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IRAQ: Más desesperanzados y enemigos de EEUU

Mar 20 2007

Por Jim Lobe

WASHINGTON, mar (IPS) – Cuatro años después de verse invadidos por Estados Unidos, los iraquíes se muestran más pesimistas sobre su futuro y más enemigos de sus supuestos libertadores, afirma una encuesta difundida este lunes por BBC, ABC News, USA Today y la cadena alemana de televisión ARD.

El sondeo, que abarcó a unas 2.200 personas en todo Iraq, fue patrocinado por las televisoras ARD, de Alemania, BBC, de Gran Bretaña, y ABC News, de Estados Unidos, así como por el diario de mayor difusión en este país, USA Today, y realizado por la consultora D3 Systems, con sede en el oriental estado estadounidense de Virginia. Todos los encuestadores fueron iraquíes.

La seguridad es por lejos la preocupación más importante de los iraquíes, particularmente en comparación con los resultados de sondeos similares efectuados en 2004 y 2005.

Casi dos de cada tres iraquíes dijeron estar preocupados «en gran medida» de que ellos o alguien de sus familias pudiera convertirse en víctima de la violencia que asuela el país, y casi la mitad (47 por ciento) declararon tener un amigo personal o un familiar cercano fuera de sus hogares, que resultaron físicamente dañados por algún ataque.

Cuarenta por ciento de los encuestaron culparon de la mayor parte de la violencia a Estados Unidos o a las fuerzas de la coalición que encabeza (31 por ciento), o al presidente de este país, George W. Bush (nueve por ciento). Por contraste, 18 por ciento responsabilizaron a la red terrorista Al Qaeda, del saudita Osama bin Laden, o a combatientes islámicos extranjeros, 19 por ciento a milicias sunitas o chiitas o a conflictos sectarios, y siete por ciento a Irán.

Setenta y ocho por ciento de los consultados dijeron oponerse a la presencia de Estados Unidos y de las fuerzas de la coalición ocupante. Esa oposición se desglosa en 32 por ciento para quienes se manifestaron opuestos «en cierta medida» y en 46 por ciento «firmemente» contrarios.

En una encuesta realizada por la BBC a fines de 2005 la proporción de quienes rechazaban la ocupación era de 65 por ciento, y en otra de 2004 fue de 51 por ciento.

Además, casi seis de cada 10 consultados (59 por ciento) creen que ahora Estados Unidos «controla» los acontecimientos en Iraq, comparados con apenas 24 por ciento en 2005, año durante el cual se llevaron a cabo dos elecciones.

Por contraste, la proporción de quienes dicen creer que es el gobierno iraquí el que tiene el control cayó de 44 por ciento hace dos años a 34 por ciento hoy.

El estudio, realizado mediante entrevistas cara a cara entre el 25 de febrero y el 5 de marzo, también registra un aumento drástico de quienes consideran aceptables los ataques a las fuerzas de la coalición: eran apenas 17 por ciento en 2004 y constituyen 51 por ciento ahora.

Esta porción, sin embargo, es ligeramente menor al 60 por ciento que había asumido ese punto de vista en un sondeo difundido en septiembre por el Programa sobre Actitudes Políticas Internacionales (PIPA, por sus siglas en inglés) de la estadounidense Universidad de Maryland.

Pero apenas 12 por ciento opinaron que los ataques contra fuerzas del gobierno iraquí podían ser considerados aceptables, mientras 88 por ciento los consideró inaceptables.

Como en el estudio del PIPA, la encuesta encontró importantes diferencias entre los propios iraquíes, según sus identidades religiosas o étnicas.

Los kurdos, que constituyen entre 15 y 20 por ciento de la población nacional, fueron los menos pesimistas y antiestadounidenses de todos los grupos. Mientras, los árabes sunitas, que representan alrededor de 20 por ciento de la población, se mostraron como los más pesimistas y antiestadounidenses. Y los chiitas, que son aproximadamente 60 por ciento de los iraquíes, manifestaron una posición intermedia.

«Los puntos de vista iraquíes parecen seguir una tendencia generalmente negativa», dijo Stephen Weber, quien ayudó a diseñar la encuesta del PIPA realizada en septiembre. «Las diferencias entre grupos sectarios continúan siendo muy pronunciadas», evaluó, haciendo énfasis en las respuestas sobre si la coalición liderada por Estados Unidos estaba o no equivocada cuando invadió Iraq el 20 de marzo de 2003.

