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NACIONES UNIDAS: PERFIL BAJO EN EL FRENTE HUMANITARIO

Jun 13 2007

Por Salim Lone (*)

NAIROBI, May (IPS) Al final, Sir John Holmes no pudo contener su exasperación ante las preguntas punzantes de los periodistas durante la conferencia de prensa realizada a mediiados de mayo en Nairobi. «Ustedes no parecen estar interesados en la situación humanitaria en Somalia», dijo Holmes a los representantes de la prensa internacional

Holmes, Subsecretario General y Coordinador en Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas había llegado recién a Nairobi procedente de Mogadiscio. Fue el primer funcionario de alto nivel en visitar la capital de Somalia en los últimos 14 años. Pero los periodistas asistieron a una asombrosamente anodina y de bajo perfil presentación de los peligrosos desafíos humanitarios enfrentados por cientos de miles de somalíes a quienes las autoridades les impeden recibir una asistencia desesperadamente necesaria.

En un tono optimista Holmes dijo haber sostenido «buenas conversaciones» con los dirigentes del gobierno de transición Abdullahi Yusuf y Ali Gedi, a quienes pidió que «continúen facilitando» la ayuda a los cientos de miles de somalíes. En realidad, el gobierno de transición hasta ahora ha impedido que tal asistencia sea recibida por quienes la necesitan.

Pero se ha comprobado a través de declaraciones de otros funcionarios de Naciones Unidas que en esas conversaciones no hubo promesas de los gobernantes transitorios sobre la facilitación del acceso a los necesitados.

La presentación de Holmes en Nairobi no contuvo crítica alguna al ejército somalí ni al Gobierno Federal de Transición, quienes son los principales perpetradores de las atrocidades contra civiles, algunas de las cuales también han sido cometidas por los insurgentes. Más sorprendente fue su decisión de no reunirse con los etíopes que son los que en realidad mandan en Somalia ni con los ancianos de los clanes cuyos miembros civiles han sufrido tan intensamente.

De verdad que no se podria creer que Holmes acababa de llegar de una ciudad asolada por una indescriptible carnicería y arrasada al suelo como Grozny por artillería pesada descargada sobre áreas civiles densamente pobladas y que las víctimas de la guerra estaban todavía muriendo fundamentalmente a causa de las restricciones impuestas por las autoridades al acceso de ayuda humanitaria.

Se le preguntó en repetidas oportunidades sobre las acusaciones acerca de crímenes de guerra en Somalia formuladas por expertos y por Human Rights Watch. Pero él evitó responder y dijo que sus responsabilidades no incluían los derechos humanos ni la política, así como que él no estaba en posición para asignar culpas.

El mundo y los somalíes necesitaban escuchar de boca de Holmes no palabras sobre «peticiones» a las autoridades sino acerca de firmes exigencias públicas para que se permita inmediatamente un acceso total a la ayuda destinada a salvar a la población. También necesitaban que no certificara el hecho de que, incluso en el frente humanitario, la antes resonante voz de las Naciones Unidas está siendo enmudecida cuando los perpetradores de los horrores son aliados de la única superpotencia.

De todos los mandatos que tiene la ONU su imperativa misión humanitaria sigue siendo la más vibrante. Su poder económico ha sido prácticamente eviscerado, mientras su independencia política ha sido progresivamente cedida al Occidente y a «coaliciones de voluntariosos». Pero en el frente humanitario la ONU es todavía el líder indiscutible y tanto los gobiernos como las organizaciones no gubernamentales le piden que asuma el liderazgo en todas las operaciones de ayuda de emergencia.

Cuando los representantes de la ONU expresan con fuerza su opinión sobre su primordial mandato de proteger a los civiles, como lo hizo el predecesor de Holmes, Jan Egeland, al criticar duramente a Israel por su ataque a El Líbano, ellos se colocan como garantes de que al menos en la cardinal cuestión humanitaria la ONU será una voz a favor de los débiles que están siendo agredidos por poderosos ejércitos o por terroristas..

Pero aún ese espacio humanitario está disminuyendo para la ONU en la medida que el Occidente implacablemente hace incursiones en el control de la agenda. Bajo el actual Secretario General. Ban Ki Moon, un estadounidense, un británico y un francés, seleccionados no por la ONU sino por sus propios gobiernos, mantienen las tres más importantes posiciones en la Secretaría
General: Asuntos Políticos, Mantenimiento de la Paz y Asuntos Humanitarios.
Este es un monopolio del poder sin precedentes y muestra que el predominio occidental es tan firme que incluso países como Rusia, China, India y Brasil son incapaces de desafiarlo.

Por más honorables que sean esos tres caballeros, cuando ellos negocian en Darfur, Costa de Marfil o Zimbabue, la sensación de tendenciosidad sobrevendrá inevitablemente, a menos que sus palabras o acciones muestren lo contrario. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Salim Lone, columnista del Daily Nation en Kenia y de otros medios, y ex funcionario de las Naciones Unidas.