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Las guerras del golfo. Una Opinión militar

Feb 16 2007

Por Oscar Lebel (*)
Bitacora

Como todas las acciones humanas, la guerra tiene causas y tiene efectos. Comencemos por los efectos, con un dato de la realidad: En el Medio Oriente no hay una sola guerra, sino varias guerras dentro de la guerra. Al Fahta vs Hamas en Gaza. Hizbollah vs cristianos maronitas en el Líbano. Chiitas vs Sunnitas vs kurdos en Irak. Europeos vs talibanes en Afganistán.
Todos los árabes vs Israel. Causas; el fundamentalismo del presidente Bush (dueño de la razón de la fuerza, que no la fuerza de la razón), que provocó y alentó los estallidos bélicos, cuando en aras de su prejuicio e infinita falta de escrúpulos, destapó la Caja de Pandora en el Oriente Medio. Pero comencemos por el principio.

Tres constataciones, para arrancar. Que por parecer cínicas, bien podrían ser consideradas, no como prólogo sino como epílogo de este trabajo. Helas aquí.
1a. En el mundo hay FFAA porque en el mundo hay guerras. Y la guerra es un fenómeno social, bárbaro pero social. Los moralistas dirían que ello se debe a la falta de virtud de la especie humana. Los biólogos afirmarían que es un aspecto de la inevitable lucha por la existencia. Los sicólogos, que es una manifestación del sentido de la muerte. Los marxistas ortodoxos, que todo se debe al defectuoso sistema capitalista y algunos historiadores sostendrían como causal de la guerra el juego de fuerzas oscuras que solo ellos podrían poner de relieve.
2a. La victoria se justifica por si misma. A la derrota no la justifican mil volúmenes.
3a.Todos los imperios han sido guerreristas.
Pero permítaseme que vaya de menor a mayor, y pido disculpas de antemano si algunos de mis conceptos son excesivamente simplistas. Pero correré el riesgo. Porque necesito explicitar, que son la estrategia, la táctica y la logística y su relación con la política en la óptica del hombre de armas.
Y de guerras hablando, es posible imaginar que las luchas entre tribus prehistóricas fueron probablemente choques no premeditados por la posesión de una presa o la invasión de un coto de caza, en las que el hombre primitivo se lanzaba a la brega sin contar a su favor con otro argumento que su habilidad para manejar la lanza o el garrote. En otros términos, nuestro antecesor hacía la guerra bajo un aspecto puramente táctico. Las experiencias de la lucha deben de haber hecho que algún inteligente guerrero advirtiera que era posible lograr ciertas ventajas si se preveían y se resolvían con estratagemas adecuadas diversas y probables eventualidades del combate. Las estratagemas se multiplicaron y el hecho bélico evolucionó del choque simple y esporádico a una serie de batallas escalonadas en el tiempo y en el espacio, con armas usadas tácticamente en demanda de un objetivo previsto. Había nacido la estrategia. Tan pronto como la guerra dejó de ser un combate de corta duración, el hombre sintió la necesidad de preparar escondites, asegurarse comunicaciones y formar arsenales. Había nacido la Logística. Sin entrar a analizar los miles de hechos generadores de contiendas bélicas, puede afirmarse que la verdadera causa de la guerra, desde la creación de los Estados Nacionales, es la existencia misma de esos estados como entidades soberanas e independientes. No sólo porque los estados independientes tienen el poder de declarar la guerra es que esta se declara, sino porque además tienen el poder de adoptar una política que signifique el choque de intereses nacionales para los cuales la guerra parece ser la única solución posible: La continuación de la política por medios violentos, potenciales o reales como enseñaba el clásico de la estrategia Von Clausewitz. La guerra señores, se debe impedir o ganar. Para lo uno y lo otro, el militar tendrá un concepto acabado de la filosofía política y de los objetivos que corresponden a su nivel y especificidad. La política es la estrategia de la paz así como la estrategia es la política de la guerra. Anverso y reverso de la medalla. Como corolario, toda arma que por su potencia sea capaz de alterar una situación política será considerada como estratégica. V.G. la bomba atómica La logística es el factor económico en el transcurrir bélico y el factor militar en la economía. La política también es el arte de gobernar o el arte de lo posible. Y gobernar significa guiar a la nación en procura de un Objetivo Nacional. Ejemplos de objetivo: Para Artigas, la reconstrucción del Virreynato en forma de República Federada . Para Batlle y Ordóñez algo tan concreto como la Neutralidad armada en un estado de Opinión , para Teodoro Roosevelt, Hacer del Caribe un mare nostrum norteamericano . Señalado el objetivo por el poder político los militares deducen las
obligaciones correspondientes a cada arma. Estas obligaciones se transforman en tareas específicas que se cumplen con medios específicos. A eso se le llama la mision . Si el conflicto estalla, la política definirá amigos, enemigos y neutrales. La estrategia dirá el donde y el cuando.
