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INDIA: Metamorfosis de una potencia emergente

Jun 29 2007

Análisis de John Feffer

NUEVA DELHI, jun (IPS) – Antes de ser devorada por el Imperio Británico, India era una potencia mundial. Ahora posee armas nucleares, su economía crece nueve por ciento al año y su papel internacional es cada vez más destacado. Pero apenas se la reconoce como «potencia emergente».

Lo que aún está por verse es la capacidad de India para mantener este crecimiento y evitar caer presa de la inestabilidad endémica de Asia meridional, así como para manejar el equilibrio diplomático con China y Estados Unidos.

Tampoco está claro qué hará con su poder si logra cumplir todos estos desafíos.

«La mayor contribución de India con los asuntos mundiales será como ejemplo más que como gran potencia», observó Pratap Bhanu Mehta, presidente del independiente Centro de Investigaciones Políticas de Nueva Delhi.

«Uno de los experimentos más magníficos de la historia está en curso. Con más de 1.000 millones de personas en un sistema democrático, India intenta sacar a millones de ellas de la pobreza, de un modo paliativo más que revolucionario», señaló.

Mehta, quien participó este mes en Washington en el seminario «Voces asiáticas», con el patrocinio de la Fundación Sasakawa para la Paz, pronosticó que India seguirá un curso de «moderación» en sus relaciones con el mundo exterior.

A pesar de las disputas que se suscitan en la fragmentada esfera política interna, este modesto pragmatismo dio origen a un amplio consenso, según el experto.

«La base del poder de India será una integración mayor y más rápida a la economía mundial. Hace 10 años había mucha ansiedad sobre la apertura de la economía de India, no solo a Occidente, sino también a China», explicó.

«Ahora, esas ansiedades se silenciaron. India siente que puede hacerle frente a China», agregó.

Mientras, Washington mira con cautela las relaciones entre Beijing y Nueva Delhi, que formaron una «asociación estratégica» en 2005. Hace poco, acordaron realizar su primer ejercicio militar conjunto el próximo octubre.

Al mismo tiempo, el vínculo entre Estados Unidos e India experimenta un repunte, particularmente en torno de la negociación del tratado bilateral de cooperación nuclear.

«Malinterpretamos profundamente el interés de India en Estados Unidos como socio global. Uno oye, en el Pentágono y en círculos políticos conservadores, que India mira a Estados Unidos como una cruda salvaguarda contra China. Pero nada podría distar más de la verdad», sostuvo Mehta.

«Obviamente, a India le gustaría tener buenas relaciones con Estados Unidos. Pero el país con el que India más intenta llevarse bien es China, más que con Estados Unidos», sostuvo.

La experiencia de India en el Movimiento de Países No Alineados la volvió alérgica a aliarse con los bandos en pugna en grandes conflictos ideológicos.

«India no aceptará eje de conflicto definidos por las principales potencias. No está interesada en alinearse incondicionalmente con ninguna potencia individual, sino en actuar como fuerza de deconstrucción de los términos en que se expresan esos conflictos», añadió Mehta.

India no solo procuró mantener un buen vínculo con Estados Unidos y China. Al mismo tiempo, se ubicó a una cuidadosa distancia de la división entre el «Occidente» y el «Islam radical».

La gran comunidad musulmana de India la inhibe de «adoptar directamente el punto de vista estadounidense sobre Medio Oriente. India no ha aceptado los términos en los que está articulado el discurso (de Washington) sobre el terrorismo internacional», continuó Mehta.

La influencia de la integración económica global y la histórica aversión a alinearse en grandes pujas ideológicas inclinó a India a cierta forma de «interdependencia liberal», alegó.

India se cubrirá manteniendo el aumento del gasto militar y presionando para integrarse en el Consejo de Seguridad de la ONU y, según Mehta, en cualquier organismo político importante del mundo.

Pero esencialmente se atendrá al statu quo y no presionará para lograr ningún cambio significativo en la arquitectura de las instituciones mundiales, agregó.

Por otra parte, la reticencia de Estados Unidos a frenar el cambio climático le dio permiso a India para reducir sus propias emisiones de gases invernadero y acelerar su proceso industrializador, señaló Mehta.

Al mismo tiempo, la infructuosamente desafiada legitimación internacional de las armas atómicas abrió un vacío a través del cual India puede desarrollar su propio programa nuclear.

Satu Limaye, director del Centro Oriente-Occidente, analizó la «interdependencia liberal» de India desde otro ángulo.

El cumplimiento de cualquier aspiración india –ya sea un escaño en el Consejo de Seguridad de la ONU, la legitimación de su arsenal nuclear o el crecimiento económico– depende de los acuerdos que concrete con una amplia variedad de países.

India recibe una enorme cantidad de remesas de sus ciudadanos emigrantes, entre 20.000 y 25.000 millones de dólares al año. Por lo tanto, debe cultivar un buen vínculo con los países que los acogen.

Además, debe congraciarse con países europeos y africanos de igual modo para estimular sus posibilidades de obtener un escaño en el Consejo de Seguridad.

Pero «Estados Unidos es el actor más importante en todos estos asuntos», según Limaye.

De las cuatro variables estructurales que determinan cómo se integra India en la economía mundial –comercio, remesas, deuda externa e importaciones de petróleo– Estados Unidos es el actor crítico para todo, excepto el suministro de energía.

No obstante, en última instancia India puede convertirse en un prisionero de su vecindario, dadas las tensiones con Pakistán por la disputada Cachemira, la guerra civil en Sri Lanka, la pobreza endémica en Bangladesh y el creciente caos en Afganistán.

El manejo que haga India de estos desafíos en su perímetro puede determinar la sustentabilidad de su crecimiento económico.

«La mayoría de los países que se elevaron al estatus de gran potencia se beneficiaron de la inactividad en su región», explicó Kurt Campbell.

Es responsabilidad de India lograr «una lógica más profunda para sacar a otros países del aprieto».

Para Pratap Mehta, India podría lograr una cierta estabilidad en la región ofreciendo integración económica, sobre la base de acuerdos de libre comercio.

Países como Pakistán y Bangladesh «pueden unirse o quedar afuera», imaginó Mehta. «Si estas naciones se convencen de que la invitación no es a un orden centrado en India, sino a una integración mayor de Asia austral, la verán como benéfica.»