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Iraníes avizoran tiempos más duros

Ene 4 2007

Por Kimia Sanati

TEHERÁN, ene (IPS) – En 2006, los iraníes fueron testigos de dos acontecimientos que afectarán especialmente sus vidas este nuevo año. El gobierno del presidente Mahmoud Ahmadinejad fue golpeado en dos elecciones clave y el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó sanciones contra el país por su programa nuclear.

Irán vivió bajo sanciones internacionales durante muchos años, y los sectores de línea dura dicen estar preparados para enfrentar más, aunque sean severas.

En un editorial publicado luego de aprobada la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), el periódico Keyhan pidió que Irán se retirara del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), del cual es signatario.

Los de línea dura y los conservadores que dominan el parlamento respondieron a las sanciones adoptadas el 23 de diciembre aprobando esbozos de un proyecto que obliga al gobierno a reconsiderar sus relaciones con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), dependiente de la ONU.

«Tenemos derecho a acceder a tecnología nuclear pacífica. No puedo entender por qué el mundo cerró sus ojos a la posesión de armas nucleares por parte de Israel, sin hablar de los arsenales nucleares de las propias grandes potencias. Todos saben que Israel, un estado muy agresivo, las posee. Ni siquiera se unió al TNP, como nosotros», dijo a IPS un ingeniero de 45 años que pidió no ser identificado.

«Sin embargo, yo creo que Irán podría haber perseguido su objetivo de conseguir una tecnología nuclear para propósitos pacíficos, con un costo mucho menor para nuestra nación. Es como la guerra con Iraq (1980-1988). Los iraquíes nos invadieron, atacaron nuestras ciudades con misiles y usaron armas químicas contra nuestros civiles. El mundo no hizo nada para detenerlos porque nosotros éramos los únicos que fastidiábamos al mundo innecesariamente», agregó.

Pero lo que preocupa a muchos iraníes es la constante erosión de sus derechos civiles. Decenas de activistas políticos, estudiantes y periodistas fueron encarcelados en Irán en 2006 y algunos de ellos todavía esperan ser llevados a juicio, mientras que otros cumplen sus sentencias. Unos pocos están detenidos pero no se han presentado cargos formales contra ellos.

Las denuncias de malos tratos a prisioneros y otras violaciones a sus derechos abundaron el año pasado. Akbar Mohammadi, ex activista estudiantil, falleció durante una huelga de hambre.

Irán siguió sentenciando a muerte a menores y ejecutándolos luego que alcanzaran la adultez desde el punto de vista legal. Las condenas a lapidación por adulterio continuaron y hubo por lo menos dos casos de lapidación real en 2006.

La censura aumentó el año pasado, y varios periódicos y otras publicaciones fueron prohibidos, lo que hizo que muchos periodistas perdieran sus trabajos.

«Los medios impresos están en una condición muy trágica ahora. Los periodistas son víctimas de detenciones arbitrarias. Los juicios no son justos y no hay jurados. Algunos periodistas son amenazados por teléfono y muchos tienen que entregarse a la autocensura porque temen por sus vidas», explicó a IPS Masahallah Sahmsol Vaezin, presidente de la Sociedad de Defensa de la Libertad de Prensa y ex presidente de la Unión de Periodistas.

«El gobierno se niega a conceder nuevos permisos de publicación para los medios impresos y los existentes están bajo la presión de la censura. El Poder Judicial está masacrando a los diarios y el fiscal general de Teherán, Saeed Mortazavi, está actuando como el editor jefe de la prensa», añadió.

«En nuestra profesión se perdió la seguridad laboral tras la prohibición de los periódicos. Ahora tenemos miles de periodistas desempleados», señaló Shamsol Vaezin.

La censura en los medios informáticos se intensificó mucho el año pasado, haciéndole ganar a Irán un puesto en la lista de 13 países «enemigos de Internet, por ser hostiles a la libertad de expresión en la red de redes, elaborado por la organización Reporteros Sin Fronteras.

Las universidades iraníes experimentaron un control aun más severo durante el año y protagonizaron varios casos de disturbios.

El 10 de diciembre, Ahmadinejad fue abucheado y sus afiches fueron quemados en el auditorio de una universidad en Teherán donde él se estaba dirigiendo a los estudiantes, en ocasión del Día Nacional del Estudiante.

Estos estaban indignados por la limitación de la libertad de expresión en las universidades, las prohibiciones de decenas de sociedades y publicaciones estudiantiles, los retiros forzados de profesores y la reintroducción de investigaciones ideológicas de los estudiantes.

Ampliamente practicados en los años 80, los exámenes ideológicos fueron abandonados a comienzos de los 90, y su reintroducción privó a decenas de estudiantes de continuar su educación a niveles de grado y posgrado, algo que el ministro de Educación Superior de Irán niega insistentemente, para gran disgusto de los estudiantes.

«Los comités disciplinarios sentencian políticamente a estudiantes activos a la suspensión o la expulsión. Nuestras publicaciones son prohibidas y varios de nuestros amigos, como Keyvan Ansari, están en la cárcel», dijo a IPS un activista estudiantil desde una universidad en Teherán.

«Las familias de estudiantes políticamente activos a veces son amenazadas por funcionarios de inteligencia, y la milicia Basij, afiliada a las Guardias Revolucionarias, está cobrando cada vez más poder en las universidades. Esperábamos que todo esto ocurriera cuando los de línea dura tomaron el poder el año pasado», agregó el activista.

Pero las peores quejas fueron las relacionadas con la economía. Uno de los primeros pasos dados por el gobierno de Ahmadinejad fue el establecimiento de un fondo de préstamos sin intereses para jóvenes, con el fin de ayudarles a casarse o a iniciar sus propios emprendimientos. El gobierno ya ha dado préstamos, pero hay cientos de miles de postulantes.

«Realmente pensé que podría hallar un trabajo y conseguir uno de esos préstamos que el gobierno prometió. Soñaba con alquilar un lugar adecuado y casarme. Aquí estoy, todavía administrando este puesto. Los precios aumentan todos los días y apenas puedo alimentarme. Las rentas casi se duplicaron desde el año pasado. Hallar un trabajo adecuado y casarme parecen ahora un sueño distante», relató a IPS Reza, de 24 años, quien trabaja en un puesto de comidas rápidas en una de las áreas comerciales de Teherán.

«Con mi magro salario ni siquiera seré capaz de devolver el préstamo, si es que me las arreglo para conseguir uno. Y mucho menos podré mantener una familia», lamentó. Reza se graduó en Humanidades hace dos años, y desde entonces busca un trabajo permanente.

«Ni siquiera me planteo regresar a mi aldea (en Irán septentrional). El año pasado, el gobierno redujo los aranceles a las importaciones de frutas para que bajara el precio de estas. Todos los cultivadores de cítricos locales quedaron en bancarrota. Ahora mi padre y otros agricultores no pueden pagar los préstamos de intereses bajos que obtuvieron para mejorar los establecimientos», señaló.

Aunque el gobierno prometió resolver rápidamente el problema del desempleo, éste viene aumentando de modo constante, y ahora se ubica cerca de 12 por ciento. La inflación creció 14,7 por ciento desde el mismo periodo del año pasado, según las últimas estadísticas del Banco Central de Irán. (FIN/2007)