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Otro diario como el de Ana Frank

Jun 20 2007

Bitacora

Rutka Laskier era una polaca judía que murió en Auschwitz. Después de 64 años, salió a la luz el diario de otra chica que sufrió el Holocausto. Lo dio a conocer una amiga. Como el de Ana Frank, cuenta la vida bajo el terror nazi.

»Si Dios existiera, no permitiría que los seres humanos fueran arrojados vivos a hornos y que las cabezas de pequeñas criaturas fueran aplastadas con las culatas de armas o que asesinaran gente con gas. (…) La soga alrededor nuestro se está volviendo cada vez más apretada. Me estoy convirtiendo en un animal que aguarda su muerte».
Rutka Laskier (1929 – 1943)

El Museo del Holocausto de Israel dio a conocer este lunes el diario de una joven judía de 14 años considerada »la Ana Frank polaca». Pasados más de 60 años desde que esta adolescente lo escribió, el diario describe de manera muy vívida la forma cómo el mundo se desmoronaba a su alrededor mientras ella alcanzaba la mayoría de edad en el interior de un ghetto judío.

»La soga alrededor nuestro se está volviendo cada vez más apretada», escribió en 1943 Rutka Laskier, poco antes de ser enviada a Auschwitz. »Me estoy convirtiendo en un animal que aguarda su muerte».

Pocos meses después, Rutka moría. El año pasado, una amiga polaca que había guardado su cuaderno hizo saber de su existencia. El museo aclaró que la veracidad de este diario fue convalidada por especialistas y sobrevivientes del Holocausto.

»El cuaderno de Rutka» es tanto un relato en forma de diario de 60 páginas sobre los horrores del Holocausto en Bedzin, Polonia, como una suerte de álbum con el detalle de vida de una adolescente típica obligada a vivir bajo circunstancias extraordinarias.

Seis millones de judíos fueron asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, después que los europeos de esta religión fueron agrupados en ghettos, expulsados de la mayoría de los trabajos y obligados a usar estrellas amarillas sobre su ropa.

»Simplemente no me hago a la idea, todavía, de que un día podré salir de esta casa sin una estrella amarilla sobre mi ropa», escribió Rutka Laskier el 8 de febrero de 1943. »O que esta guerra va a terminar un día. Si esto llega a ocurrir, seguramente me volveré loca de alegría».

»Si Dios existiera, no permitiría que los seres humanos fueran arrojados vivos a hornos y que las cabezas de pequeñas criaturas fueran aplastadas con las culatas de armas o que asesinaran gente con gas».

Al día siguiente, inició su cita diaria con una encendida descripción de su odio hacia sus martirizadores nazis pero luego, a modo de digresión, relató el gran amor que sentía por un chico de nombre Janek.

»Creo que se ha despertado la mujer en mí», admitió en las intensas páginas en su diario.

Cuando Rutka sintió temor por no llegar a sobrevivir, le contó a su amiga Stanislawa Sapinska sobre la existencia de este cuaderno, y ésta lo escondió.

»Ella quería que yo salvara este diario», admite Sapinska hoy, con 80 y pico de años.

Fue sólo por pedido de su sobrino más joven que Sapinska aceptó difundirlo el año pasado. Ahora está en manos del Museo del Holocausto en Israel.

»Tengo la impresión de que ésta es la última vez que escribo. ¡Ojalá todo esto terminara ya de una vez! Esto es un tormento. Es el infierno», dejó asentado en su diario el 20 de febrero de 1943.