General

EEUU: la derecha devora ciencia ficción

Ene 31 2007

Por David Weigel (*)
Bitacora

La lucha contra el terrorismo deriva en batallas culturales que, a diferencia de las de la Guerra Fría, asustan a muy pocos. En dos años, terroristas embanderados con el estandarte de la »Restauración Progresista» se apoderarán de Manhattan como parte de un intento más amplio de derrocar al gobierno.

Trece años más tarde, la presidenta Chelsea Clinton y el vicepresidente Michael Moore sacarán a relucir la vajilla fina de la Casa Blanca para recibir a Osama bin Laden en visita de Estado.

Estas no son fantasías o pesadillas mías. Todas estas viñetas han sido extraídas de thrillers de ciencia ficción publicados en Estados Unidos en los últimos 18 meses. En la trilogía Last Jihad («última jihad) de Joel C. Rosenberg, un presidente estadounidense con puño de acero bombardea Bagdad con armas nucleares y luego combate a un eje ruso-iraní, todo en cumplimiento de las Escrituras (o al menos eso se nos dice en el espeluznante tercer libro, The Ezequiel Option -La opción Ezequiel-). Hannity y su compinche de pétrea mandíbula, G. Gordon Liddy, luchan contra la restauración de Clinton en la historieta de Mike Mackey y Donny Lin, Liberality for All (Liberalidad para todos). La segunda Guerra Civil estadounidense estalla en Empire (Imperio) de Orson Scott Card.

Si todo esto suena algo extraño y demencial, es porque lo es. El sueño de la razón de la derecha norteamericana está gestando thrillers oscuros y futuristas.

No es la primera vez que la literatura recurre a este truco. Los años de la Guerra Fría inspiraron abundante literatura sobre la pesadilla nuclear, y el auge del ambientalismo produjo cientos de relatos estremecedores sobre la superpoblación, el derretimiento de los casquetes polares y cosas peores.

La ficción referida a los temores nucleares y los desastres ambientales se alimentaba de miedos que parecían muy reales. La serie Left Behind (Abandonado) de Tim LaHaye y Jerry Jenkins gira alrededor de un acontecimiento -el Rapto- que millones de lectores creen que podría ocurrir en cualquier momento.

Pero el nuevo género de la novela sobre la guerra cultural y la guerra contra el terrorismo es diferente. En Prayers for the Assassin, un hecho espantoso y creíble -ataques nucleares coordinados contra ciudades estadounidenses, atribuidos falsamente a terroristas israelíes- pone en movimiento un futuro que es demasiado ridículo para inspirar miedo. Incitados por los famosos de Hollywood, millones de estadounidenses se convierten al islamismo. Las familias llevan a sus chicos a las emocionantes atracciones de Palestine Adventures. Se rebautizan los acorazados con el nombre de Osama bin Laden.

Vuelvan a la Guerra Fría, vuelvan a una época incluso anterior. Elijan cualquier conflicto y encontrarán ciudadanos y senadores que lanzaban advertencias sobre la complacencia que podía darle la victoria al enemigo. A los estadounidenses los atemorizaron con razón la organización germano-norteamericana pro-nazi de 1930, los inmigrantes japoneses de mirada furtiva y toda tendencia cultural del momento que despertara la simpatía de los adolescentes por la toma del poder por parte de los Rojos.

Naturalmente, es de dudoso valor comparar la crisis estadounidense actual con aquellos conflictos. Pero es así como muchos estadounidenses han optado por interpretarla. Por eso los que le escriben los discursos al presidente Bush nunca están tan felices como cuando comparan la guerra contra el terrorismo con las épicas de »otra generación».

(*) Escritor. Estados Unidos.