La táctica que armas y como usarlas. La logística marcará los límites económicos del posibilismo bélico. En resumen, política, estrategia, táctica y logística. He aquí los cuatro vértices del pensamiento militar indisolublemente unidos.
Pero hay más. Del análisis de la historia de los conflictos, se ha podido deducir la sistemática repetición, en todas las épocas, con todas las armas y en todos los medios, de circunstancias que han sido causal de victoria. Tales factores, a los que se dado en llamar principios :, están en cierta manera reflejados en el refranero popular con frases tales como: El que pega primero, pega dos veces , u Hombre prevenido vale por dos , donde con lenguaje poco ortodoxo se reflejan respectivamente los principios de iniciativa e información . Otros principios son: la moral y ética , la ofensiva , la superioridad en el momento y lugar elegidos . Pues bien, las FFAA que en todos los tiempos lograron la victoria son y fueron las que supieron adecuar armas, hombres e ideas a los principios de la guerra . Esa adecuación es lo que conforma una doctrina de guerra . Según el diccionario la doctrina es el conjunto de opiniones, enseñanzas, dogmas y principios que hacen a una concepción religiosa o filosófica. Para el creyente, musulmán, judío o cristiano, el cuerpo doctrinario viene de muy lejos y ha sido decantado por los siglos, es el verbo mismo de Dios. Para el militar, la doctrina ni es permanente ni es sagrada ni es absoluta. Por el contrario, antes que un acto de fe es un proceso deductivo e inductivo, que para ser válido no debe reposar en la inmutabilidad de lo eterno sino en el acompasamiento de los factores que caracterizan a una sociedad en su contexto social, moral y económico determinando su estrategia, su táctica y su logística. Por eso las doctrinas militares no son transferibles. El ejército suizo tiene una doctrina de combate directamente derivada de su conformación neutralista, tanto como de las características montañosas de su territorio y del alto grado de cultura de sus habitantes. Para el ejército libio que opera en grandes llanuras desérticas con 40 grados de temperatura, habrá por supuesto otra doctrina. Los libios no pueden usar la abrigada ropa de los suizos ni necesitan anticongelantes para el freno amortiguador de retroceso de sus cañones. Tampoco tienen que parapetarse al estilo suizo. Por el contrario, pensarán en operaciones de intensa movilidad aprovechando la profundidad territorial. La guerra relámpago es para Israel una imposición de la geografía y de la política internacional. La doctrina de sus FFAA, basada en tal escenario, con una población traumatizada por una historia trágica y cercana, no será de recibo en otras áreas ni para otros ejércitos. En síntesis y como dijimos antes, señalar el objetivo nacional, es hacer la opción nacional. Y en las democracias la opción la hace el pueblo en las urnas. De ese objetivo nacional nace una doctrina nacional, de la que los comandantes de aire, mar y tierra deducirán las doctrinas de cada arma, en consonancia y armonía con la doctrina madre. Cuando no fue así, -por ejemplo en el gobierno de facto-, el objetivo pasó a ser la seguridad , la política apostó a la dependencia, la logística al despilfarro y la doctrina toda de las FFAA a la represión.
