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Con el Jesús en la boca

Feb 22 2007

Por Humberto Márquez

CARACAS, feb (IPS) – ¿Era Cristo socialista? «Claro que sí, el más grande de la historia», ha dicho el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ante críticas de jesuitas y respaldos que llegan desde los adherentes a la Teología de la Liberación.

El marco que sostiene la nueva polémica en Venezuela es la directiva del gobernante para avanzar aceleradamente hacia lo que llama «socialismo del siglo XXI», proyecto que ha cargado de adjetivos como «bolivariano, humanista, endógeno, indoamericano y cristiano».

Chávez, «como comunicador, muchas veces se comporta más como un predicador que como un político convencional, y en su prédica cargada de elementos religiosos apela al milenarismo, al colectivismo y a un sentido teleológico de la historia» para explicar su modelo de país, advirtió a IPS el sociólogo y analista de la comunicación Tulio Hernández.

Varias veces en sus programas de radio y televisión, el mandatario, quien fue comandante de paracaidistas, sostuvo que «Cristo es nuestro comandante en jefe» y que, «si Jesús estuviera vivo, llevaría boina roja», color distintivo del movimiento político que lidera.

Chávez juró por Cristo al asumir el 10 de enero su tercer mandato presidencial hasta 2013, y opone la figura de Jesús a la de la jerarquía de la Iglesia Católica local, con la que choca constantemente. La última controversia se originó en la orden presidencial de no renovar la concesión de onda a una emisora de televisión opositora a la que considera golpista.

Cuando en medio de la polémica el cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, pidió explicaciones sobre el «socialismo del siglo XXI», un Chávez visiblemente molesto conminó a los obispos: «Vayan a leer los libros de (Carlos) Marx y (Vladimir) Lenín».

Para mostrar el socialismo de Jesús y su gente, Chávez leyó pasajes como el del texto cristiano «Hechos de los Apóstoles», según el cual «todos los que habían creído vivían unidos, compartían cuanto tenían, vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos, según las necesidades de cada uno».

La caraqueña Universidad Católica Andrés Bello, regentada por miembros de la congregación Compañía de Jesús, abrió un foro sobre el tema «¿Jesucristo socialista? «, en el cual su rector, Luis Ugalde, afirmó que «obviamente, no. Como si nos preguntaran si fue aviador; (pues) no había aviones ni aviadores» en su época.

Tras exponer características del socialismo como proyecto político de los siglos XIX y XX, Ugalde subrayó que Jesús «no se ocupó de temas políticos y sociales, ni fue guerrero, gobernante o legislador, como sí lo fueron Mahoma o Moisés».

Aunque Cristo no fue socialista, «los cristianos pueden serlo, si responsablemente escogen y luchan por construir sistemas sociopolíticos y económicos que a su juicio ayuden a mejor salir de la escasez y la miseria», remató Ugalde.

Otro teólogo jesuita, Pedro Trigo, consideró que Jesús «puede ser un inspirador de los oprimidos para que luchen ellos mismos por su liberación, pero ni siquiera es un precursor del socialismo, no fue un político y se desligó del reino de este mundo».

Chávez no demoró en replicar. «Un sacerdote golpista ha salido por allí a decir que afirmar que Cristo era socialista es lo mismo que decir que era aviador. ¡Vaya! Ha debido fundírsele el cerebro al cura éste; y, para más tristeza, uno de la Compañía de Jesús».

«Pues yo les digo, a nombre de los verdaderos cristianos, de quienes no somos fariseos: Cristo fue uno de los más grandes socialistas, otros profetas también, y además fue antiimperialista, porque luchó contra el Imperio Romano», comentó dijo el mandatario.

Más aún, «a quienes comparan a Jesús con un aviador, como si volase un Sukhoi (avión ruso de combate del que Chávez ha comprado una flotilla), yo les digo que es imposible que Jesús fuese capitalista», dijo el mandatario en otra intervención en la que evocó pasajes del Sermón de la Montaña y textos de los profetas bíblicos Amós e Isaías.

Urosa aprovechó la asunción de Ugalde como rector de la Universidad Católica, el 13 de este mes, para insistir en que «Jesús no es socialista, ni imperialista». «Él lo dijo: mi reino está más allá de este mundo», apuntó.

Pero en defensa de Chávez salió el sacerdote colombiano Roberto Becerra, quien sostuvo en un foro de la alcaldía mayor de Caracas que «el cristianismo original promovió el amor y la comunidad, e impulsó que cada quien recibiera lo que necesitaba». «Ése es el socialismo, que todos tengamos las mismas posibilidades de desarrollo», precisó.

Becerra participó en 1968 en las reuniones del grupo religioso colombiano Golconda, que abonó la Teología de la Liberación, de compromiso político con los oprimidos, a partir de la tesis de que la salvación cristiana no puede darse sin la liberación económica, política y social como signos visibles de la dignidad del hombre.

La Teología de la Liberación, cuyo precursor es considerado el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, tuvo y tiene entre sus exponentes más destacados al ya fallecido obispo brasileño Helder Cámara (1909-1999), a sus compatriotas Frei Betto y Leonardo Boff, y al arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, asesinado por paramilitares de ultraderecha en 1980.

También el nicaragüense Ernesto Cardenal, el mexicano Samuel Ruiz, los colombianos Camilo Torres (muerto en 1966 como guerrillero) y Domingo Laín, y el argentino José Severino Croatto, adhieren a esta corriente teológica, nacida en América Latina a influjos de los mandatos sociales del Concilio Vaticano II, de inicios de los años 60, y de la conferencia de obispos latinoamericanos de Medellín (Colombia) de 1968.

«Cristo fue el primer revolucionario y socialista, por lo menos de Occidente, y más que un individuo, es una comunidad, una universalidad, algo de lo que no se han dado cuenta sacerdotes de la jerarquía que no han estudiado la historia», postuló Becerra.

Por su parte, el jesuita Jesús Gazo, quien fue consejero espiritual del mandatario y su ex esposa Marisabel Rodríguez, considera que «Chávez tiene una base teológica muy fuerte. Siento que es sincero. No le interesa tanto la parte religiosa, del encuentro con Dios, sino el Jesús revolucionario, el hombre nuevo tal como aparece en el Evangelio».

Hernández recordó que en reuniones de barriadas populares surgen seguidores del presidente para quienes «Dios habla a través de Chávez», en tanto algún creyente expresa «orgullo porque Dios haya escogido a un venezolano para salvar al mundo».

El componente religioso de su discurso y su prédica socialista «sigue una lógica de todo pensamiento autoritario, que divide al mundo en dos, los demoníacos que siguen al mal y los que creen, como yo, en el bien», señaló Hernández.

El debate parece servido y ya Mario Moronta, obispo del sudoccidental estado de Táchira, amigo de Chávez y a quien el mandatario ha conminado para que replique a las críticas de la cúpula episcopal, produjo una carta pastoral en la que insta a sus feligreses a debatir sobre el proyecto socialismo en marcha.

«En esta coyuntura en la que se nos presenta un proyecto sociopolítico, el socialismo del siglo XXI, todos los católicos debemos estar dispuestos a aportar lo que es propio de la Iglesia y desde la perspectiva de un compromiso liberador», escribió Moronta.

Advirtió, sin embargo, que «corresponde al propio presidente de la República y a las organizaciones que propician este modelo crear las condiciones para el encuentro de todos los venezolanos y de todas las tendencias, sin exclusiones»