General

Barbaridades ambientales

Ago 30 2007

Andrés Hurtado García

El Tiempo

Hasta el presidente dobleu Bush se asustó y parece que los huracanes, las inundaciones, las oleadas de calor, los incendios forestales le están devolviendo el uso de la razón. Manifiesta ahora alguna intención de pararle bolas al asunto del calentamiento global. Opino que es tarde ya, pero algunos se aferran a la idea de que todavía es posible salvar el planeta. Faltaría ver si en alguno de sus viajes desumisión al poderío del norte, el Presidente de Colombia sigue el ejemplo del dueño del planeta y del verdadero presidente de Colombia.

Porque aquí el Gobierno sigue sin enterarse y sin asustarse. No son ganas de atacar la política presidencial, es inmenso dolor porque vamos de c… p’al estanco y queremos apasionadamente el país y nos duele en el alma, en el cuerpo y en todo.

¿Pruebas? Todas. He aquí una suficientemente sólida, que podríamos llamar reina. En el reciente congreso de la Andi, los industriales solicitaron al Presidente la creación del extinto Ministerio de Justicia. El Presidente está considerando crear un viceministerio. O sea, quiere hacer algo en ese sentido.

¿Cuánto tiempo, cuánta tinta, cuántos argumentos, lloros, súplicas y pruebas llevamos miles de colombianos que amamos la Tierra y el futuro y la platica del país, pidiendo que se restablezca en serio el Ministerio del Medio Ambiente y no hemos logrado nada?

Esto quiere decir varias cosas: o que los industriales son más importantes y pesados que los ambientalistas, o que es más importante tener industrias que tener agua, o que, como se dijo arriba, el Gobierno no se ha dado cuenta de lo definitivamente importante que es el cuidar el medio ambiente y los recursos naturales para asegurar la supervivencia del ser humano.

Al oído del Presidente y del Gobierno les comento el secreto a voces de las potencias: dentro de poco, los países poderosos del orbe, los ricos, serán los que posean agua para dar y para convidar, o sea, para su propia subsistencia y para vender. Sí, porque ya se va a comenzar a llevar agua de un lugar a otro en grandes buques tanque, como hoy se lleva petróleo. Y Colombia será potencia si cuida su agua.

Pero, si miramos al gobierno central, no se entiende cómo comete semejante burrada o animalada como es destruir la selva del Chocó para sembrar palma africana. Hay que ver las potentes máquinas tumbando árboles centenarios. Hay que ver cómo desecan las ciénagas. Las entidades científicas del mundo observan aterradas las barbaridades ambientales de nuestro gobierno. Y queremos tratar de borrar la mala
imagen de nuestro país. Así es imposible. Esta destrucción de la selva del Chocó es obra a conciencia de la Presidencia de la República y del joven Minagricultura.

Y si esto pasa a nivel nacional, en Medellín no escampa. Un grupo numeroso de ciudadanos responsables y cívicos están furiosos con el Alcalde, pues, para hacer una vía que llaman distribuidora, van a acabar con un bosque de 75.000 metros cuadrados y a talar 1.671 árboles. La vía no es tan necesaria, ya que cerca está el Metro. Ese bosque es vital, pues Medellín consume el acpm más contaminante del
mundo. Tiene 4.500 ppm de derivados de azufre, mientras el acpm de Europa está por debajo de los 50 ppm. Todo esto comprueba hasta la saciedad que los gobiernos que tenemos no están mirando el futuro del país. No merecen estarnos gobernando.