prometiendo mantener a Estados Unidos fuera de la Primera Guerra Mundial. Franklin Délano Roosevelt hizo su campaña en 1940 cuidándose de no aparecer como que iba a llevar a la nación a la Segunda Guerra Mundial, del lado de los británicos. Lyndon Johnson prometió en 1964 que jóvenes norteamericanos no iban a morir en Viet Nam. Una vez elegidos, todos esos presidentes llevaron a la nación a guerras en las que cientos de miles de jóvenes soldados norteamericanos murieron.» John Stockwell, La Guardia Pretoriana, (The Praetorian Guard), p. 26

Con oficiales de la Administración Bush anunciando que la llamada «Guerra contra el Terrorismo» será «sin límites fijos,» los norteamericanos, estamos entrando en un largo, represivo, ciclo de guerra. Esta opinión sugiere que la historia de los Estados Unidos se puede ver como algo cíclico: periodos de incierta paz, seguidos por violentos periodos de guerra.

Toda guerra, como otras áreas de la actividad humana, tiene imperativos económicos reflejados por los intereses de algunos segmentos de la sociedad que se enriquecen con las guerras. Mientras soldados y muchos ciudadanos civiles pierden la vida, algunos negocios tienen ganancias extraordinarias. Para esos negocios, especialmente en tiempos de una economía de guerra, la guerra es, simplemente, un muy buén negocio. Los mercaderes de armamentos aman los vientos de la guerra. Los negociantes de raciones de comida aman la guerra. Muchas corporaciones ven las guerras como mensajeros de los «buenos viejos tiempos.»

A riesgo de inventar una frase, «La raíz de la guerra es el dinero.»

Japón invadió Manchuria, no porque eran «malos,» si no porque los japoneses buscaban materias primas que su patria no podía proveer. Irak invadió Kuwait, no porque eran «malos,» si no porque Kuwait podía haber doblado automáticamente sus depósitos de petróleo.

La guerra tiene muchas veces escondidas razones económicas. La guerra es una herramienta de la política exterior, y de la política económica.

¿Cuál es la política exterior de los Estados Unidos? El investigador Jerry Fresia, en Hacia una Revolución Norteamericana, (Towards an American Revolution, South End Press, 1988), nos dice:

George Kennan, oficial principal del cuerpo de planificación del Departamento de Estado, dió, en 1950, un informe a los embajadores latinoamericanos en el que dijo que la preocupación más importante de la política exterior debe ser, «La protección de nuestras materias primas.» Más amplia y claramente, los recursos materiales y humanos que por derecho son «nuestros,» requieren que combatamos una peligrosa herejía que se ha estado propangado por Latinoamérica: «la idea que el gobierno tiene responsabilidad directa por el bienestar del pueblo.» (p. 81)

Cuando alguien le diga que la política exterior de los Estados Unidos «propaga la democracia», «defiende la libertad», o algo parecido, piense en lo que dijo Kennan a los embajadores latinoamericanos. Lo que les dijo es la pura verdad.

Y la guerra no es otra cosa que el instrumento clave de esa política exterior.

La guerra es, en verdad, un infierno para muchos. Pero para otros, es un negocio redondo y muy productivo.