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DAR VOZ A LOS CAMPESINOS EN EL DIALOGO SOBRE POLITICAS DEL MERCOSUR

Jun 6 2007

Por Lennart Båge (*)

ROMA, May ¿Qué relación existe entre el MERCOSUR, el cuarto bloque comercial más grande del mundo, y la difícil situación por la que atraviesa la población rural pobre, es decir, los pequeños agricultores, los trabajadores sin tierra, los pastores, los pescadores y los pueblos indígenas?

Una relación fundamental.

El desarrollo económico y los avances tecnológicos están haciendo del mundo un lugar cada vez más próspero para muchas personas. Pero en los países en desarrollo millones de pobres corren el riesgo de quedar relegados y aún más marginados.

La población rural pobre no consigue salir de su situación de pobreza porque carece de activos básicos, como el acceso a los mercados y la información, y del poder político que necesita para defender sus propios intereses y aprovechar las oportunidades que se le presentan.

La agricultura es uno de los sectores económicos más importantes en la mayoría de los países del MERCOSUR y proporciona ingresos y empleo a millones de agricultores y ganaderos. A pesar de ello, muchas de las personas más pobres y vulnerables en el ámbito rural no se están beneficiando de las oportunidades que ofrece el mercado mundial.

La erosión de los suelos, los daños sufridos por las cuencas hidrográficas, la falta de acceso a los mercados y la desigual distribución de la tierra son sólo algunas de las limitaciones que están socavando los medios de vida y la salud de la población rural pobre. Las políticas de desarrollo rural deben institucionalizarse en la agenda del MERCOSUR para no dejar de lado a los más pobres del medio rural y para poder así erradicar la pobreza y el hambre en el Cono Sur.

Los jefes de estado de los países del MERCOSUR reconocieron esta situación en la cumbre que se celebró en Córdoba (Argentina) en julio de 2006, donde prometieron colaborar, con el fin de reducir la pobreza, impulsar el comercio y crear empleo bajo el emblema del MERCOSUR.

Esta semana numerosos representantes de organizaciones campesinas, pequeñas cooperativas e instituciones financieras rurales se encuentran en Asunción, la capital paraguaya, para asistir a la Reunión Especializada de Agricultura Familiar (REAF) organizada por el MERCOSUR. En ese foro contribuirán a los debates sobre las prioridades y la orientación futura del MERCOSUR aportando sus ideas y puntos de vista acerca de la vida y los medios de subsistencia de la población rural pobre.

Es importante que los ministros, los funcionarios responsables de las políticas comerciales, los líderes empresariales, los representantes de las ONG y los demás participantes tengan en cuenta esas ideas a la hora de adoptar sus decisiones.

En los casi 30 años que lleva trabajando con la población rural y sus organizaciones, el FIDA ha aprendido que, para dar a las personas la oportunidad de salir de la pobreza, debemos hacer que tengan acceso a los conocimientos técnicos necesarios y estén debidamente organizadas para poder aprovechar las oportunidades económicas que se presenten.
También deben tener la capacidad de negociar e influir en las políticas y en las decisiones que determinan sus vidas.

Al dar una especial relevancia a la dimensión social del MERCOSUR, el encuentro de Asunción refuerza la larga y provechosa colaboración entre el FIDA y los países miembros de este mercado común. Desde el año 2000, el FIDA trabaja también en el ámbito subregional apoyando un programa destinado a crear y afianzar un espacio de diálogo sobre políticas de desarrollo rural dentro del MERCOSUR. El objetivo es garantizar que la integración regional también beneficie a los campesinos pobres. Es fundamental conseguir que la población rural pobre haga valer sus opiniones en ese proceso y, sobre todo, que participe en la elaboración y aplicación de las normas y reglamentaciones que influyen en sus condiciones de vida y en su acceso a los mercados ya existentes o de nueva creación.

Solamente en los cuatro países fundadores del MERCOSUR el FIDA ha invertido casi 300 millones de dólares en programas de desarrollo rural y agrícola. En Argentina hemos contribuido a aumentar la productividad de los pequeños agricultores de las provincias más pobres del país y a diversificar sus fuentes de ingresos, ampliando el acceso a servicios financieros, asistencia técnica y capacitación. En Brasil, nuestra atención se centra en el nordeste semiárido donde, gracias a las iniciativas financiadas por el FIDA, se ofrece apoyo técnico y financiero esencial a los campesinos más pobres. El FIDA también presta su apoyo al proceso de reforma agraria brasileño, proporcionando servicios técnicos y financieros básicos a las comunidades de campesinos de reciente creación. En Paraguay apoyamos los esfuerzos del gobierno para combatir la pobreza en la cuenca del río Paraná, prestando asistencia a las cooperativas de campesinos para que diversifiquen su producción y dejen de depender, como hasta ahora, de la industria algodonera nacional fuertemente subvencionada. Y, en Uruguay, estamos colaborando con el gobierno para promover las denominadas ?mesas de desarrollo rural?, foros que permiten a la población rural pobre y a sus organizaciones intervenir directamente en el establecimiento de las prioridades relativas a su territorio.
Los gobiernos nacionales y las administraciones locales, los participantes en los proyectos y otros donantes y asociados han aportado casi 500 millones de dólares a estas iniciativas.

Es preciso que las estrategias de desarrollo rural y reducción de la pobreza formen parte en todo momento de la agenda de desarrollo del Cono Sur. De ello va a depender el éxito futuro del MERCOSUR. Y para ello habrá que velar por que los campesinos pobres sean capaces de influir en las políticas y en la aplicación de las mismas. La participación de sus representantes en el encuentro de Asunción ayudará a fortalecer y cristalizar la función del MERCOSUR como catalizador fundamental de la integración económica, social y política de Sudamérica y como vínculo de unión con la población rural pobre. El FIDA se enorgullece de apoyarlo en esa tarea. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Lennart Båge, Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).