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VIOLENCIA SEXUAL, UN PRECEDENTE CONTRA LA IMPUNIDAD

Ago 22 2007

Por Noeleen Heyzer (*)

NUEVA YORK, Ago (IPS) Las extensas penas de prisión por crímenes
de guerra y crímenes contra la humanidad impuestas por la Corte
Especial para Sierra Leona el 19 de julio último han sido saludadas
con amplios elogios. Dos importantes miembros del Consejo
Revolucionario de las Fuerzas Armadas de ese país fueron sentenciados
a 50 años de penitenciaría y otros a 45 años por las atrocidades,
incluyendo violaciones, cometidas durante la guerra civil en esa nación.

Castigar a importantes jefes militares por haber cometido crímenes
sexuales contra mujeres es por cierto un logro histórico.
Esta sentencia reafirma que la violación está entre las más
graves vulneraciones de la ley internacional, a la par con los
asesinatos en masa y el terrorismo. El precedente sentado por los
Tribunales Criminales Internacionales para la ex Yugoslavia y Ruanda,
así como las investigaciones realizadas en la República Centroafricana
y Darfur por la Corte Criminal Internacional, indican que la
intervención de la justicia después de los conflictos para castigar la
violencia sexual será finalmente la regla y no la excepción.

Durante los 11 años de una brutal guerra civil en Sierra Leona más del
50% de las mujeres y muchachas del país sufrieron violencia sexual.
Cinco años después solamente 11 sospechosos han sido procesados. Ésto
significa que miles de mujeres nunca verán a sus violadores ante la
justicia. Ellas, en cambio, continuarán viéndolos en las calles,
parques y mercados de sus comunidades. Para esas mujeres, no hay un
final para el trauma de la violación sufrida en la época de la guerra
civil. La paz no trae la paz de la mente. Y no hay igualdad ante la ley.

Las mujeres de Sierra Leona ven a la Corte Especial como un emblema de
esperanza para poner término a la impunidad. Pero más allá de los
casos de alto perfil sobre los que la Corte tiene el mandato para
actuar también se espera que su actuación ayude a reforzar la
capacidad de los tribunales locales para procesar y condenar a los
miles de violadores de bajo rango que caminan libremente por las
calles de Sierra Leona. Ésta es por cierto la mejor posibilidad para
imponer el imperio de la ley en una nación devastada por la
guerra.

Lamentablemente, el apoyo internacional para la rehabilitación de los
sistemas de justicia no ha priorizado el acceso de las mujeres a los
tribunales judiciales. Ello ha sido generalmente marginado a favor
de una reforma orientada hacia el mercado, por ejemplo con la
revisión de las leyes sobre las empresas para favorecer el clima de las
inversiones. Tal enfoque pasa por alto el hecho de que viejas
desigualdades sociales y económicas, incluyendo aquellas entre mujeres
y hombres, son a menudo las causas básicas de conflictos,
inestabilidad o estancamiento económico. Por otro lado, mientras las
disposiciones para proceder legalmente contra las violaciones están
firmemente establecidas en la legislación internacional, la falta de
voluntad política y de apoyo financiero conduce a dar largas al
asunto. Para las mujeres que viven en el medio de quienes las
atormentaron la justicia retardada es más que justicia denegada: es
terror permanente.

Debemos asegurar urgentemente que las leyes escritas sobre el papel
sean acompañadas por la acción. Horrorizadas por informes de clínicas
en países desgarrados por la guerra sobre lesiones genitales causadas
por violaciones y concientes de la necesidad de una acción global, 12
organizaciones de la ONU, incluyendo UNIFEM, se han reunido en la
Acción de la ONU contra la Violencia Sexual en Conflictos. Junto con
grupos de mujeres y organizaciones no gubernamentales de todo el mundo
estamos trabajando para quebrar el silencio que rodea al abuso sexual,
crear comunidades que le digan no a la violencia contra las mujeres y
que mejoren el acceso a los tribunales de justicia.

Durante siglos las mujeres han cargado con la culpa y el estigma de la
violación en ausencia de toda formal atribución de responsabilidad a
los autores del abuso. Ahora, la perspectiva de una justicia
consecuente, oportuna y de acuerdo con la ley coloca esta carga
directamente sobre donde corresponde, o sea sobre quienes perpetraron
la violación. Las sentencias en Sierra Leona nos reafirman en la
creencia de que al exigir la condena efectiva de todos los culpables
de las violaciones sin distinción de rangos podemos contribuir a hacer
que las leyes referidas a la violencia sexual sobre las mujeres tengan
prioridad en los tribunales nacionales e internacionales tanto en
tiempos de guerra como de paz. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Noeleen Heyzer, Directora Ejecutiva del Fondo de Desarrollo de las
Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).
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