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Primer juicio por vuelos de la CIA

Feb 19 2007

Por Sabina Zaccaro y Miren Gutiérrez*

ROMA, feb (IPS) – Al parecer, el clérigo musulmán egipcio Abu Omar nunca supo que era investigado en Italia, y por eso ni siquiera se dio cuenta cuando la unidad especial de inteligencia de ese país, Digos, dejó de seguir sus pasos.

Pero el jefe de la oficina en Milán de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, Robert Seldon Lady, sí estaba al tanto de que Digos había suspendido su investigación, y eso facilitó el secuestro del religioso.

Al menos, eso es lo que el ex jefe del Servicio de Seguridad e Inteligencia Militar Italiano (SISMI) Nicolò Pollari dice ahora, en un intento de distanciarse del secuestro.

Nasr Mustafa Osama Hassan, conocido en Italia como Abu Omar, imán de Milán, fue liberado el domingo pasado, cuatro años después de su desaparición en febrero de 2003.

«Un tribunal estatal de seguridad egipcio concluyó que su detención en Egipto era infundada», dijo su abogado Montasser al-Zayat a la prensa en El Cairo.

El clérigo egipcio fue uno de los objetivos de las «entregas extraordinarias», las operaciones de la CIA en la que sospechosos de terrorismo son llevados en forma clandestina a terceros países para ser interrogados.

La jueza italiana Caterina Interlandi ordenó este viernes que 26 estadounidenses, la mayoría de ellos sospechosos de ser agentes de la CIA, y cinco ciudadanos italianos sean llevados a juicio por el secuestro de Abu Omar, entre ellos Pollari y Lady. El inicio del proceso fue fijado para el 8 de junio.

Se tratará del primer juicio a la agencia estadounidense por su práctica de secuestros y vuelos clandestinos. Abu Omar, quien era miembro del grupo musulmán Jama’a al-Islamiya, había abandonado Egipto a los inicios de los años 90 para escapar de la represión de los islamistas.

En 1997, se le concedió asilo político en Italia, donde recibió un pasaporte de refugiado. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, comenzó a ser vigilado por la policía milanesa, que sospechaba podría estar vinculado al terrorismo internacional.

Abu Omar desapareció cuando se dirigía a una mezquita en Milán, justo antes de las oraciones del mediodía. En principio, el caso fue denunciado como una desaparición, pero luego se conocieron más detalles de lo ocurrido. Un testigo aseguró haber visto cuando dos hombres lo interceptaron en la acera y lo introdujeron a la fuerza en una furgoneta.

Documentos de las investigaciones preliminares de un tribunal en Milán señalan que el clérigo fue liberado temporalmente y pudo hacer una llamada a su casa en abril de 2004.

Abu Omar denunció haber sido trasladado a una base militar estadounidense ubicada a cinco horas de automóvil de Milán, y luego llevado en avión a Egipto, donde, señaló, fue torturado durante un interrogatorio. Allí sufrió daños permanentes en un oído.

Sus llamadas telefónicas fueron grabadas por los servicios secretos italianos, y transcritos en documentos de un tribunal. Estos textos no dejan en claro qué agencia fue responsable de las grabaciones, aunque aseguran que estas fueron permitidas por «el magistrado competente».

Aún no está claro exactamente cuándo fue liberado temporalmente de su prisión en Egipto. Las transcripciones revelan, sin embargo, que durante su liberación llamó a su esposa Ghali Nabila, y al imán Elbadry Mohammed Reda en Milán.

«Me atormentaron con preguntas sobre muchas cosas. Fui liberado por razones de salud. Tengo un tipo de parálisis. Hasta hoy no puedo caminar más de 200 metros. Siempre estoy sentado. Tuve incontinencia, sufrí de un problema en el hígado, con una alta presión sanguínea. Por tanto, me dejaron ir por una cuestión de salud», le dijo Abu Omar al imán, según los documentos.

La investigación, una de varias en marcha sobre las «entregas extraordinarias» en Europa, trata de determinar si agentes estadounidenses violaron leyes locales para detener sospechosos de terrorismo en suelo italiano y si los sometieron a torturas. También intenta clarificar quién exactamente en las agencias de seguridad italianas cooperó con la CIA.

Este último aspecto de la investigación ha creado especial polémica.

Una postura es que si los agentes de Digos estuvieron siguiendo a Abu Omar, hubieran intervenido cuando fue secuestrado. «Eso pudo haber derivado en un tiroteo», dijo Titta Madia, abogada de Pollari. «Lady quería asegurarse de que Abu Omar no estaba siendo seguido» para secuestrarlo con facilidad.

Lo que Madia intenta establecer ahora es que, para secuestrar a Abu Omar, la CIA debió actuar en coordinación con alguien de alto rango en Digos, y que el SISMI, que Pollari presidió, no tuvo nada que ver con lo ocurrido.

Pero esto deja a muchos preguntándose qué clase de servicios de inteligencia podrían ignorar una operación tan grande.

Armando Spataro, el fiscal público de Milán a cargo del caso, fue capaz de reconstruir el curso de los hechos en torno al secuestro, gracias a que los espías de la CIA usaron teléfonos celulares y tarjetas de crédito, alquilaron automóviles y dejaron sus nombres registrados en hoteles.

Spataro concluyó que los agentes estadounidenses raptaron al clérigo con la ayuda de colegas italianos.

Sin embargo, es difícil que los agentes estadounidenses implicados vuelvan a pisar suelo italiano, ya que se encuentran seguros en su país. A pesar de que fueron incluidos en una lista europea de «buscados», los pedidos de extradición han fracasado hasta ahora, y expertos legales consideran improbable que se logre su detención.

Otros podrían unirse a esta acción legal. En una entrevista el lunes con una agencia de noticias local, Abu Omar dijo que podría demandar al gobierno del ex primer ministro Silvio Berlusconi, quien entonces negó todo conocimiento del operativo de la CIA.

Pollari asegura que se opone a las entregas extraordinarias, y que se ha negado a colaborar con la agencia estadounidense.

«Pollari no quiso cooperar porque lo consideraba un acto ilegal. Si Pollari dijo que no, es imposible que el SISMI cooperara con la entrega de Abu Omar. Esto incluso creó una crisis entre Estados Unidos e Italia. Hubo más de un momento de fricción entre ambos», dijo a IPS su abogada, Madia.

El 29 de enero, el ex jefe del SISMI le pidió a la justicia de Milán que no lo incluyera en la acusación, y señalo que no podría defenderse en el tribunal sin revelar importantes secretos del Estado. Pollari se declaró un «chivo expiatorio» y dijo que tanto Berlusconi, como el actual primer ministro, Romano Prodi, debían testificar en la corte.

Pero ni Prodi ni Berlusconi serán llamados a testificar, confirmó la justicia la semana pasada

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, admitió el año pasado que la CIA trasladó a sospechosos de terrorismo a diversos sitios en el exterior, aunque no reveló cuáles. También negó el empleo de la tortura o la entrega de los prisioneros a países que la practican.

La embajada estadounidense en Roma declinó hacer comentarios.

Las entregas extraordinarias habrían recibido colaboración de Egipto, Jordania y Pakistán, todos países duramente criticados por su historial en materia de derechos humanos.

Se desconoce el número exacto de detenidos secuestrados clandestinamente por la CIA y llevados a terceros países. En noviembre de 2006, Amnistía Internacional calculó que eran entre 100 y 150.

* Miren Gutiérrez es editora jefa de IPS.