Vamos ahora al Medio Oriente. Concretamente a Irak. Había estallado la Primera Guerra y lo que hoy se conoce como Oriente Medio pertenecía al
imperio turco. En La Meca gobernaba Hussein El Viejo , a quien los ingleses habían prometido una gran patria árabe si levantaba a los beduinos contra los turcos. Pero también estaba su rival Ibn Saud. Hussein tenía dos hijos, Abdullah y Faysal. Este último era compañero de correrías de Lawrence de Arabia. Al terminar la guerra, Ibn Saud desplazó a Hussein, y el desértico territorio pasó a llamarse Saudi Arabia. Para Abdullah el Foreign Office creó el emirato de Transjordania, dotándolo de una gran fuerza de blindados, cuyo comandante será un coronel inglés. John Glubb Pashá, quien en los hechos será el poder real. Para Faysal estaba Siria. Pero cuando éste trató de sentarse en el trono de Damasco, fue expulsado por las tropas francesas que lo habían convertido en un protectorado galo. Es ahí, cuando el novel Estado Bolchevique saca a luz un tratado secreto firmado en 1916 por el zar, Inglaterra y Francia, por el cual, en vez de una patria árabe, el Oriente Medio, donde había abundante petróleo, sería repartido en zonas de ocupación, por parte de las tres potencias al fin de la guerra. Concomitantemente promete a los judíos un Hogar Nacional. La noticia de la traición corrió como reguero de pólvora y toda la Mesopotamia se levantó en medio de incontenibles tumultos. A inspiración de Winston Churchill se inventó un reino para Faysal, Irak, con una zona kurda al norte, una sunnita al centro y una chiíta al sur. Pero tenía una debilidad congénita. Los ingleses le habían amputado el extremo meridional, una dependencia de Basra en tiempo de los turcos, creando el emirato de Kuwait. Irak pasó a ser una suerte de Bolivia árabe, y desde el primer día de su existencia bregó por una salida amplia al mar a través de la reunificación con su ex provincia. El nuevo Estado tuvo una peripecia agitada. El rey Faysal fue ejecutado por el general Karim Kassem, quien a su vez lo fue por su colega Abu Bakr. Este último abandonó la presidencia a favor de un emergente Saddam Hussein, presidente del partido Baas o del resurgimiento. El ayatollah Ruhollah Jomeini tuvo la ocurrencia de mudarse a Bagdad y desde allí lanzar sus dardos contra el sha de Persia Reza Pahlevi, quien había adquirido en los EEUU un gigantesco arsenal militar de aire, mar y tierra.
El Sha amenazó a Saddam con azuzar el nacionalismo de los kurdos en el norte y de los chiitas del sur, provocando el desmembramiento de Irak.
Saddam expulsó entonces al ayatollah, quien le arrojó el anatema: Eres satánico y tres veces maldito . En 1979 el Sha es derrocado e Irán cae en manos del ayatollah, quien en pleno delirio fundamentalista, declara que Europa y los EEUU forman el eje del mal . Pasando a la acción, reduce la extracción de petróleo a los mínimos niveles y los europeos, sometidos a uno de los inviernos mas crudos del siglo, mientras tiritan piensan como acabar con el fanático anciano barbado. Para eso estaba el joven Saddam Hssein con los mismos deseos, porque la flota iraní bloqueaba la boca del canal de Shat el Arab, la yugular de Irak. Europa y los EEUU se asociaron y financiaron con largueza al líder irakí. De tal modo, a partir de Setiembre de 1980, Saddam Hussein hizo la guerra a los iraníes durante 8 años y a un costo de 80.000 millones de dólares y medio millón de muertos. Simultáneamente, la URSS ensayaba en el cercano Afganistán su propio experimento imperial de factura marxista enviando 100.000 hombres para sostener a su aliado Karmal. Ambos conflictos finalizaron casi al mismo tiempo. Pero con una peculariedad. La CIA que había financiado a un rico saudita de nombre Osama Bin Laden, creía haber logrado la victoria mas luminosa de la guerra fría con la retirada del ejército rojo por obra de los mujaidines, los guerreros de Alá. Se había equivocado una vez más. Los hechos posteriores mostrarían que había engendrado un monstruo.
Finalizado el conflicto, Saddam reclamó que el barril trepara por encima de los 14 dólares para poder pagar las deudas de guerra.
Para ello era menester que los vecinos del golfo se atuvieran a las cuotas fijadas por la OPEP. No obtuvo respuesta, y el 2 de agosto los tanques irakíes ocupaban Kuwait. El precio del barril trepó, y los países con yacimientos pero con grandes deudas acumularon astronómicos beneficios.
