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Abierta temporada de caza contra Hillary

Ago 21 2007

Por Bill Berkowitz*

OAKLAND, Estados Unidos, ago (IPS) – El opositor Partido Demócrata de Estados Unidos está inmerso en la disputa por la candidatura presidencial de 2008. Mientras, los conservadores oficialistas se concentran en atacar a Hillary Clinton, que lleva la delantera en esa puja.

La «caza de Hillary» es el término que parece describir mejor la cruzada del ala más conservadora del gobernante Partido Republicano contra la esposa del ex presidente Bill Clinton (1993-2001) y actual senadora demócrata por el populoso estado de Nueva York.

El término «swiftboating» se usó para describir los ataques contra el candidato demócrata de 2004 a la presidencia, John Kerry, por el «swift boat» (embarcación para acciones contrainsurgentes) que él comandó en la guerra de Vietnam.

Esa campaña, desarrollada por la organización Swift Boat Veterans for Truth (Veteranos del Swift Boat por la Verdad), relativizaba los antecedentes y condecoraciones militares de Kerry durante la guerra de Vietnam.

«El swiftboating es censurable, como la mayoría de los ataques bien planeados, financiados y ejecutados, pero funciona muy bien», dijo a IPS el escritor John Stauber, fundador del Centro para los Medios y la Democracia, con sede en el septentrional estado de Wisconsin.

Esta estrategia, agregó Stauber, le restó fuerza a la candidatura de Kerry, quien en Vietnam había sido condecorado con el Corazón Púrpura, la medalla que entrega el presidente estadounidense o alguien en su nombre a los heridos en cumplimiento de una misión militar.

«El swiftboating fue la táctica más exitosa contra Kerry, y veremos mucho más de ella en los próximos meses», aseguró.

Aunque la «caza de Hillary» y el «swiftboating» existieron durante décadas bajo distintas formas, la versión de este ciclo electoral puede ser un poco más sofisticada y más inteligente desde el punto de vista mediático.

A comienzos de esta década, en un intento por impedir que Hillary Clinton accediera al Senado, se publicaron libros y se lanzaron campañas por correo convencional y electrónico, por fax y a través de sitios web.

Aunque estos esfuerzos no lograron impedir su elección y posterior reelección al Senado, sí permitieron recaudar mucho dinero para organizaciones de derecha, sembrar dudas en el electorado acerca de la imagen de la legisladora y dañar su imagen.

El fracaso en el intento por desbancarla en 2000 llevaron a Arthur Finkelstein, director de la firma Arthur J. Finkelstein & Associates y asesor del Partido Republicano, a lanzar en 2005 la campaña «Deténganla ahora», con la que intentó recaudar 10 millones de dólares y boicotear su reelección.

Pero la iniciativa no logró entonces detener a Hillary Clinton.

Aunque todavía faltan varios meses para las primarias estadounidenses (comicios internos para la elección de las convenciones que designan a los candidatos presidenciales de los partidos), algunas figuras del Partido Republicano creen que Hillary Clinton prevalecerá.

Por lo tanto, ya comenzaron a actualizar sus antiguos sitios web dedicados a atacar a la aspirante a la presidencia y a lanzar nuevas campañas.

«Hillary Clinton, como su esposo, es una activista decidida atacada por la derecha. Muchas encuestas la muestran como la favorita demócrata, pero también revelan una alta proporción de opiniones negativas hacia su figura y que a los republicanos les resultará fácil explotar. Es claro que ya comenzaron a hacerlo», enfatizó Stauber.

«Todo candidato demócrata será atacado por grupos republicanos con buen financiamiento y coordinación. Estos ‘swiftboaters’ intentarán parecer independientes y orientados hacia la sociedad civil, pero son fachadas de intereses especiales y bien financiados y de asesores de campaña que intentan permanecer detrás de escena», agregó.

«Aunque Hillary Clinton es muy vulnerable a las calumnias, también es posible que cualquiera influenciado por semejante ataque ya se haya vuelto contra ella», dijo Stauber.

La campaña «Deténganla ahora: Rescatando Estados Unidos de las ideas radicales de Hillary Clinton» es dirigida desde la meridional ciudad de Dallas por Richard H. Collins, empresario y dirigente republicano que también contribuye con la precandidatura presidencial del ex alcalde republicano de Nueva York Rudy Giuliani.

Collins, graduado de la Universidad Metodista Meridional –futura sede de la biblioteca presidencial de George W. Bush–, está al frente de Richard Collins Enterprises, una empresa familiar de inversiones, y también es vicepresidente y director de la Fundación de la Familia Collins.

Según una biografía publicada en el sitio web conservador Townhall.com, Collins también se desempeña como presidente de Dalenpac (siglas en inglés del Comité de Acción Político-Empresarial de Dallas) y «ha sido un fuerte activista del Partido Republicano».

