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Grupo de los Ocho: Los cinco del Sur quieren cambiar el clima

Jun 18 2007

Por Ravi Kanth Devarakonda (*)
Bitacora

Las cinco grandes naciones en desarrollo formularán este viernes una contrapropuesta al ambiguo plan contra el recalentamiento planetario adoptado por la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) países más poderosos del mundo.

Fuentes del denominado Grupo de los Cinco (G-5, integrado por China, India, Brasil, Sudáfrica y México) indicaron que el bloque propondrá en la cumbre en Heiligendamm, Alemania, una reducción de emisiones de gases invernadero diferenciada según el grado de desarrollo de los países.

También reclamarán acceso irrestricto a tecnologías de eficiencia energética sin que medie el pago de regalías onerosas a la propiedad intelectual, con la finalidad de que los países del Sur en desarrollo recorten las emisiones causantes del recalentamiento del planeta sin socavar su avance económico.

Para contrarrestar la propuesta estadounidense, que les exige a China e India, las potencias del Asia en desarrollo, recortes sustanciales en sus emisiones, el G-5 formuló una agenda en materia de cambio climático que le permitirá seguir en la senda del crecimiento atacando, al mismo tiempo, el fenómeno.

Los líderes del G-5 se reunieron este jueves en Berlín para dar las puntadas finales a una declaración que reclama a los países ricos ayudar a las naciones en desarrollo en materia de biocombustibles, comercio, propiedad intelectual, investigación y reducción de la pobreza.

Ese mismo día, el G-8 alcanzó un acuerdo considerado vago por expertos en cambio climático, según el cual las emisiones deben dejar de elevarse y, luego, recortarse sustancialmente.

A pesar de la oposición del presidente estadounidense George W. Bush a recortar las emisiones 50 por ciento para 2050, los jefes de gobierno del G-8 alcanzaron un consenso tentativo que incluye la inclusión de las futuras negociaciones en la materia en los marcos establecidos dentro del sistema de las Naciones Unidas.

De todos modos, no se acordó, como pretendía Bush, una plataforma de negociaciones paralela entre 15 grandes economías mundiales.

Los líderes del G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) declararon la necesidad de »acciones fuertes y tempranas», pero no establecieron ningún plan concreto.

A insistencia de Alemania, el G-8 acordó que un pacto definitivo sobre recortes de emisiones de gases invernadero a partir de 2012, cuando concluya la vigencia del Protocolo de Kyoto, deberá alcanzarse para 2009.

La canciller (jefa de gobierno) de Alemania, Angela Merkel, describió el entendimiento alcanzado como un »gran éxito».

Estados Unidos es el único país del G-8 que no ratificó el Protocolo, que obliga a los países industrializados a reducir para 2012 sus emisiones de gases invernadero 5,2 por ciento respecto de los niveles de 1990. Los países en desarrollo no están obligados, por ahora, a recorte alguno.

Washington presiona a los gobiernos del Sur, especialmente a Beijing y Nueva Delhi, para que reduzcan sus recortes, y asegura que una vez que éstos accedan asumirá un compromiso en la materia.

Los cancilleres de la Unión Europea y Asia acordaron este año, en su cumbre bienal, que cualquier acuerdo futuro debería establecer compromisos »diferenciados» en materia de recortes por grado de desarrollo.

Pero Estados Unidos se niega a un eventual acuerdo según el cual deba tomar medidas drásticas en perjuicio de su economía, dado que es el país que emite más gases invernadero por su actividad industrial y de transporte, 25 por ciento del total planetario.

Algunas estimaciones de agencias multilaterales sugieren que dentro de dos años China superará a Estados Unidos como principal emisor de gases invernadero.

El saliente primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, indicó este jueves que un nuevo acuerdo debería »incluir a todos los grandes contaminantes, incluidas China e India».

En este contexto, los jefes de gobierno del G-5 prevén formular una agenda que priorice el desarrollo tanto en materia de cambio climático como de comercio cuando se reúnan con sus pares del G-8 en Heiligendamm este viernes, dijeron las fuentes.

»El mejor camino para que los países pobres atiendan los problemas ambientales y climáticos es el de más desarrollo, no el de menos desarrollo», dijo poco antes de viajar a Alemania el primer ministro indio Manmohan Singh.

En ese objetivo es fundamental el »régimen de mitigación» para la reducción de emisiones en el Norte industrial y en el Sur pobre, así como compensaciones adecuadas para el mundo en desarrollo a través de la asistencia tecnológica.

Unos 1.100 millones de habitantes del Sur son considerados hoy »pobres energéticos», dada su escaso acceso a la energía en sus actividades económicas cotidianas.

Mientras, los países del G-8, que suman apenas 13 por ciento de la población mundial, concentran 43 por ciento de las emisiones de gases invernadero.

Pero el Norte reclama a las potencias del Sur, como China e India, que están rezagadas en su desarrollo industrial, pagar un precio muy alto que podría limitar su avance económico.

»Los países más pobres del mundo, que apenas participaron en el origen del problema, serán obligados a pagar el precio más elevado si el G-8 fracasa en reducir sus emisiones y se niega a pagar su deuda climática», dijo el activista Neil Watkins, de la filial estadounidense de la organización Jubileo Internacional.

(*) Periodista IPS en Alemania. India.