Mientras casi cuatro de cada cinco consultados chiitas la creían justa, solamente dos por ciento de los sunitas estuvieron de acuerdo, y 78 por ciento contestaron que estaba «absolutamente equivocada».

Durante el derrocado régimen de Saddam Hussein (1979-2003), la minoría sunita tuvo una presencia predominante en el aparato del Estado y la economía, en desmedro de la mayoría chiita y de los kurdos sojuzgados en el norte.

La encuesta confirmó que los ciudadanos de Bagdad y la centro-occidental provincia de Al Anbar –principales objetivos de unos 30.000 efectivos militares que está despachando Bush para que se sumen a los 140.000 ya desplegados en Iraq– son quienes se sienten más inseguros de todos los iraquíes.

Alrededor de 80 por ciento de los consultados en la capital y la región central describieron la situación como «bastante mala» o «muy mala». Esto representa el doble del porcentaje registrado en otras regiones.

En las últimas dos semanas, altos funcionarios civiles y militares de Estados Unidos, incluyendo al propio Bush, alegaron que la mayor presencia militar redujo la violencia en Bagdad, en particular, aunque también advirtieron que insumiría por lo menos seis meses más evaluar su impacto.

«Llevará más tiempo que la nueva estrategia tenga efecto», dijo Bush este lunes, en un discurso conmemorativo del cuarto aniversario de la invasión. «Y habrá días buenos y malos por delante, a medida que se desarrolle el plan de seguridad», agregó, pidiendo al público y al Congreso legislativo paciencia para evaluar la estrategia contrainsurgente de Washington.

El último sondeo no es completamente negativo respecto de los esfuerzos de Estados Unidos en Iraq, aunque 69 por ciento dijeron creer que la presencia de esas tropas había empeorado la seguridad y 82 por ciento afirmaron no tener mucha confianza (30 por ciento) o ninguna en absoluto (52 por ciento) en las fuerzas de ocupación estadounidenses y británicas.

Sin embargo, apenas 35 por ciento dijeron querer que las fuerzas estadounidenses «se vayan ahora» (lo que supone un aumento en relación al 26 por ciento registrado en 2005), mientras 38 por ciento opinaron que éstas deberían «quedarse hasta que se restablezca la seguridad», y 11 por ciento que deberían «quedarse hasta que las fuerzas de seguridad iraquíes puedan operar de modo independiente».

Bush también podría consolarse con una mayoría de 57 por ciento que no creen que Iraq viva una «guerra civil». De ellos, 46 por ciento consideran que es «en cierto modo improbable» que se trate de una guerra civil y 11 por ciento que es «muy improbable».

Además, 47 por ciento de los consultados –igual proporción que en 2005– dijeron creer aún que la invasión estadounidense fue positiva.

Cuarenta y tres por ciento de los iraquíes dijeron preferir un gobierno democrático a uno encabezado por «un líder fuerte» (34 por ciento) o un «Estado islámico» (22 por ciento).

No obstante, incluso este aspecto mostró una marcada caída del optimismo en relación a 2005, cuando 57 por ciento de los encuestados habían elegido la democracia. Cincuenta y tres por ciento expresaron la convicción de que en cinco años Iraq tendrá un gobierno democrático.

Sin embargo, el abrumador mensaje de la encuesta esde creciente insatisfacción y pesimismo. Apenas 39 por ciento de los consultados –comparados con 71 por ciento en 2005– opinaron que las cosas estaban yendo relativamente bien en sus vidas.

Cincuenta y ocho por ciento afirmaron que sus vidas eran o iguales (22 por ciento) o peores (36 por ciento) que antes de la invasión, y dos tercios dijeron que las cosas iban peor para el país (comparado con 53 por ciento en 2005).

Cuarenta por ciento de los consultados piensan que el país estará económicamente mejor de aquí a un año, lo que representa una fuerte caída en relación a 69 por ciento que creían lo mismo en 2005.

La encuesta halló una abrumadora insatisfacción con la provisión de servicios básicos. Siete de cada 10 consultados calificaron mal la atención médica y el acceso a agua limpia. Ocho de cada 10 tildaron de negativa la situación del empleo y el suministro de combustible para cocinar o para vehículos en ese país petrolero.

Y nueve de cada 10 catalogaron de malo el servicio de electricidad. También fueron mayoritarios los que no expresaron esperanza de que la situación en cada rubro mejore en el próximo año