Pero ya era tarde. Las NNUU, a instancias de EEUU ordenaron a Irak que abandonara Kuwait. Saddam no obedeció y el 16 de Enero de 1991, comenzaba una nueva guerra, militar y mediática donde con armas inteligentes, por aire, mar y tierra fue puesto en retirada el ejército irakí en menos de 100 horas. La coalición victoriosa estaba obviamente dirigida por los EEUU, quienes por otra parte aportaron el 90% del material y tropas. Los así llamados aliados, formaban una congregación extraña. Estaban por un lado los europeos; Gran Bretaña, Francia, Italia, Holanda, Bélgica, Portugal, Polonia, República Checa, Rusia, Grecia, Alemania y Noruega. De la que solo las dos primeras actuarían activamente. Estaban los países musulmanes: Arabia Saudita, Egipto, Siria, Marruecos, Turkía, Bangla Desh, Senegal, Nigeria, Pakistán. Estaban los integrantes del Commonwealth: Australia y Nueva Zelandia. Estaban los asiáticos, Filipinas y Corea del Sur y por último los americanos: Canadá por el Norte y por el Sur, Menem que en pleno período de relaciones carnales había mandado una fragata al golfo. Saddam, no obstante no fue removido por el presidente Bush padre, quien temiendo las consecuencias de un estallido de los nacionalismos lo dejó en el cargo. Pero Irak fue dividido en tres zonas de acuerdo a las etnias, autorizándose a Saddam a desplazarse sólo por el centro, que es sunnita. Al mismo tiempo se le impuso un embargo petrolero que sumió al país en la ruina.
Un decenio después, Saddam demonizado por Bush hijo, y so pretexto de destruirle inexistentes armas de exterminio masivo recibe una nueva intervención. Con desprecio imperial las fuerzas de EEUU ocuparon Irak, con las complicidades de Gran Bretaña, del otrora laborista Tony Bair y de un patético Aznar que en el papel de faldero de Bush se dio el lujo de desoír el masivo clamor español contra la intervención. Lo pagó caro, como sabemos. Lo están pagando caro los norteamericanos, a pesar de haber afirmado su presidente que el conflicto estaba finalizado y ganado.
Lo están pagando caro los países ex comunista que se sumaron a lo que creían una fácil cruzada.
Y así es como, y volviendo al comienzo de este ensayo y recordando lo que era una doctrina, comprobamos como los norteamericanos se dejaron seducir por el Secretario de defensa Rumsfeld, quien proclamó que los EEUU, potencia única debían readecuar sus pesadas fuerzas militares, concebidas para la guerra fría en ágiles grupos de combate capaces de llevar, cual caballeros templarios la cruz y la espada, y destruir el imperio del mal donde fuere y cuando fuere.
El plan Rumsfeld comprendía FFAA mas integradas, borrando las clásicas fronteras entre la aviación, el ejército y la marina, mediante el empleo de contingentes poco numerosos pero con la última palabra en tecnología militar y un gran capacidad de traslado masivo a cualquier región del globo donde hubieran focos de terroristas. Estando sobre entendido que quien se opusiera a los EEUU sería irremisiblemente considerado enemigo de la paz y la democracia. Y es dogma que los únicos enemigos de los EEUU son los terroristas. Para interpretar el dogma están los hombres del pentágono y de la CIA, quienes mantienen el índex al día para uso del señor Presidente. Cuando parecía que todo iba bien, y la campaña de Afganistán era la prueba del nueve del proyecto Rumsfeld, inopinadamente salieron a la luz pública la hilera de ataúdes y los prisioneros encapuchados de Irak. La supuesta doctrina se desplomó. Y se desplomó porque una doctrina que no toma en cuenta el factor moral es una doctrina equivocada que para peor y basada en la soberbia, hizo olvidar los dos argumentos centrales que emplearon todos los ejércitos pobres que antes y ahora van sacándose de arriba los colonialismos reales o encubiertos. Uno. Que el militar del pueblo pobre en revolución es como el pez en el agua. Dos. Que los países carenciados pueden volverle intolerable la vida a sus ocupantes, porque, aunque fáciles de engullir se vuelven imposibles de tragar.
A la vista está que la CIA se equivocó. El Pentágono se equivocó. El pueblo de los EEUU se equivocó cuando reeligió a Bush.
Y se equivocaron los shiitas asociados a los militares de los EEUU, cuando para agravar lo que ya estaba mal ahorcaron a Saddam Hussein.
Para terminar, y como un ejercicio intelectual invito a los lectores a comparar los parámetros del pensamiento militar arriba enunciados, con estas realidades del medio oriente y comprobar como bíblicamente El señor ciega a los que quiere perder , Aunque se apelliden Bush y vayan a la iglesia bautista todos los domingos.

(*) Contra almirante (Retirado). Uruguay