«Deténganla ahora» aplica una nueva metodología: se sirve del humor para exponer «la verdad sobre Hillary Clinton». El sitio web tiene un blog que se actualiza a diario y también exhibe «El show de Hillary», un vídeo semanal que satiriza a la candidata y a sus correligionarios.

En una columna publicada en el blog «Contra Hillary: No dejen entrar a la corrupta y deshonesta Hillary Clinton en la Casa Blanca», Collins resucitó varios escándalos del gobierno de Bill Clinton y niega que la precandidata tenga la experiencia política que se atribuye.

«Hasta una revisión ligera de su periodo en la Casa Blanca refuerza la verdad de que Hillary no es solamente una gran liberal del gobierno, sino una arrogante y una despiadada», evaluó el activista republicano.

Floyd Brown, fundador en 1998 de la organización conservadora Citizens United (Ciudadanos unidos) y uno de los «tiradores de cuchillos políticos más conocidos de la nación» identificados por la editora de diarios McClatchy, puso al aire un célebre aviso televisivo sobre el convicto Willie Horton, quien durante una de sus salidas de prisión violó y asesinó a una mujer.

Expertos atribuyen a ese aviso la caída en 1988 en la carrera del candidato presidencial demócrata Michael Dukakis, que apoyaba el programa de salidas transitorias de presos.

Por estos días, la organización –cuyo consejo directivo es presidido por Brown y cuya dirección ejecutiva corresponde a David Bossie– produce una película que contará los escándalos que han rodeado a Hillary Clinton, así como sus planes radicales para el futuro.

Bossie fue el principal investigador de las audiencias del escándalo Whitewater, dirigidas por el senador Lauch Faircloth durante el gobierno de Bill Clinton (1993-2001).

Luego Bossie fue despedido por editar y difundir en la prensa transcripciones de conversaciones en la prisión del ex funcionario del gobierno de Clinton Webster Hubbell, quien creó la impresión de que Hillary Clinton estaba involucrada en irregularidades de la firma de abogados Rose, donde trabajaban tanto ella como Hubbell.

«Si les gustó cómo los Swift Boat Veterans revirtieron la marea contra John Kerry, comprenden cómo un alto colaborador de Clinton puede dar vuelta el tablero e impedir que una liberal al estilo Clinton se convierta en la próxima presidenta de Estados Unidos», escribió Dick Morris, ex asesor de Clinton devenido anticlintonista, en un acto de recaudación de fondos para candidatos republicanos.

En los últimos años, Citizens United produjo varias películas. Entre ellas, una que atacó a la Unión para las Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU), la organización de derechos humanos más antigua del país. Su título: «ACLU: At War With America» («ACLU: En guerra con Estados Unidos»).

Otra, estrenada en 2004, se titula «Celsius 41.11, the Temperature at Which the Brain Begins to Die» («Celsius 41.11: La temperatura a la que el cerebro comienza a morir»), dedicada a atacar al premiado documental de Michael Moore «Fahrenheit 9/11».

Aunque ninguno de los esfuerzos cinemáticos de Citizens United tuvo una gran distribución ni fue muy aclamado por la crítica, la organización espera que «Hillary: The Movie» («Hillary: La película»), cuyo estreno está previsto para la antes de las primarias, sea suficientemente exitosa como para lograr ser distribuida en todo el país.

También hay planes para una serie de libros, como «Whitewash» («Cal»), de Brent Bozell, presidente del conservador Centro de Investigaciones sobre Medios, y «God and Hillary Clinton» («Dios y Hillary Clinton»), de Paul Kengor, que se concentrará en las creencias religiosas de la aspirante a presidenta.

Una reciente publicación en el sitio web de Human Events resume la actual fiebre por hacerle un «swift boat» a Hillary Clinton.

Bajo el título «Hillary’s Hypocrisy Exposed: Help Prevent the Next Clinton Presidency» («La hipocresía de Hillary expuesta: Ayude a impedir la próxima presidencia Clinton»), el semanario conservador ofrece un anticipo –distribuido por correo electrónico– de «The Extreme Makeover of Hillary Rodham Clinton» («Los cambios extremos de Hillary Rodham Clinton»), nuevo libro de Bay Buchanan, hermana del ex candidato presidencial republicano y conductor televisivo Pat Buchanan.

Según el editor en jefe de Human Events, Tom Winter, el libro de Buchanan proporcionará «todas las municiones que se necesitarán para exponer la hipocresía de Hillary».

«El gran perdedor en todo esto es el votante, que recibirá propaganda cada vez más vil diseñada para evitar que apoye a candidatos cubiertos por el lodo», dijo Stauber.

Coautor de varios libros que detallan las prácticas manipuladoras de la industria de las relaciones públicas, Stauber pronosticó que «para el fin de las elecciones de noviembre de 2008 se habrán gastado cientos de millones de dólares en swiftboating y otras formas de ataques negativos».

(*) Bill Berkowitz es un connotado observador del movimiento conservador estadounidense. Publica periódicamente la columna «Conservative Watch» en la revista electrónica WorkingForChange.org. (FIN/2007)