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LOS HOMBRES NO SERAN LIBRES HASTA QUE LAS MUJERES TAMBIEN LO SEAN

Mar 15 2007

Por Kumi Naidoo (*)

JOHANNESBURGO, Mar (IPS) El 24 de febrero pasado mi hija de 14 años y yo participamos en una manifestación por la paz que tuvo lugar en Glasgow, Escocia, organizada por una amplia coalición de iglesias, sindicatos, ONG’s y movimientos sociales. El propósito fue protestar por la carnicería humana que se está cometiendo en Iraq y contra el potenciamiento del Trident, la instalación de misiles nucleares británicos con base en Escocia. En su discurso, el líder del Consejo de Iglesias de Escocia propuso una simple pregunta: “¿Qué legitimidad tienen los gobiernos que están suscitando la mayor de las preocupaciones respecto al desarrollo de la energía nuclear en Irán, si ellos mismos están prosiguiendo descaradamente el desarrollo de su inmenso arsenal nuclear?”

Otros participantes se preguntaron por qué se invierten miles de millones de dólares en armas nucleares y otros tipos de armamento, mientras sólo se ofrecen pequeñas sumas para la lucha contra la pobreza y la desigualdad en el mundo. Entre estandartes y banderas, me conmovieron dos mujeres de setenta y pico de años que llevaban un cartel en el que se leía: No habrá paz sin igualdad entre hombres y mujeres.

La enorme participación de mujeres, jóvenes y ancianas, fue uno de los aspectos más significativos de la manifestación. Fue un multitudinario recordatorio del hecho de estar a las puertas del que quizás es el día más importante entre las conmemoraciones mundiales, el Día Internacional de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo.

Un amigo mío, activista de la causa feminista, dijo una vez: “Ya que los hombres han gobernado el mundo por tanto tiempo, y lo que nos han traído fundamentalmente han sido guerras, conflictos e injusticias, ¿por qué no darle una oportunidad a las mujeres? Seguro que no lo harán peor que ellos.» En la época que hizo el comentario, mi amigo era un joven de veinte y tantos años y un hombre feminista era algo raro. Pero pasados unos veinte años, creo que hoy no lo es menos. Tal escaso activismo de parte de los hombres resulta más que desafortunado, es un freno a la igualdad de géneros.

Como todos los retos sociales, la batalla en pos de la igualdad debe ser compartida equitativamente por hombres y mujeres. Yo y todos los hombres tendremos que decidir si somos parte del problema o de la solución. Pero es claro que el liderazgo de las mujeres en dicha batalla debe ser reconocido en todo momento. Del mismo modo que es imposible para alguien que no ha sufrido el racismo comprender el alcance de la opresión racial en su totalidad, aunque haya hombres que apoyen la batalla por la igualdad de géneros, ellos nunca podrán tener una comprensión total de la injusticia a la que está sometido el género femenino. Tanto para los hombres como para las mujeres es de capital importancia reconocer que todos somos el resultado de una intensa socialización de géneros. Sólo después de aceptar este verdad. puede resultar claro que nosotros, los hombres, hemos sido socializados en un mundo predominantemente sexista. En consecuencia, a los hombres les puede llevar una vida entera comprender las consecuencias de la desigualdad de géneros, para no hablar de lo que les costaría enfrentarlas.

La igualdad de géneros es esencial para encarar los retos que enfrenta la humanidad. Por esta razón, el Llamamiento Mundial a la Acción Contra la Pobreza (GCAP, www. whiteband.org) vincula en manera directa la pobreza a la igualdad de géneros. Miembros de la rama feminista de GCAP se reunieron en Nairobi antes del último Foro Social Mundial para establecer una estrategia para la movilización de las organizaciones que integran el GCAP durante el 2007. La primera movilización tendrá lugar el 8 de marzo, tendrá un alcance global e incluirá demandas nacionales y regionales específicas con el objeto de presionar a los gobiernos nacionales y locales.

Mi madre, que falleció cuando yo tenía 15 años de edad, solía decir que es más importante arriesgar aunque fracases que no arriesgar nada. En su breve vida, me enseñó que la igualdad entre hombres y mujeres es el gran reto para todos los que creen en un mundo justo. Durante la lucha contra el apartheid nos dimos cuenta de que la gente blanca no puede ser libre mientras no lo es también lla gente negra. Del mismo modo, los hombres no serán libres hasta que las mujeres puedan disfrutar de la plena igualdad de derechos. (FIN/ COPYRIGHT IPS)

(*) Kumi Naidoo, Secretario General de CIVICUS, la Alianza Mundial para la Participación Ciudadana ( http://www.civicus.org).